miércoles, 14 de junio de 2006

Sangre roja, azul y arcoiris.


Se comenta en el 20 minutos de hoy que varios países, entre ellos Reino Unido, Francia y Andorra, prohíben todavía que los homosexuales donen sangre. Para ello se basan en estadísticas probablemente anticuadas y en una actitud anticonstitucional que en España no encontramos.
Desde luego, es de suponer que en la práctica podrá donar quien le dé la gana, pues con asegurar que uno no ha mantenido relaciones con otro chico basta; pero es el hecho en sí lo que llama la atención. Hale, ahí están las asociaciones mariquitosas para acabar con eso; y cuando lo consigan, no irán a donar, jeje, como ahora que nos podemos casar y adoptar niños y ni porl forro... ;)

martes, 13 de junio de 2006

Anestesia.


En lugar del café solo que tomo antes de entrar al colegio, parece que me inyecto melisa para todo el día... porque, desde que ha llegado el bochorno bochornero, ir al gimnasio da pereza sólo de pensarlo y es poner el culo en el sillón y entrarme sueño...
Este verano (no me lo creo ni yo) ya me puedo proponer levantarme no muy tarde, sino me convertiré en un vegetal andante.

lunes, 12 de junio de 2006

Ya he entrado en el ring.


Hoy he telefoneado a la escuela de idiomas de Calatayud para ver si me habían admitido. La señora me ha informado de que sí. Así que estupendo, el año que viene empezaré a convertirme en todo un experto en francés. Las cosas van saliendo bien.

domingo, 11 de junio de 2006

¿Conseguirá plaza Carol?


Las dos cartas superiores indican la respuesta. Las dos inferiores hablan de aquellos factores del pasado reciente que influyen en el resultado y, por tanto, de lo que sería necesario modificar en caso de querer lograr un resultado distinto.
Me salen significados tan contradictorios cuando consulto el libro de interpretación que he pensado: que nos ilumine Nekokun con su sapiencia.

viernes, 9 de junio de 2006

After-exam sillyness


Éste es mi blog y hago con él lo que quiero. Hala.
Y hoy, como ya hice un día y qué bien que me sentó, me apetece echarme cuatro flores.
En la foto se observa a Jorge, con el pelo recién cortadito y morenito todo él. Su reflejo aparece en el retrovisor de su coche; la tontería de la foto ha surgido justo después de hacer un examen en Calatayud. Examen de Estadística aplicada a las Ciencias Sociales que ha resultado ser de dificultad media - baja y que, aunque no muy concienzudamente preparado, veo posible aprobar.
En el retrovisor se refleja también un Jorge que esta semana se ha animado a quedar con dos chicos a través de Internet y que ha observado que tiene posibilidades sexuales con ambos. Uno de ellos es sudamericano, se llama Luis Miguel (...) y aunque físicamente no me entusiasma, me ha caído bien y oye, estoy yo muy happy y me parece que de perdidos al río y me llevo dos, que decía María Martillo. El otro no sé cómo se llama porque se me olvidó preguntárselo y físicamente me encaaaaannnnnnnta. Me muero por seguir quedando con él y conocerlo, pero si he investigado correctamente en su perfil internetiano, al parecer tiene pareja... Mi dilema moral con él no viene por tener algo con alguien emparejado -pues el culpable es el emparejado, aunque es cierto que podría no motivarle-, sino por mi escasa tendencia a buscar sexo a secas. Pero estoy cansado de enrollarme con mi ex -con el que estoy muy a gusto, saludos pa él, que lee esto- y de no encontrar a quien me "ponga", así que creo que de nuevo me lanzaré a la piscina, y con éste supermegaagusto. (Ya os podéis imaginar que es altote, moreno, masculino y cero pluma, ñam ñam ñam).
Y finalmente veo en esa foto con espejo a un Jorge que anda acabando el curso y que tiene a la vista dos meses de relax alegremente pagados por vosotros, contribuyentes de esta Aragón nuestra que tanto queremos. Podéis odiarme un poco.

Hala. Ya mesplayao.

jueves, 8 de junio de 2006

Abramos nuestras mentes.

Estoy completamente a favor de permitir el matrimonio entre católicos. Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo. El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales. Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos. Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio. Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas. También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por "el qué dirán" o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones. Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia. Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente acerca del cual espero que mi opinión no resulte demasiado radical: también estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos. Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de "¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!". Veo ese tipo de críticas y respondo: si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás. Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres. En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.
Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.
(Recibido por e-mail)

martes, 6 de junio de 2006

No lo aguanto


Auriculares, un libro, palmera de chocolate blanco en una tienda... Todo con tal de hacer algo mientras viene el bus.

lunes, 5 de junio de 2006

El diablo vegetariano


Mi mente ha perdido el tiempo esta tarde en darse cuenta de que mañana martes es día seis del mes seis del año seis, lo cual tiene ciertas reminiscencias satánicas. Tiene gracia que yo voy a disfrutarlo tocándome el linimento porque es fiesta en el pueblo donde trabajo... ¿casualidad o explicaría eso los rictus serios que abundan en esa localidad?
Ya que no trabajo, propongo desde aquí comer juntos al mediodía. ¿Os parecería elegir el restaurante vegetariano al que ya he ido en alguna ocasión con Dorothy? Espero que vuestros espíritus estén animados y me hagáis una llamada perdida o, en su defecto, dejéis señal aquí de que a las dos nos encontraremos en el puente de los gitanos de San Juan de la Cruz. Y que al diablo no le importe que quedemos en una calle con nombre de santo.
¡Ñam, ñam!

domingo, 4 de junio de 2006

O riginalidad visual y dominical


¿O narcisismo? ¿O juego de espejos? ¿O modo de eternizar un blog con futuros posts de posts de posts? ¿O fetichismo de pies? ¿O blea? ¿O nanismo? ¿O bertura? ¿O disea? ¿O me callo ya?

sábado, 3 de junio de 2006

Quedada improvisada.


Mensaje de Rakeltxu: estamos en la Urbana, si eso te pasas. Pues vale. Y hala, hasta las cinco de la mañana. Bebiendo vodka con granadina y croissant, red bull, bacardi breezer -con una nueva fan del mismo- y encontrando seres extraños in the street. Deambulando por bares ambientosos, y hasta descubriendo uno nuevo, Fangorya (repleto de chicas para regocijo de heteros).
Dado que hoy me siento buena persona, me he limitado a mostrar la foto en la que mejor salimos: la de nuestros pies entre baile y baile.

martes, 30 de mayo de 2006

¿Se puede adivinar si una persona tiene pareja?


Fui a unos famosos grandes almacenes, o sea, a El Corte Inglés. Cuando estaba en caja para pagar, la chica rubia que me atendía estaba manteniendo una animada conversación con una compañera que parecía ser nueva:
- ¿Pero tú tienes pareja o qué? Yo creo que sí, no sé, es una cosa que se nota.
- ¿Ah, sí? No fastidies. Nunca había oído algo semejante.
-Sí. Son veinte euros.
Pago.
- Aquí tiene, gracias. Pues sí, lo que te digo, al ver a una persona se nota.
- Perdona, no puedo resistirme, ¿yo tengo pareja? -le pregunté directamente.
Cara de "ondia, con qué me sale éste".
- Huy. Es que mira, no sé, ahora mismo no te podría decir. Es que no te conozco de nada. Pero cuando ya has tratado un poco a una persona, pues no sé, hay algo que te lo dice.
- Claro, claro -dije yo-. Yo te he oído que decías eso y vamos, no me iba de aquí sin saber el truco.
- Jeje, claro.
- Adiós -me despedí.
Y, frustradas mis expectativas ante aquel posible descubrimiento, desfogué el sentimiento a base de tópico: rubia tenía que ser.

domingo, 28 de mayo de 2006

Flechazos


Vas andando por la calle y, flash, te cruzas con un chico (hablaré en masculino por abreviar) que no es que esté bueno ni te dé morbo ni, en mi caso, mida más de metro noventa; pero tiene una mirada que te ha engatusado, una carita que te habla sola y te dice que has encontrado a ese chico mono, dulce y atento con el que siempre has soñado. Por vergüenza y falta de contexto, así como por incapacidad para encontrar un modo de entablar conversación, incapacidad aumentada por el estado fisiológicamente abrupto tras haberlo visto por primera vez, te limitas a mirar y admirar.
Ese momento, de apenas unos segundos o, con suerte, unos minutos, pasa por fin y el chico se va sin que se te ocurra ningún modo de evitarlo. Y para tu asombro, su imagen se guarda en tu cerebro durante horas, de un modo desproporcionado dado lo breve y unilateral del encendido encuentro...
Por eso me gustó tanto encontrar una sección en el periódico El País que, aunque de eficacia bajísima dada su tirada nacional, permite dejar un mensaje en la sección "Te vi" describiendo encuentros fugaces y sentidos como el que he mencionado y acariciar por un segundo la posibilidad de que ese chico que de sólo verlo se ha quedado dentro de ti pueda llegar a decirte que ha sentido lo mismo estando a tu lado...
:)

viernes, 26 de mayo de 2006

Comienza la gran vida y el carnet por puntos.


