Ayer comentaba que se confirmaba que me quedaba dos años más en el mismo pueblo trabajando. Pues bien, hoy la administración educativa ha admitido que se han encontrado veinte errores en la adjucación de destinos y que la publicación definitiva en el BOA de los mismos se retrasará una semana. No es que me plantee que finalmente pueda cambiar de centro, pero quería dejar constancia de tanto vaivén.
Asumido pues que estaré dos años más en el mismo colegio, se me ha pasado por la cabeza lo siguiente: quedarme, el curso que viene, entre semana en Daroca. Cae a diez minutos de mi pueblo, tendría gimnasio (y más barato), estaría en "mi segunda casa" a las cinco de la tarde y, como tendría que madrugar sólo a las ocho y media dado que me ahorraría la hora de coche, dispondría en definitiva de mucho más tiempo cada tarde. Por si eso fuera poco, mis frustrados intentos de entrar en primero de francés en la escuela número 1 de zaragoza se convertirían, o diría se convertirán, pues estoy bastante convencido de todo lo que estoy diciendo a pesar de que no hace ni cinco horas que se me ha ocurrido, en hechos, pues he llamado a la escuela de idiomas de Calatayud (que cae relativamente cerca de Daroca) y me han informado de que seguramente no tendría problemas para entrar en primero.
Y por si todas estas ventajas no fueran pocas, en Daroca se organizan a veces cursos chulos de baile y, lo mejor de lo mejor, ¡¡al tener más tiempo, podría matricularme en un porrón de asignaturas de Antropología!!
Si el curso que viene vivo entre semana en Daroca, ésta sería la diferencia de horario:
- En la actualidad me levanto a las siete y regreso a las seis y media.
- El año que viene se modificará el horario de mi centro y por las tardes saldré media hora antes, es decir, a las cuatro y media. Podría levantarme a las ocho y media viviendo en Daroca y estaría de vuelta a las cinco.
Por tanto, de disponer de unas cinco horas de ocio diarias este año, el curso que viene tendré ¡¡siete y media!! Dos horas y media más por día, lo cual, de lunes a viernes, suma doce horas y media.
Aunque así escrito todo suena muy bonito y muy ideal, el caso es que sólo las ideas de poder estudiar francés de una puta vez y de que quizá pueda sacarme Antropología Social y Cultural en dos o tres años y no en ocho o nueve como tenía pensado, ya valen su peso en oro.
¡¡Qué ganas tengo de que empiece el curso que viene!!
Bueno, ya está, ya me he pasao.