Este lunes, 29 de Mayo, los maestros empezamos tímidamente nuestra racha de privilegios, y es que se inaugura el tramo finalísimo del curso, es decir, la jornada continua (que algún día sueño con que se extienda al resto del año, como en Andalucía). Cuatro horas por la mañana y a tomar por el saco hasta el día siguiente.
Pero el lunes empieza también una nueva idea que se me ocurrió el otro día de repente -repito, como dije en un post reciente, que las buenas ideas se me ocurren así, muy suddenly oypordios quéguay-: el carnet por puntos. Como mis alumnos no conducen, lo voy a aplicar a su comportamiento. Sé que suena algo déspota y radical, pero es que de los diez niños que tengo, los únicos más o menos normalitos son cuatro; vamos, que en términos relativos, mi clase es muy conflictiva, aunque claro, como tengo diez niños sólo, se te escojonan poco y mal.
He colocado un cartel en una pared. Salen los nombres de todos ellos y debajo de cada uno un cuadrado sujeto con plastilina; tienen siete puntos todos de primeras.
Éstas son las normas:
- Con siete puntos, se entra al final del día en el sorteo de las tres películas que les traigo desde la Biblioteca Pública de Zaragoza. Quien tiene la suerte de llevarse una, tiene la tarde para verla y la tiene que devolver al día siguiente. Las que están en vídeo hay que traerlas rebobinadas o por muchos siete puntos que tengas te estará prohibido coger otra la próxima vez. (Aprovecho para llevarles cosas que sé que no han visto, como Los Goonies, Indiana Jones o Lucky Luke, y me vienen contando que están superbien, claro).
- Si durante varios días no estudian o se olvidan de hacer correctamente su cargo (abrir las ventanas al salir al recreo, borrar la pizarra, regar a Happiness -la alegría que llevé al aula hace unas semanas-, etc.), pierden un punto. También si en varias ocasiones no me obedecen o insultan.
- Cualquier acción violenta tiene la pena máxima, dos puntos.
- Si bajan de siete a seis puntos, les mando una copia. Método tradicional e ineficaz, pero simbólico.
- Bajar a cinco puntos supone que la semana siguiente, si le toca al infractor el cargo de encargado -que es el jefe de la clase cuando no estoy yo-, no podrá hacer de tal.
- Bajar a cuatro significa que elegiré yo el cargo que me dé la gana para el infractor.
- Quedarse con tres puntos implica que el hijoputa del profesor te va a mandar una de deberes que te vas a cagar.
- Si ya sólo te quedan dos, cuando se junten las aulas de infantil y primaria a ver una peli, el profesor te mandará a suertes una tarea que seguro que es mucho menos entretenida.
- Y si se queda con uno, el infractor no tendrá clase de Educación Física -lo cual jode mucho, porque son clases divertidas que nada tienen que ver con las de antes, que eran Gimnasia mayormente-.
- Y buenoooo como te quedes sin puntos... porque eso implica una falta leve de comportamiento de las que se indican en el reglamento del colegio. Varias faltas así pueden dar lugar a la larga a una expulsión...
- No nos olvidemos de que vamos a ser todos muy buenos y debemos preguntarnos: ¿hay puntos extra para quienes se comporten bien? ¡Sí, Jorge no es tan cabrón! Cuesta conseguir el octavo punto, pues un punto se gana o recupera con una semana entera de buena actitud; pero de conseguirlo, se le da a elegir al agraciado entre, siempre durante un día, decorar la clase con sus dibujos, usar internet en el recreo, traerse un juguete para el recreo, quedarse dentro del aula durante ese rato con un compañero a elegir para jugar a algún juego de mesa -en plan sala Vip de Gran Hermano- o poder usar los columpios, vetados por hinchazón de ovarios de mi compañera. El octavo punto se pierde en cuanto se usa ese privilegio, y si no lo usas, eres tonto porque no hay noveno punto.
Veremos qué resultados tiene el invento. Hasta aquí por hoy Radio Metodologías.

jueves, 25 de mayo de 2006

Ellos y tu autoestima

Encontré el siguiente artículo en el número 56 de una revista deportiva llamada Freestyle. Contiene una indicación regocijantemente inesperada. Por Dios si me deshuevé.

Consejos para hacer que crezca tu autoestima:
1. Identifica tus puntos fuertes y los que te hacen singular. Realiza actividades que involucren esas habilidades.
2. Refuerza lazos afectivos con personas que te valoran. Evita las relaciones negativas e hipercríticas.
3. Incrementa tus niveles de autonomía.
4. Pregunta cómo te perciben las personas más cercanas.
5. Mejora tu calidad de vida: deja de posponer tu hora con el dermatólogo, hazte ese corte de pelo que siempre te ha gustado, intenta rebajar el tabaco.
6. Inicia una actividad deportiva y de ocio y practícala regularmente.
7. Establece metas a corto, medio y largo plazo.
8. Revisa tus cuentas pendientes y sanéalas.
9. Identifica los problemas de posible solución y trata de arreglarlos. Los imposibles déjalos atrás.
10. Arregla tus cuentas afectivas. Di eso que nunca te atreviste.
11. Deja de hablar del clima, habla de ti y pregunta por los demás. Comunícate.
12. Escribe al final de cada día una cosa que hayas hecho bien, un pequeño éxito, un detalle agradable.
13. Perdona a tus padres.

martes, 23 de mayo de 2006

Viendo Gentuza de un modo distinto


Increíblemente, éste es el segundo post que se desarrolla sobre la cinta de correr de mi gimnasio. Mientras la uso (andando, no corriendo, porque me dedico a utilizar un programa que consiste en aumentar progresivamente el porcentaje de inclinación de la cinta), tengo delante ocho televisores con varias cadenas de televisión. En lugar de usar los auriculares que incorpora la máquina para seguir el canal que yo desee, me llevo mi mp3, que me ayuda mejor a sudar con ánimo y marcha.
Hoy he tenido la oportunidad de ver Gente, programa genuino que pone la Primera a las ocho o´clock. Han empezado a salir casos a cual más raro, macabro y salvaje. Uno de ellos, un ciclista atropellado por un coche; otro, una madre y su hijo saltando al vacío por un balcón para no morir presos de las llamas –se me han retorcido las tripas-; y así cada cual peor.
Sin duda ha resultado una experiencia sin igual asistir a ese espectáculo de imágenes mudas cuya banda sonora residía en canciones chunda-happies de mi mp3; "chundachunda, tralaláaaa, una madre ahoga a sus dos hijos en la bañera, I´m loooooking through my windoooooow, luego se tira del sexto y no se mata, what about the suuuuun you make shiiiiiine, señoría, yo es que no quería dejarlos solos en este mundo; I´m bluuuuuuue, dabadíiiiii dabadáaaaaa, hallan un feto de cinco meses en la basura, haaaaaard roooock, hallelujaaaaaah."
Yo me lo he pasado pipa, pero por dios, ¿qué programa es ése? Pensemos en los putos críos y en la alegría vital que con suerte le queda a su presentadora. Gente no, sólo gentuza parece que hay suelta por ahí después de ver semejante cosa.


domingo, 21 de mayo de 2006

La zona libre del código da Vinci


Sin tenerlo planeado, he ido al cine dos veces este fin de semana. Primero fui a ver Zona Libre. Se trata de una película que se desarrolla en Jordania y en la zona libre que hay al lado. Los personajes y los acontecimientos tienen significados metafóricos, de ahí que al mismo tiempo que lo que sucede a lo largo de la película me pareciese escaso e insuficiente para resultar atractivo, me quedase con la sensación de haberme perdido algo; eso unido a que la música me gustó, y mira que es repetitiva, y a que la crítica la ha puesto muy bien, sobre todo por su guión –contradiciendo mi opinión-, ha hecho que la película no me haya dejado indiferente. No me atreveré a recomendarla, pero si alguien va a verla, escucharé su opinión ansiosamente. Por cierto, la protagoniza Natalie Portman (en el centro en el fotograma de la película), con un papel que le pega tan poco que afortunadamente no supe qué otros papeles había hecho hasta después de ver la peli.
Y después vi, cómo no, El código da Vinci. Hay que empezar por decir, como es de esperar, que lo que hay que hacer es leerse el libro. Pero tanto para quienes lo habíamos leído como, supongo, para los que no, se trata de la típica película entretenida que te mantiene en vilo las dos horas y pico que dura. Personalmente había olvidado buena parte de la trama salvo aspectos fundamentales, así que la disfruté más de lo que podía esperar. Los comentarios que se han escuchado diciendo que es infumable provienen de la crítica profesional, que no la puede calificar de otra manera al encontrarse con una trama lineal compuesta de puzzles y situaciones de peligro y personajes cuya personalidad reside en pensar rápido para escapar. Sin embargo, el libro era así, pues tenía en sí un desarrollo muy cinematográfico, por lo que, teniendo en cuenta que la gente va a ver cómo se ha llevado el libro a la pantalla, dudo que resulte tan decepcionante como se ha dicho. Puede, eso sí, que en una película quede peor tanto comentario histórico y dilucidación fantástica minuto tras minuto.
¿Puedo conocer vuestras opiniones?

viernes, 19 de mayo de 2006

¿Por fin realmente laicos y europeos?


A modo de pequeña primicia, os comentaré que nos está llegando a los colegios una encuesta de la DGA acerca de qué nos parecería al profesorado lo siguiente: tener una semana de vacaciones a finales de octubre -que quizá se mantendría para pilares dada la importancia de estas fechas-, dos semanas para navidad -que no deja de ser lo mismo- y una semana entre febrero y marzo. Lo que se propone, en definitiva, es que haya siete días al menos de descanso a mitad de cada trimestre; eso se practica en bastantes países europeos y responde a la realidad, injustamente valorada por las personas ajenas al mundo de la educación, de que los que nos dedicamos a ello vivimos estupendamente: y es que tres meses seguidos sin una oportunidad para desconectar de los niños, como ha ocurrido este año de enero a abril, acaba con la moral de cualquiera. El cambio más significativo, de hacerse realidad esta propuesta, sería el de que quizá esa semana a mitad de febrero sustituiría a la semana santa. ¡¡A tomar por el saco las fiestas santas!! ¡¡Bieeeeeen!!
Eso sí, la encuesta no dice nada acerca de las consecuencias de esos cambios, pues si por ley hay algo así como 170 días lectivos por curso, al haber una semana de fiesta en cada trimestre, esos días se descontarán de otros sitios... así que por otro lado, cuidadito con lo que nos puede esperar para el próximo curso, como empezar en plan 5 de septiembre ya con los niños o alargar el fin de curso hasta que el mercurio termometril no quepa de gozo en el tubito.
Considerando que el concepto de los derechos (entre ellos el de participación) de los alumnos y de los padres se ha extendido de tal modo que ahora son casi más ellos los que son temidos por el servicio provincial de educación a la hora de designar el calendario escolar, dudo que osen modificar tanto el tema como para tener a media Aragón cagándose en sus muelas. Pero sin duda sería algo fantástico poder relajarte un poco en momentos determinados durante el curso, revisar cómo vas con la programación de contenidos y... de paso poder pillarte un viaje en temporada baja.

miércoles, 17 de mayo de 2006

Liberando a Carmen Posadas.


La dama de la foto es Carmen Posadas. Si la pienso liberar no es porque me haya contado que es lesbiana y vaya yo a presentarle semejantas, ni porque se acabe de divorciar y necesite quemar sus deseos de fornicar salvajemente tras años de ver las mismas judías con tomate. Se trata de que, bookcrossing se le llama, hay una vitrina de metacrilato -palabra que muchos aprendimos en Vip Noche con Emilio Aragón- en la biblioteca que está cerca de mi casa en la que uno puede dejar a su aire libros o bien apropiarse de alguno que se encuentre. Me leeré las Pequeñas Infamias de la citada dama, premio planeta 1998 -con lo poco que eso habla a su favor- y lo dejaré en cualquier parte del mundo mundial para que quien quiera que lo encuentre pinche en la web www.bookcrossing.com y, como he hecho yo, deje el número clave del libro para indicar que está en nuevas manos.
Eso sí, como en lugar de pequeñas infamias sean infamias basura, pienso liberar el libro a patadas o desde un tren, por mis cojones.

domingo, 14 de mayo de 2006

Yo bloggeé, yo bloggeo, ¿yo bloggearé?


Tener un blog o una variante cualquiera implica reflexionar acerca de las obligaciones que conlleva. Supone contar algo. Supone buscar una foto adecuada. A cambio, la gente lo lee y te hace sus comentarios, lo cual, en ocasiones, sirve para mantenerte en contacto con los amigos, aunque sea in a potato way.
¿Cómo concebir la relación entre nuestro blog y nosotros mismos dentro de, por ejemplo, quince años? ¿Seguiremos manteniéndolo o lo habremos dejado? ¿Seremos capaces de encontrar cosas medianamente interesantes o divertidas que decir? Observando mi modo de actuar y el de los bloggeros que conozco, se deduce que el asunto no es sencillo, y que a menudo caemos en decir poca cosa o en espaciar cada vez más nuestras intervenciones.
Quizá sea cuestión de diseñar un plan estratégico: actualizar el blog cada tres o siete días, encontrar un tema que nos dé de sí ad infinitum, utilizarlo como punto de venta de productos -aunque dudo que sea legal-... ¿Alguna idea más que se os ocurra?
Creo que hay un punto clave: que de la misma manera que necesitamos ver a la gente en persona para seguir sintiéndonos vivos, hace falta observar visitas frecuentes para sentir ganas suficientes de continuar.
Así que, ¡a ver quién sigue blogging que te blogging para el 2020!

sábado, 13 de mayo de 2006

Mucha atención, por favor: poema trascendente.

Atentos, atentos:
se anuncia
que la dama boba
ha robado una escoba.
Si la veis, perseguidla;
no, no le deis coba,
que si le dais coba,
la boba, que no es boba,
cogerá la escoba
y se irá. Y si la roba,
aparecerá un trova-
dor y le dará una ova-
ción. Sí, a la boba,
a la estúpida dama boba.
¡Y no es la primera vez, qué va, que una cámara de televisión demuestra en un juicio que roba!
La dama boba
es fan de Meteoronova,
de Martina Navratilova
y de Pumuki.
De modo que la madame boba,
si se va con lo que ha roba-
do, ya tendrá la escoba,
el kit de Meteoronova,
la raqueta de Navratilova
y el muñeco de Pumuki. ¡Joroba
con la dama boba!
Con todo lo que roba
ya podrá comprarse un chalet.
Qué morro.

jueves, 11 de mayo de 2006

Hoy tengo un montón de cosas que contar.

Pero cuando iba a empezar me han entrao ganas de cagar.

lunes, 8 de mayo de 2006

Consecuencias (o estrés de ideas) (II)


A raíz de lo comentado en días anteriores -y siento lo perdidos que andarán determinados energúmenos que visitan menos este blog que las iglesias-, hoy, que por cierto no he ido a trabajar porque es fiesta en el pueblo, he aprovechado para ir a Calatayud a matricularme en primero de francés en la escuela de idiomas.
Resulta alucinante que, de este modo, esté comenzando la casa por el tejado, pues ni siquiera tengo piso en Daroca, pero claro, hoy terminaba el plazo para francesear el próximo curso y era hacerlo o no hacerlo.
Dos cosas, una negativa y otra positiva: la primera es que va a resultar que el domicilio laboral quizá no me otorgue puntos para la ee. de ii., porque parece que no entra en su zona (o sea, que se supone que me corresponde la de Zaragoza, increíble pero cierto), y ello supone que el 9 de Junio puede que me entere de que no haré francés; la buena es que me ha llamado Sergio, el profesor de música de mi cole, y sonaba bastante plausible que pueda convivir con él el próximo curso en Daroca, así que el tejado ha caído finalmente sobre suelo más o menos estable. Sergio, por cierto, es heterosexual y no de mi tipo, con lo cual, a pesar de ser varón, promete ser un compañero no inconveniente ni potencialmente problemático a nivel afectivo.
Parece que cobro comisión por nombrarlo, pero Eduard Punset, el presentador de Redes, tiene mucha razón cuando dice en su último libro que muchas veces, cuando llevamos a cabo una idea, no es necesariamente porque la hayamos razonado concienzudamente, pues una determinación no se toma de modo tajante con el consciente o con el inconsciente, sino básicamente porque emocionalmente nos implicamos en ella y nos resulta atractiva. Va a ser que sí.

domingo, 7 de mayo de 2006

Descripción de una ablación.

Ana se encuentra en su casa. Es una muchacha de trece años de cara rosada y mandíbula pronunciada. Quiere coger una madalena, pero su abuela está entre el armarito de las chucherías y ella. ¿Qué sucede en el cerebro de Ana? Piensa: “Quiero una madalena, pero antes debo conseguir que mi abuela se aparte”. Para ello, Ana debe poner en marcha su aparato fonador. Se limitará a emitir una frase sencilla, básicamente porque su abuela no oye bien y resultarían inútiles los circunloquios.Ana, por tanto, actuará como emisora de la frase; desea que su abuela deje de impedirle alcanzar el alimento, de modo que deberá transmitirlo a la anciana señora a través de las limitaciones de su idioma. La emisora piensa brevemente las palabras. Cuando las lance, la señora mayor actuará de receptora. El canal, el medio por el que el mensaje será transmitido, es el aire. Puede haber ruido, o interferencias que impidan la clara transmisión de la información; podríamos clasificar como ruido la sordera de la abuela o los sonidos que llegan de la calle. Empero, Ana dice por fin “Abuela, aparta, que voy a coger una madalena” y la señora la escucha y ejecuta la acción sin rechistar. Ana ha ablado: hemos asistido, pues, a la puesta en práctica del acto lingüístico básico.

viernes, 5 de mayo de 2006

Consecuencias (o estrés de ideas)


Ayer comentaba que se confirmaba que me quedaba dos años más en el mismo pueblo trabajando. Pues bien, hoy la administración educativa ha admitido que se han encontrado veinte errores en la adjucación de destinos y que la publicación definitiva en el BOA de los mismos se retrasará una semana. No es que me plantee que finalmente pueda cambiar de centro, pero quería dejar constancia de tanto vaivén.

Asumido pues que estaré dos años más en el mismo colegio, se me ha pasado por la cabeza lo siguiente: quedarme, el curso que viene, entre semana en Daroca. Cae a diez minutos de mi pueblo, tendría gimnasio (y más barato), estaría en "mi segunda casa" a las cinco de la tarde y, como tendría que madrugar sólo a las ocho y media dado que me ahorraría la hora de coche, dispondría en definitiva de mucho más tiempo cada tarde. Por si eso fuera poco, mis frustrados intentos de entrar en primero de francés en la escuela número 1 de zaragoza se convertirían, o diría se convertirán, pues estoy bastante convencido de todo lo que estoy diciendo a pesar de que no hace ni cinco horas que se me ha ocurrido, en hechos, pues he llamado a la escuela de idiomas de Calatayud (que cae relativamente cerca de Daroca) y me han informado de que seguramente no tendría problemas para entrar en primero.
Y por si todas estas ventajas no fueran pocas, en Daroca se organizan a veces cursos chulos de baile y, lo mejor de lo mejor, ¡¡al tener más tiempo, podría matricularme en un porrón de asignaturas de Antropología!!

Si el curso que viene vivo entre semana en Daroca, ésta sería la diferencia de horario:
- En la actualidad me levanto a las siete y regreso a las seis y media.
- El año que viene se modificará el horario de mi centro y por las tardes saldré media hora antes, es decir, a las cuatro y media. Podría levantarme a las ocho y media viviendo en Daroca y estaría de vuelta a las cinco.
Por tanto, de disponer de unas cinco horas de ocio diarias este año, el curso que viene tendré ¡¡siete y media!! Dos horas y media más por día, lo cual, de lunes a viernes, suma doce horas y media.

Aunque así escrito todo suena muy bonito y muy ideal, el caso es que sólo las ideas de poder estudiar francés de una puta vez y de que quizá pueda sacarme Antropología Social y Cultural en dos o tres años y no en ocho o nueve como tenía pensado, ya valen su peso en oro.

¡¡Qué ganas tengo de que empiece el curso que viene!!
Bueno, ya está, ya me he pasao.

jueves, 4 de mayo de 2006

Piezas.


A piezas se ha quedado hoy el segundo coco que he roto a martillazos ante los niños de Infantil. Escojonaos cuando he vertido el líquido en un vaso y les he dicho que el coco se estaba haciendo pis. Ha salido bueno el coco -aplauso y medio para Sabeco- y les ha gustado al setenta por ciento de los niños.


De una pieza se han quedado los mayores, los chavales que llevo yo, cuando han pisoteado unas baldosas recién puestas con cemento fresco en el recreo y Jesús, el de educación física, les ha echado la bronca.


He podido encajar otra pieza más en mis proyectos, ya que el concurso de traslados es ya definitivo y es del todo seguro que seguiré dos años más en el mismo pueblo y que tomaré la dirección del centro.


Y de una pieza me he quedado cuando he descubierto que la renta me sale a devolver este año. Una mierda, pero a devolver.

miércoles, 3 de mayo de 2006

Soy tu hombre por narices.


Se ha hecho un experimento en el que cuarenta mujeres olieron camisetas que varios hombres se habían puesto para dormir durante una noche. El resultado demostró que el olor que cada mujer prefería pertenecía al hombre cuyos genes garantizaban que la posible descendencia tuviese los menores problemas posibles en su desarrollo.

Así que, queridas lectoras: si queréis tener hijos sanos y fuertes, no os dediquéis a andar por ahí buscando tíos buenos, que con que sus feromonas os huelan bien vais que chutais. Dejadme a mí los que tengan mal aroma, que ya veré qué hago con ellos.

A la camita.


Me levanto a las siete o siete y cuarto de la mañana para ir a trabajar.
Esta noche, quién sabe por qué, he estado en la cama dando vueltas desde las once y media y no he podido dormirme. Y ya veis qué hora es y aquí estoy, esperando a que me entre el sueño hasta que no pueda más. Menudo día me espera mañana, con lo que me afecta a mí dormir mal...

lunes, 1 de mayo de 2006

Babeando.


Esta mañana he ido al gimnasio.
Estaba en la parte de abajo haciendo unos ejercicios. Ha bajado por las escaleras un hombre bastante alto que llevaba el uniforme del CAI. Yo ya sabía que el equipo de baloncesto entrena a veces en el gimnasio, así que la sorpresa no ha sido muy grande.
He subido al piso de arriba y de repente, cuando estaba en la máquina del jalón invertido, me he visto rodeado de nueve morlacos a cual más alto, dos de ellos English speakers y negros. Andaba yo ya terminando, pero de repente se me han ocurrido multitud de ejercicios que me apetecía hacer: lumbares, un poco de pectorales...
Cuando estaba en una máquina haciendo dorsales, uno de los jugadores, que había estado sentado hasta ese momento en otra máquina cerca de mí, se ha levantado y madre de Dios, era más alto que la propia máquina en que estaba. Esa escena pasará a formar parte de mi repertorio masturbatorio.
Uno de los jugadores, que a veces lo he visto en los periódicos, uno canoso de 35 años o así, se me ha quedado mirando varias veces, y de hecho me ha pillado despelotándome en el vestuario y me ha vuelto a mirar. ¿Tendré alguna posibilidad? ;)
Me lo he pasado pipa, pero ay, en el fondo, que se me pongan a tiro tíos que me dan tanto morbo es insano...

sábado, 29 de abril de 2006

Docentes varios


Existen muchos tipos de profesores. Los alumnos los odian a menudo, posiblemente porque son quienes conviven con ellos día tras día en el aula y quienes toman las decisiones de aprobarlos o suspenderlos.
No sé si ustedes mostrarán su acuerdo con la siguiente clasificación; en cualquier caso tampoco me importa lo más mínimo.
1) Profesor falomáster.
Su virilidad física, cuya base consiste en la envergadura corporal de su cuerpo, los rasgos faciales agresivos de su cara y su tono vocal grave de su voz, consiguen imponer respeto tan pronto como pisa la primera baldosa del aula. Los niños obedecen sus mandatos sin rechistar y si se ríen de él no lo hacen a viva voz sino mediante papelitos, enuresis neurótica, espasmos vesiculares y elaboración de cortometrajes sarcásticos. Cuando se trata de alumnos mayores de edad, suele provocar risa y, a alumnos huérfanos de madre y biberón, admiración. El falomáster, descendiente directo del homo sapiens lodel ciclopens, descarga en el aula la energía negativa que le provoca su escasa capacidad para lograr una alteridad comunicativa con su esposa e hijos. Es por eso que la jubilación de esta especie tiende a ser una de las más celebradas.
2) Profesor entre la basca.
Cuando los alumnos descubren que la persona que va a darles clase no es un carcamal senil sino alguien relativamente joven, e incluso recién salido del horno de las oposiciones, lo reciben con alegría por dos motivos: el primero, que pertenece a los estudiosos, porque les inspira confianza para expresarse y cercanía para hacerse su amigo; y el segundo, abanderado por los vagos de la clase, porque ven en este energúmeno un toro sencillo de lidiar, sobre todo si es una fémina tímida de voz dulce. El profesor entre la basca desciende del homo aprobis justis, pero no se le debe considerar como una manera de ser sino como una mera etapa: normalmente, a los dos o tres años de experiencia, hace capullo y se regenera en cualquiera de los otros tipos existentes. Una de las razones que provocan esa transformación es el estrés proveniente de los alumnos, que por su frágil experiencia y/o timidez abusan de él y le provocan operaciones de cuerdas vocales en cuanto se despista.
3) Profesor dialectal.
Hasta el momento se le conoce como el único tipo de profesor cuya fama le precede; así, los alumnos saben de sobra qué se van a encontrar en sus clases mucho antes de que éstas sucedan. Incluso llegan a crear leyenda. Su característica fundamental, que queda medianamente dibujada en el adjetivo que le hemos asignado, es la de ser incomprensible: los chavales, niños, adolescentes o universitarios procuran por todos sus medios comprender lo que ese individuo parlotea desde detrás de su mesa, pero el idioma que utiliza es distinto y nadie lo logra. Sucede por fin que los dos o tres alumnos más constantes, una tarde de ésas, hallan en sus ratos libres las claves de su dialecto particular, lo cual se recibe con alegría en el aula y, con el tiempo justo, buena parte de los chicos terminan aprobando en junio o la repesca, aunque con notas bajísimas que en ningún caso motivarán al dialectal a modificar su manera de expresarse sino a reiterar su pésima opinión de las nuevas generaciones de estudiantes. Los profesores dialectales, que descienden del homo ojonis tesentiendi, llegan a sus tumbas en el mismo estado en que inauguran su carrera educativa pero algo desmejorados por la edad: cansancio, deformación de manías, crisis de los cuarenta, cincuenta y sesenta, culto al fútbol, grasa abdominal, pérdida de amistades y añoranza del priapismo.
4) Profesora de falda para agarrar.
Prototipo que está quedándose anticuado dado el gran número de mujeres que buscan la igualdad entre sexos llevando pantalón, se dedica casi siempre a la educación infantil, que actualmente abarca desde los cero a los seis años; desciende del homo queeris plumis. Lleva falda porque así los niños, a esas edades enormemente egoístas, pueden tirarle de ella cuando su compañero de mesa ha cogido su juguete favorito o le ha metido la tijera en el ojo. Lamentablemente no suele llevar falda para alumnos mayores de catorce años y si lo hace suele ser poco agraciada.
5) Profesor graduado.
Desciende del homo japis chupis. Cuenta a menudo con el beneplácito de su alumnado –si es que éste posee la edad suficiente para ello- en cuanto a su actitud habitual en clase, porque su actitud habitual en clase es que no tiene actitud habitual en clase. Tiene actitud habitual en el bar, donde se surte con vasitos de coñac y cerveza, y el aula se convierte en el lugar donde va a parar de vez en cuando, generalmente después de la hora del almuerzo. Aprobar su asignatura se convierte en tarea fácil para cualquier alumno excepto para los empollones, que se niegan a perder el tiempo en su clase, lo denuncian a dirección y, cuando se entera de quiénes le han delatado, se sirve de la libertad de cátedra para suspenderlos.
6) Profesor imán.
No importa las clases que imparte ni las notas que pone, sino su sonrisa, su cuerpo y su paquete. Descendiente del homo perfectis concanis, provoca miradas apasionadas de sus alumnas, que adorarán sus canas (,) de poseerlas (,) así como sacará del armario a algún heterosexual indefinido. Suele ser hombre y casi nunca gay, por lo que sus féminas se dejarán sobar tímidamente si tienen entre trece y dieciocho años.
7) Profesor breve.
No desciende de nada porque apenas tiene tiempo para hacerlo. Tampoco le da para dar clase, pues se dedica eternamente a cubrir puestos de otros profesores que están en sus casas fingiendo resfriados o revolcándose con la parienta. Los alumnos aprenden un setenta por ciento menos que con su profesor habitual, así que el centro escolar guarda un mal recuerdo de él y jamás se plantea volver a contratarlo. Suele suicidarse pronto, no como los demás.
8) Profesor pantalla.
De edad variable, siente una pasión clarísima por las nuevas tecnologías. Apenas utiliza la pizarra porque siempre que le es posible se sirve del vídeo, de internet y de las transparencias. Como buen profesor escoge de estas novedades la más aburrida, es decir, las transparencias, que los alumnos tienen que copiar a velocidad de galgo mientras él las lee en voz alta con, eso sí, un marcado acento de profesor por el que le pagan. Desciende del homo prosnobis gertrudis.
9) Profesor pasión.
La variabilidad de sus entonaciones es similar a la de las señales de los sismógrafos aéreos. Sus clases son tremendamente aburridas porque apenas le quedan ganas de emocionarse tras años y años de contar exactamente lo mismo. No siente interés por hacer cursillos de reciclaje, de manera que nunca descubre que existen maneras distintas de explicar las mismas cosas. Descendiente del homo tediosis terribilis, cuando llega a los cincuenta pasa a la universidad o, si ya estaba en ella, consigue un puesto de decano o vicerrector. En su mayoría los universitarios acuden a sus clases los tres primeros días, más tarde emplean ese tiempo en catar cafeína y después se presentan al examen, que aprobarán a la primera para envidia de quienes lo han soportado durante todo el curso.
10)Profesor útil.
Utiliza un lenguaje comprensible, sabe resumir aquello que quiere transmitir y comprende los problemas de los alumnos. Muestra verdadera pasión por la materia que imparte y la contagia a su alumnado, que a veces estudia carreras relacionadas con la materia que el profesor útil imparte. Desciende del homo profesoris verdaderis y, como se imaginan ustedes, resulta difícil encontrarlo en el aula. Tanto es así que apenas unos pocos estudiantes terminan conociendo más de cinco ejemplares en toda su vida como alumno.

viernes, 28 de abril de 2006

Qué monada de cría.


Salía en el periódico el otro día:
"Una niña de 12 años fue arrestada el lunes acusada de asesinar a su padre, a su madre y a su hermano pequeño. Los cuerpos fueron hallados en el hogar de la familia en Medicine Hat, Alberta (Canadá), por un compañero de juegos de la chica, que espió la casa por la ventana el domingo por la tarde y corrió a contárselo a su madre. La niña fue arrestada en la provincia vecina de Saskatchewan junto a un hombre de 23 años que se supone fue su cómplice."
Tres cosas a destacar. La primera, fascinante que una criaja se cargue a toda su familia. Me recuerda a la Marta que salía en la segunda parte de mi saga Titanic (bote de tomate). La segunda, me encantaría haber visto al amigo de la asesina descubriendo los cadáveres y el descojone de su madre cuando el hijo le fuese contando lo que había visto. Y tercero, me ha dejado k.o. el hecho de que se refieran al cómplice de la niña como "un hombre de 23 años"; uf, ¿ya soy un hombre? Joer, no sé si la idea me gusta.
A ver quién tiene cojones ahora de encargarse de la adopción de la muchacha. "Es un encanto de niña, mírenla, aunque tiene la mala costumbre de ir asesinandito a sus familiares. Cosicas que tiene ella."

miércoles, 26 de abril de 2006

Primavera postmoderna


Qué bien. Ha llegado la primavera. Mil días tarde, pero ha llegado. Y cómo se disfruta de ella: de repente, las erecciones son más frecuentes (¿verdad, chicas?), el chochomil por ciento de los hombres están buenos, el verano se acerca...
...pero chéeeeee! Digo, cooooooo! Esperáaaaa. Que antes está la astenia. La astenia, que no es un gusano que tenemos en el cuerpo sino una especie de depre que toca en primavera, nos invade. Por lo menos a mí (¿es una invasión o no, eh?). Juntamos la astenia con las semanas con puentes y la vagancia consustancial al ser humano, y hale, mezcla de mierda asegurada.
Y ni ejercicio moderado, ni horas de sueño justas ni gaitas en vinagre.
Ayer recuerdo la sensación abrumadora de que hasta darle al intermitente me daba pereza. Pero literal, ¿eh?
Asténianse de leer esto los asténicos.

martes, 25 de abril de 2006

¡¡Felicidades, Dorothy!!


Espero seguir acompañándote en tu camino de baldosas amarillas.

domingo, 23 de abril de 2006

La dueña del agua.


Aquella noche me acerqué por primera vez al lago.
Las aguas mansas y el cantar de los grillos me atrajeron. A unos metros, hacia el bosque, mi tienda de campaña, iluminada por la hoguera. Aunque la noche era fresca, no pude resistirme a darme un baño.
Dejé en la orilla la toalla. Mis pies tocaron la línea mansa del agua; la ondularon. El agua estaba fría. Seguiría entrando al lago. Nada como flotar como ligero, volar aunque mojado.
Estaba solo. Apenas unos grillos escuchaba. Pero estaba solo. Con el agua, con su paz, con su frescura; con mi cuerpo, con la hoguera, con la tienda de campaña. Contacto con la naturaleza, aislado, paraje destinado a hacer pensar al solitario.
O creí estarlo. La luna y su luz me despistaron, y el sinnúmero de estrellas. No me asustaron los ojos de la señora, sino el pensar en cuánto rato hacía que me estaban observando. Pero ella no se movió. Cual conejo iluminado, no ejecutó movimiento para uno u otro lado. Simplementé me miró. En su mano sostenía un brazo.
O eso quise pensar yo, lo del brazo. Pero que me miraba es seguro. Y que no se movía. El silencio se imponía, no me propuse romperlo. Aquella mujer no era nada, una figura en la noche, de ojos brillantes, de mirada de fantasma. Yo, estando quieto igualmente, creía no ser mirado. Mas sus ojos me explicaban que andaba yo equivocado. Pensaba que, de salir del agua, ella me perseguiría por haber roto el silencio, quebrantado la armonía, interrumpido el bautismo de su brazo consagrado.
No sabía si esperar a que actuara o ignorar sus ojos fijos.
Y me moví.
Ya no la vi. La sentí detrás, su aliento. Sé lo que piensa hacerme. Cortará uno de mis brazos y el cuerpo lo echará al lago.
Por fin noto su pelo mojado.
Me está mirando.

jueves, 20 de abril de 2006

Me iré asomando.

Hola de nuevo.
Tomando la frase prestada de rock lobster (escritor del siglo XXI que no procede presentar ahora), "No lo sabéis, pero he vuelto".
El lunes decidí que estaba harto de tanto internet. Los diez días que he tenido de vacaciones los he pasado en buena parte navegando en Internet. No puedo decir exactamente que me arrepienta de ello, pues me he entretenido muchísimo. Sin embargo, una vez acabadas las vacas, y los toros, observé -como suele pasar- que había leído muy poco (¡aún sigo con La montaña mágica!) y que no había comenzado a estudiar.
Y aprovechando que estaba algo quemado de tanto navegar por aquí, me dije: ¿y si recurro a la lamentable opción de coger el cable que me une a la red telefónica y me lo llevo al colegio?
Así lo hice. Línea telefónica tengo, claro, pues el cable que me he llevado es el del ordenador, más largo, que alcanza a lo largo de toda la habitación.
He estado sin usar internet tres días, de lunes a jueves. No es gran cosa, pero por el camino me habré zampado unas ochenta páginas de la citada novela y he comenzado a estudiar, después de tres meses planeándolo, Estadística aplicada a las ciencias sociales -estoy estudiando, a paso de tortuga, Antropología Social y Cultural por la Uned-.
Así que, queridos amigos, creo que la técnica que denominaré "Como no hay cable, me jodo y no me conecto" está funcionando, por lo que hoy me estoy despachando a gusto y de nuevo me suicidaré a nivel blog-emailítico durante los próximos días.
Echaré de menos, como he hecho desde el lunes, vuestros comentarios, blogs y sardinas en lata, y por cierto os ruego que recordéis que si quedáis para algo por aquí no lo leeré. Pero a cambio continuaré dedicado a labores algo más dignas de un ser con cerebro.
Sin ánimo de ofender.

sábado, 15 de abril de 2006

PRISMÁTICOS
Sí, claro.

Me engañas con el roce de tu cuerpo,
como siempre. Soy hombre y por eso
interpreto como nuevo lo que es viejo
y repito el mismo error.
Veo tus manos, tu cara y tus brazos.
Sobran las palabras porque hay tacto,
falsa no-distancia, yo engañado.

En verdad es ilusión material,
juego de sentidos, chistes cognitivos,
de esas falsas percepciones
que tientan la risa.

Pero esos dientes blancos
dibujan una luna opuesta
cuando entienden que eres falso,
que estás aquí de verbena,
de pasada, sin cadenas.

¿Qué quieres: que espere
a que estés de vuelta
para darme el mismo trato?
¿Qué quieres: que me lo crea?

Sí, claro.

miércoles, 12 de abril de 2006

Para vosotros, aquelarrianos

Soy consciente de que desde hace tiempo le debo un post a mi (ex) grupo de teatro. Tampoco será hoy, porque quiero reunir la inspiración adecuada. Por ahora me limitaré a decir que es curioso cómo lo que más me inspira a la hora de escribir es la gente que conozco. Suena lógico, claro, pero resulta que lo que más me gusta de lo que he escrito, o al menos lo escrito con más gracia e inspiración, ha estado basado tan directamente en gente real que ellos han salido a menudo con sus mismos nombres (véase la saga Titanic, con esos dos preciosos tochos de centenas de páginas). La palma se la lleva el personaje de Dorothy (Cárol) y varios de mi (ex) grupo de teatro. Os dejo a continuación con un inicio de obra de teatro que en alguna ocasión escribí, que se quedó en eso, en intentona, y en la que salen los citados actores. Imaginarme a sus protagonistas diciendo eso a su estilo y al público asistiendo a semejantes chorradas, me encanta. Probablememente a quienes les haga más gracia sea a quienes salen, desde luego... ;)
“HUBO UN AVIÓN QUE HIZO DIANA EN EL PILAR DE LAS TORRES GEMELAS”

(Se hace la luz poco a poco en el escenario. Se observa a un individuo en la parte delantera; sostiene en alto, muy concentrado, un teléfono móvil. Tras unos segundos de silencio, suena “Frosti”, de Björk, durante más de treinta segundos, y después se interrumpe bruscamente. El individuo desciende ligeramente el brazo que sostiene el móvil y se dirige al público tras un nuevo silencio.)

JORGE: Acabo de bajármela de Internet. Es una nueva melodía para mi teléfono móvil. Aplausos.

(El público aplaude).

JORGE: No quisiera comenzar esta pequeña representación sin presentarme, porque es obvio que representar sin presentar antes es por lógica imposible. Con todos ustedes (se echa a un lado), y sólo durante el día de hoy, el increíble, el inigualable, el impredecible... ¡Jorge!

(Jorge sale del escenario y vuelve a entrar contento y saludando a la audiencia sin importarle que ésta aplauda esta vez o no.)

JORGE: Disculpen que no deje de toser en ningún momento. Bien, el asunto del que me gustaría hablarles es el siguiente. Todos ustedes han sufrido conjuntivitis en algún momento de sus vidas. Unos a los ocho años, otros a los nueve, los que menos a los diez... Estaban tranquilamente en clase, lanzando avioncitos de papel, cuando en la hora de matemáticas el profesor de repente dijo: “Hoy explicaremos los conjuntos”. Y durante más de tres semanas no dejaron de oír hablar acerca de conjuntos unidos, de a unión b, de a intersección c, de a unión b unión c...

(Salen Laura, Fabio, Alonso y Sara. Miran a Jorge, que hace de profesor. Uno de ellos tira un avión de papel.)

JORGE: Hoy explicaremos los conjuntos.
SARA: Mierda.
(Se van los alumnos.)
JORGE: Sin que ustedes se diesen cuenta, acababan de dar un paso hacia la madurez. Nunca volverían a ser los mismos que eran antes de conocer esos conceptos matemáticos. Desde ese día, iban a ser incapaces de concebir la vida sin conjuntarlo todo. Mamá, ¿te has fijado en que en la nevera está el conjunto de los alimentos? Papá, ¿sabes que en el botiquín está el conjunto de las medicinas? Abuelito, ¿sabes que en el cementerio está el conjunto de los muertos? A veces te miraban raro o te pegaban dos hostias, pero es que era contagioso lo de conjuntar. Mi abuela, que era muy rácana, con juntar dos pesetas ya era feliz. ¡Y parecía que no tenía estudios! Bien, ésta va a ser la historia de un chico que, después de madurar, llegó al instituto y... vivió algunas experiencias. Esperamos que el conjunto de espectadores lo disfrute.

(Jorge se va. Al mismo tiempo aparece Fabio, que se coloca donde estaba aquél.)
FABIO: Yo seré el chico maduro. Es porque doy el tipo de hombre serio. Pero antes de empezar quiero saludar a mi madre, que me estará viendo, a todos mis amigos, a todos los espectadores que cumplirán años dentro de una hora y, en especial, por supuesto, a mi profesor de matemáticas. (Saca un papel del bolsillo). Sepan ustedes que está terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin el expreso consentimiento del autor. Hala. (Tose y vuelve a toser). Cuando yo llegué al instituto era un joven diáfano. Diáfano. Nadie me veía, no hablaba con nadie, curioseaba por todos los rincones... Era feliz con mi vida autista. Pero hubo una chica que me hizo salir de mi cascarón.

(Se hace una luz y está Sara de pie, mirando al público, a ser posible sin reírse.)


FABIO: Su nombre era Sara, aunque por supuesto ella no tenía la culpa. No es que su nombre no me gustara; es que simplemente ella no tenía la culpa. La chica me cautivó; no por su físico, porque nunca me han gustado las chicas altas y rubias, ni tampoco por su personalidad, pues nunca me fijo en las mamas. En realidad no me cautivó por nada, salvo por una cosa: por su carácter despistado. Sara vivía siempre en las nubes, y si eso era así, no era muy distinto de mi carácter diáfano. Así que intuí que teníamos algo en común.

(Salen dos personas y dejan dos sillas, en las que se sientan Fabio y Sara)

SARA (leyendo una hoja de papel): Nos han jodido la vida, pero bien jodida. Encima de matar a nuestro hijo, no nos dicen dónde han dejado el cadáver.

FABIO: Un día, en la hora de ética, a Sara le tocó leer una noticia del periódico. Habían asesinado a Néstor, un chico de trece años, y sus padres pedían que los asesinos, que habían sido detenidos por otros crímenes y habían confesado, les informaran del paradero de su hijo.

SARA (que ha dejado de leer y ahora vuelve a hacerlo): Esas fueron las palabras de Domingo, padre de Néstor. Afortunadamente, y para alegría de los familiares, el sufrimiento se terminó cuando tres días más tarde un pastor encontraba el cadáver del muchacho detrás de unos arbustos.

FABIO: Me encandilé del modo en que leyó lo de que encontrar el cuerpo sin vida de tu hijo es igual que dejar de sufrir. Cualquier otra persona se habría detenido extrañada, pero Sara no. Sara leía.

SARA: Los padres acudieron al tanatorio para asegurarse de que se trataba de su hijo. A la salida del recinto pudieron confirmar a los periodistas la triste noticia. Se había acabado la esperanza para ellos. En el número de mañana de nuestro periódico les comunicaremos cuáles han sido los resultados obtenidos tras la autopista.

FABIO: En ese momento yo me partí de risa con todas mis ganas. Sólo ella, supersara, podría haber dicho autopista en un momento como aquel.

SARA: Sólo yo, súpersara, podría haberlo dicho.

FABIO: Sólo ella.

SARA: Pero es que además lo dije.

(Se apaga la luz de Sara, que puede optar entre irse de escena o hacerse un dedo mismamente).

FABIO: Después de esa tontería supe que la quería conocer. Siempre he tenido debilidad por la gente que parece despistada. Así que empecé a pensar en una manera de entrarle que no quedara muy artificial.

(Sale Laura devorando una piruleta. Fabio la mira.)

FABIO: Oye, ¿qué haces aquí?

LAURA: La fotosíntesis. (Silencio). Estoy chupando una piruleta.

FABIO: ¿Por qué?

LAURA: Porque tú estás chupando escena todo lo que quieres.

FABIO: Pero es que yo...

LAURA: Sí, ya lo sé: eres el protagonista.

FABIO: Largo de aquí.
LAURA: Zorra. Siempre igual.

martes, 11 de abril de 2006

Dos mil pollas.


A riesgo de sonar como el típico e-mail que nos llega comentando que mire usted, que tenga mucho cuidado porque en una calle de Segovia le cortaron a uno el dedo meñique y no salga nunca a la calle porque quizá le pase lo mismo, os contaré brevemente lo que me sucedió, porque os puede pasar cualquier día de éstos.
A la salida del Alcampo de Utrillas, un chico (por cierto algo tartamudo al hablar, con lo cual no entiendo cómo le habían dado ese trabajo) se me acercó preguntándome si tenía un minuto para hablarme de una nueva tarjeta.
-Es una tarjeta Visa totalmente gratuita con la que obtendrá descuentos en viajes, hoteles, etc.
Insistí en si nunca de los nuncas me costaría un euro y terminé haciéndomela.
Unos días después me llegó a casa. De esto hará dos meses o tres y ni siquiera la he activado porque quizá nunca la use, pero como era gratis...
Aún menos después de lo siguiente. Como dos semanas más tarde, me llamaron por teléfono:
- Le llamamos para informarle de que en cualquier momento puede activar su tarjeta.
- Muy bien, gracias.
- Le informamos de que con ella también podrá solicitar microcréditos de dos mil euros que luego podrá pagar en cómodos plazos. ¿Qué le parece?
- Muy bien.
- De acuerdo. Si es así lo tendrá disponible en cuarenta y ocho horas. Es una oferta que sólo le ofrece esta tarjeta.
Yo me quedé algo mosqueado con el posible doble sentido de la conversación: ¿me estaba describiendo las posibilidades de la tarjeta o yo, con mis ajá ajá ajá, estaba diciendo que sí a una petición de préstamo?
- Oiga, perdone, no sé si quizá me confundo, pero no estoy interesado en ningún préstamo. Por ahora no lo necesito.
- ¿No? Yo estaba tramitando ya la operación.
- No, no, por ahora no estoy interesado.
¡Uf! ¡Por los pelos!
Así que ya veis, queridos amigos. Todo lo que sea sacarse pelas se puede comenzar con un "Sí, muy bien" que uno no ha dicho como inicio de nada, sino como mero ajá. De manera que, como ya hemos oído todos muchas veces, los contratos por escrito y con firma y letra clara.

viernes, 7 de abril de 2006

AMOR
Te pasa por gilipollas.
¡Si es que eres subnormal!
Confundes la limonada
con un bote de aguarrás.
Te pones cuatro cubitos,
ginebra y, en plan relax,
te lo metes al gaznate
y hale, a la mierda esófago.
No rima, pero es verdad.
Urgencias se descojona
con tus despistes mortales.
Tus visitas son mensuales
y, claro, de gravedad.
Y mamá, que es enfermera,
reconoce tus quejidos
como un familiar sonido
que en el trabajo la espera.
Bueno... en el fondo yo sé
que no eres un despistado
sino un loco enamorado,
¡¡así que basta de farsas!!:
cuando el cura mencionó
que acompañarla debías
en enfermedad y salud,
no debiste confundirlo
con volverte pocho tú.
Ay, tus lecturas literales...
Papá, es que eres la ostia.

miércoles, 5 de abril de 2006

Hoy estoy alegre porque...


...he dado de comer pan a un burro.
...he estado cantando música en mi casa.
...se acercan diez días de vacaciones.
...de nuevo recupero la sonrisa.
...se avecinan cenas con amigos.
...sobre todo, sobre todo, ¡¡porque me sale de los huevos!!
...y porque vuelvo a poder.

lunes, 3 de abril de 2006

VENDRÁS
Si te acercas a mí con tu mirada de ángel,
¿no comprendes que no puedo resistirme?
Dentro de mi cuerpo una llama resurge,
cenizas olvidadas casi subterráneas.
Si te acercas a mí con tu mirada de ángel,
¿no comprendes que no puedo rechazarte?
Apuesto a que me tiendes un hilo alrededor,
una apuesta química que vence, siempre,
a lo que antes pensaba para borrarte.

Si te acercas a mí y me tocas,
sabes que vences, jaque mate.
Me quitas la ropa, me despojas de todo,
haces de mí un fan dislate.
Si se conjugan tus caricias y tus miradas
me asesinas durante unas horas.
Desaparecen los despertadores,
las ciudades, mi interior mismo.
Y anulado, descargado, ido,
me camelas todo lo que quieres.
¿Cómo lo consigues? ¿Dónde lo aprendiste?
¿Dónde está el maestro que te dio lecciones?

Vacío pero lleno, pillado pero feliz,
siento tu deseo. Sabes acercarte
y tenerme dentro, palpar mis resortes,
provocarme espasmos de felicidad.
Conoces mis vicios y los aprovechas,
eres un pillín, ¿lo sabes? Te quiero.

(Lo he dicho, te quiero.
O al menos ahora, en este momento,
eso es lo que pienso.
Aunque luego te irás.)

sábado, 1 de abril de 2006

El porqué del souvenir


El jueves nos fuimos de excursión a Teruel.
Exceptuando que tuve que madrugar a las seis de la mañana y regresé a las ocho de la tarde, fue un día estupendo.
Primero, asistimos a un concierto donde hicimos un rápido repaso a diversos estilos musicales. El saxofonista tocó un blues precioso.
Después, con guía y todo, nos plantamos en la plaza del Torico y vimos las torres de la ciudad, así como la imagen de los amantes que hay en la escalinata del Óvalo. La guía nos contó las historias tanto del torico como de los amantes.
Comimos en una escuela - hogar y por último tuvimos la oportunidad de entrar en una fábrica de cerámicas, donde presenciamos en directo la labor de unos alfareros y de unas mujeres que pintaban a mano, en silencio y con una paciencia abrumadora, platos ya pasados por el horno.
Al final, se podía comprar alguna cosa, y yo me hice con el búho. En el fondo es un poco horroroso, pero un souvenir lo coges porque te recuerda una emoción o un sentimiento. A mí me encantó poder tener la ocasión, y así el resto de mi vida laboral, de revivir oportunidades de aprendizaje por las que en su momento pasé con una motivación justa -la del estudiante obligado-. Fue una gozada. :-D
Próxima excursión: a la granja - escuela de Movera. ¿Qué haré: traerme un cerdo bajo el brazo?

miércoles, 29 de marzo de 2006

Cuidado con las frutas herméticas


Haciéndome el original, como siempre, se me ocurrió llevar un coco a clase de Infantil para que algunos alumnos probaran dicha fruta por primera vez. Por la mañana lo metí en la cartera acompañado de un martillo. Y ante la cara extrañada de los nenes, el profesor de inglés ha sacado ambas cosas, ha puesto varios periódicos y ha anunciado que iban a probar el coco.
-Y he cogido este vaso porque tiene agua dentro y está muy rica. Ya veréis, ya, qué bien.
Y "¡cataplón, chisplón, ostión!", todo emocionado amartillando el coco y el suelo pal descojone y flipe de los críos.
En esto, vierto el líquido dentro del vaso y observo unos grumos blancos que al flotar parecían decir "Míranos, míranos, jeje". Y al fosanasalear el líquido, he percibido un olor a rancio hiperarguiñano que ha congestionao las neuronas olfatiles negativas, las peperas. "Huyyyyy...".
-Pues nada, me parece que el coco nos ha salido malo. ¿Sabéis cuando una manzana está negra por dentro? Pues este coco está igual de chungo. ¿Qué vamos a hacer con él entonceeeeeees?
-Tirarlo -ha dicho uno.
Cotoplón, a la puta papelera.
Ya lo decían en la facultad: prepara cuidadosamente el material antes de comenzar la actividad. Pero joer, yo quería abrir el puto coco ante los críos...
En conclusión, la pedagogía y las frutas herméticas son incompatibles.

lunes, 27 de marzo de 2006

Ana Frank, la obra de teatro.


21 de Julio de 1938
Querido diario:
He descubierto que soy una puta judía. Llamarme Anne Frank ya me delataba, pues es indudable que la n con la k están diciendo que soy judía a gritos. Ahora la cosa va de culo, porque los nazis pueden pedirme el dni y llevarme a un campo de concentración en un plisplás. Y no lo necesito, puedo leer en cualquier lado por mucho ruido que haya.

(Se trata de un monólogo interior. Se encienden los focos y vemos a la chica. Es mucho más fea que como se la habrán imaginado los lectores).
Anne: Menos mal que tengo este diario para evadirme. En él relato todo lo que se me viene a la cabeza. Descubrir que se es judía es duro, porque de repente percibo que mi nariz es aguileña y que he sido racista conmigo misma hasta ayer. Pero me consuela estar enamorada.
(Entra en escena Karloff).
Karloff: Hola, Anne.
Anne: Hola, Karloff. ¿Cómo estás?
Karloff: Bien, Anne. ¿Qué haces?
Anne: Nada, me has pillado en pleno monólogo interior.
Karloff: No jodas.
Anne: Sí. Achicharrá con los focos on the stage. Estaba a punto de contar que ando enamorada de ti y que como eres un puto nazi infiltrado y yo acabo de descubrir judías en mis genes, pues que ya ves qué plan.
Karloff: Bueno, pues no me lo reveles hasta el último acto.
Anne: Sí (dice la chica dubitativa). Vale.
(Karloff se marcha. El foco ilumina la estancia).
Anne: Ya que el foco ilumina la estancia, aprovecho para escribir mi diario. Ando enceguetá de rellenar hojas a la luz de la vela. Señor, ¿es incompatible el holocausto nazi con una puta bombilla? Vamos, sugiero.
(La madre de Anne, Anne, entra por la puerta).
Anne: Hola, Anne.
Anne: Hola, mamá.
Anne: ¿Te molesto? Veo que estás en pleno soliloquio.
Anne: Sí, mamá. Cómo me conoces. A veces me da escalofríos.
Anne: No te preocupes, no sé todo de ti.
Anne: Es un alivio saberlo. Mamá, ¿has recibido alguna carta?
Anne: Sí, aquí tienes (la saca de un bolsillo de su delantal). Es de Rudolph.
Anne: ¡Gracias! Ansío leerla.
Anne: Lo sé, cielo. Sé que estás enamorada de él, porque te cuelgan las pestañas.
Anne: Sí. Karloff me gusta más, pero es nazi y además acabo de descubrir...
Anne: Sí, cielo, lo sé.
Anne: ¿Ya sabías también que era judía?
Anne: Desde luego. Fui yo quien conquistó a Woody Allen. Además te he oído antes de entrar. De hecho, con lo que gritas, se te intuye lo que dices desde los camerinos.
Anne: Laostia. Me dejas crashed.
Anne: Es que soy tu madre. Hala, lee.
(Anne se marcha. Sale. Sorprendentemente, de nuevo por la puerta).
(Anne abre la carta).

Anne: ¡Rrrraaaaass! Querido público, hago la onomatopeya yo porque hay quien disfruta con el teatro leído, y todos tenemos derecho a comprender bien la acción. (Lee).
Anne: "Querida Anne. Gracias por responder al anuncio de contactos. Me encantó tu voz cuando decías que la mía te había gustado. Lamentablemente, soy gay. Perdón. Invertido. Que estamos en 1938. En fin, soy marica perdido, hablando en nazi. Eres tan lerda que ni buscas en la sección correcta. Postdata: judía de mierda."
Anne: Jo. ¡Mamáaaaaaaa!
(Entra la aludida) .
Anne: ¿Qué, hija?
Anne: Tienes la intuición maternal de un chorizo.
Anne: Oh, really?
Anne: Frankly.
Anne: Me enrojeces.
Anne: You´re welcome.
(Se marcha)
(De repente, suena una marcha turca. Entra Karloff y un actor anónimo embutido en una lata de Andy Warhol. Ambos adoptan una pose egipcia y, mientras la música continúa, tratan de resumir con gestos el Nuevo Testamento. Anne Frank muere de desidia y pegamento pero, sin embargo, no aplaude. Arde un sudoku).
(La obra termina. Se cierra el telón).

Anne: Ya no se me ve.

domingo, 26 de marzo de 2006

Aprendizaje significativo.


Sin romper los esquemas tradicionales de los cerrados padres que tengo en el pueblo, procuro de vez en cuando hacer cositas en clase algo distintas -que no por ello son muy originales, sino que simplemente escapan del libro y el cuaderno- con el objetivo de acercarme a eso que en cualquier manual de oposiciones para maestro se llama "aprendizaje significativo": tratar de que lo que quieres que el niño aprenda lo haga no porque tú se lo impongas, sino porque se lo vendes de un modo atractivo y motivador y/o cercano a sus intereses de niño. En el ejemplo que sigue, la gracia residía simplemente en que el profesor se puso a hablar de un tema ajeno a cualquier libro y con preguntas que podían despertar su curiosidad, así como cierto aire de misterio e intriga.
Escribí sin más la palabra "supersticiones" en la pizarra. Un chaval de diez años trató de adivinar, sin que yo se lo preguntase, el significado de la palabra, y no recuerdo qué barbaridad dijo interpretando "súper" como "muy"; que no, chaval, déjalo, déjalo. Les expliqué en palabras sencillas que se trataba de creencias sin base que, a pesar de carecer de tal fundamento, muchas personas seguían juzgando reales.
Supieron mencionarme ejemplos como la mala suerte que traía romper un espejo, o tirar un salero, o encontrarse con un gato negro, o pasar bajo una escalera. Yo encaminé la discusión hacia el hecho de abrir un paraguas bajo techo, y algunos afirmaron que conocían también ese caso.
- Bien, entonces imaginad que yo tuviera un paraguas. Y que además fuese amarillo, que dicen que trae mala suerte. ¿Seríais capaces de abrirlo aquí mismo?
- Sí, ¡tráelo y lo abro! -dijo uno.
- Vale -dije yo.
Y entonces los sorprendí sacando de la nada un paraguas amarillo, que una niña de infantil había traído por la tarde y que me había ofrecido la idea de tratar este tema improvisadamente.
- Menganito, te voy a dar el paraguas. Lo vas a poder abrir y todos los demás también si queréis -expliqué dramáticamente-. Pero luego cuando vayáis a casa no se os ocurra decir que el profesor os ha obligado a abrirlo, ¿de acuerdo? Si lo abrís es porque vosotros queréis. Yo personalmente no voy a abrirlo, prefiero no hacerlo.
De diez alumnos que tengo, sólo tres se atrevieron.
- Bien, pues si a alguno de vosotros os pasa algo a partir de ahora, es por vuestra culpa, a mí no me miréis.
Y entonces, solemnemente, cogí el paraguas y lo abrí.
Silencio absoluto en la sala.
- Me alegro mucho de que tres de vosotros hayáis abierto el paraguas. ¿Pero no os he dicho al principio que las supersticiones son todo mentira?
¡¡No pasa nada por abrir un paraguas!! A ver, ¿quién se atreve a abrirlo?
Y por fin los diez lo hicieron, uno tras otro.
Quiero pensar que tras haber escuchado qué es una superstición y, lo que es más importante, haberse asombrado ante los osados primeros abridores de paraguas y la posterior sorpresa por parte del profesor y, finalmente, la apertura individual (viendo y tocando, en primera persona, un objeto de superstición), habré logrado que este tema se haya grabado en su memoria y haya sido, como decía al principio, un aprendizaje significativo y no sólo una cosa más para estudiar para un examen.

viernes, 24 de marzo de 2006

La construcción de la casa Usher.


A la izquierda de la tele reina por fin una pequeñita estantería que ha conseguido vaciar la mesita baja central. He disfrutado como un tonto colocando los libros por ficción / no ficción y en orden alfabético por autor. El 70 % no los he leído aún, y así puestos aún apetecen más... :-)

miércoles, 22 de marzo de 2006

Cagüen la puta de oros

Estoy tratando de subir una foto y no hay manera.
Pero por mis cojones que hoy actualizaba. Hala.

domingo, 19 de marzo de 2006

Yo le hago el café.


Ayer sábado.
10:20 de la mañana.
En mi gimnasio.
Estoy corriendo en la cinta.
La música de ambiente deja de sonar y la voz de la chica de recepción, con tono mecánico, dice por los altavoces:
- Atención, clientes. En breves minutejos dará comienzo una clase de Bodypump impartida por Marcos. Consiste en coger el pump y pasárselo por el body. Graciaaaas.
Santa madre de dios, a cualquiera le hacía yo el café a su gusto todos los días por escuchar en todos los sitios salidas fantásticas como esa.
Yo descojonao en la cinta de correr, claro...

viernes, 17 de marzo de 2006

------------------UN ABRAZO----------------

Hoy quiero que sueñes cosas bonitas.
Ojalá olvides que era mi vida
la nada vacía, mi piel tendida,
cuando nos miramos aquel primer día.
Quiero que recuerdes victorias perdidas,
sonrisas fugaces, miradas sentidas,
palabras inanes cuando nos buscamos
y nos encontramos aquel otro día.
Quiero que revivas nuestro primer beso,
que pienses en mí tan solo un momento.
Yo te quise tanto y tanto te quiero...
Por eso lo dicho, por eso lo hecho.

Y quiero que olvides las balas perdidas,
los espejos rotos, las flores marchitas,
porque no era yo, era otro, mi ira,
espada malvada, espada torcida.

Todavía te tengo y querría
acariciarte de nuevo y querría
decirte entre sábanas: boquita mía,
hoy quiero que sueñes cosas bonitas.

miércoles, 15 de marzo de 2006

Jeroglífico para peperos.


Observe la imagen y responda: "¿Qué signo del zodiaco tiene Juan?"

lunes, 13 de marzo de 2006

Diabetes.


El hecho de que algunos de vosotros lo sepáis no es óbice para que no explique el porqué de que mi nick en el blog sea Diabetes y no otro.
En el instituto, un día, me dio por apuntarme al grupo de teatro. A lo largo de BUP y COU, se puso en escena a Lorca, Shakespeare y algún otro autor. Ya en la universidad, nuestra directora, por razones desde luego no pecuniarias, siguió preparando obras con nosotros, ya formados en asociación juvenil como Aquelarre Teatro.
Una de esas obras, a la que yo más aprecio le tengo por lo que me divertí ensayándola y quizá también por lo que chupaba escenario, era "Dios", de Woody Allen. En ella, muchos de los personajes tenían nombres de enfermedades: Hepatitis, Colitis, Triquinosis... Podéis imaginar el mío.
Si la memoria no me falla, que en escena no me falló y hasta me dio para meter morcillas, la obra está incluida en un librito del mencionado autor llamado "Sin plumas". De él, recomiendo la lectura de la obra así como de un maravilloso relato que habla de un cervatillo y su singular existencia.
Como colofón, permitidme citar un diálogo genuinamente alleniano cuya gracia aumenta, en mi opinión, con tres segundos de silencio posteriores:
Triquinosis: "¿Sabes lo del cíclope?"
Diabetes: "No. ¿Qué?"
Triquinosis: "Le ha salido una infección en el ojo."

sábado, 11 de marzo de 2006

"¡Oh, Dios mío! ¡La han asesinado!"


A la señora de la foto, cuando era bastante más joven, le dijo un día su hermana: "¿A que no eres capaz de escribir una novela de misterio?" La hermana debería haberse dado cuenta de que estaba hablando con Ágatha Christie, pero debía de ser retrasada, y evidentemente perdió la apuesta: la Christie, en sus ratos libres como enfermera, fue escribiendo lo que terminó siendo su primera novela, El misterioso caso de Styles, en la que aparece Poirot y su ayudante Hastings. Todavía no he conocido a nadie que adivine la identidad del asesino, y es que la dama del misterio es muy pero que muy buena.
No creo que sea una gran escritora en cuanto a su estilo, aunque es muy hábil a la hora de describir con cuatro palabras un pueblecito, una casa o una habitación. Es poco amiga de las pruebas físicas, y se inclina más por las psicológicas; de todas maneras, en el noventa por ciento de los casos el asesino suele ser aquel que parece imposible que sea.
Además de la novela mencionada, que es perfecta para introducirse en su mundillo, son de lectura obligada Diez Negritos, Cartas sobre la mesa, El asesinato de Roger Ackroyd (muy bien valorada por la crítica literaria), Maldad bajo el sol y La casa torcida.
Hace ya tiempo que leí todas sus novelas. La gran mayoría de ellas son simplemente entretenidas y el desenlace no llega a ser especialmente bueno. Pero guardo muy buen recuerdo de los incontables ratos que he estado enganchado pensando: "¿Quién será el asesino?"

jueves, 9 de marzo de 2006

Pare dos años, por favor.


Hace unos días salió en Internet el concurso de traslados provisional para Primaria. Yo, deseoso de salir del pueblo para trabajar más cerca de Zaragoza, consulté los resultados y comprobé que todos los destinos que había pedido me habían sido denegados.
Es un concurso provisional, pero en cualquier caso es improbable, vistas las puntuaciones exigidas, que en el concurso definitivo que se publicará en un par de meses me otorguen un destino.
Esto significa que permaneceré dos años más en el mismo pueblo y centro. Pero la novedad reside en que mi compañera Ana, de infantil, sí que ha conseguido pirarse, y a 10 minutos escasos de Zaragoza, con lo cual el año que viene tendré compañero nuevo (si es la misma persona que sale en el concurso provisional, será una mujer cuyo nombre y primer apellido es igual, queridos Jb y Dorothy, que la que se echó de novio un militar).
Y a consecuencia de este cambio de compañera, tengo la oportunidad de que la dirección del centro pase a estar a mi cargo. Me sentiré excesivamente responsable, pero lo haré. De ese modo, cuando dentro de dos años vuelva a participar en el concurso de traslados, tendré dos puntos más de experiencia, uno y pico más por la dirección y sotopochocientos más de cursos, que el año que viene, que saldré media hora antes por las tardes por una razón que no viene el caso, tendré tiempo para hacer.

Queridos pueblos que rodeáis Zaragoza, ¡¡en 2008 os cazo!!

martes, 7 de marzo de 2006

Rosita (o de cómo todo queda en casa)


Muchos de vosotros ya sabréis que Óscar me prestó el otro día, muy amablemente, su sudadera rosa. Se la pedí porque me pareció una buena idea llevarla a clase puesta para observar la reacción de mis alumnos.
Mis compañeras de trabajo esperaban ansiosas mi llegada esta mañana y no han parado hasta vislumbrar unas manguitas rosas sobresaliendo bajo el abrigo negro que las cubrían.
"A ver qué te dicen" –ha comentado Elena, la profe del pueblo cercano al mío.
Mis alumnos estaban avisados de que cualquier día iría yo de rositas: en tres ocasiones había elogiado la sudadera rosa de Laura, una niña de mi aula, y había manifestado glamurosamente mis deseos de hacerme con una similar. Y ayer lunes anuncié que ya me la había comprado.
He abierto la puerta del colegio. Ningún niño ha dicho nada, y cuando les he preguntado si les gustaba, todos han dicho que sí, y con pinta de estar siendo sinceros. Y sí, amigos, lo eran, porque Ricardo, de los mayores (y por ello, quizá, más propenso a ver el rosita con malos ojos), ha reiterado avanzada la mañana que la sudadera era muy chula. –Y no, no promete ser afeminado en el futuro-.
Como hacía un frío infernal, o invernal, los niños de la clase de Ana, de infantil, han pasado a la mía para ver todos juntos una peli de vídeo durante el rato de recreo. Ha sido Alberto, de cinco años, quien ha dicho: "Llevas una sudadera rosa. Eso es de chica". Sin darle importancia, he dicho que yo era un chico.

Así pues, los alumnos han reaccionado estupendamente, aunque bien es cierto que Enrique estaba con vómitos en su casa y Miguel con varicela también sin venir, y que ambos quizá hubiesen reaccionado no tan bien de haberme visto. Otro día rosearé cuando estén ellos, a ver.

Por último, al mediodía, y a pesar del frío, he salido ostentosamente ante los padres sin abrigo, marcando contraste entre la nieve aún sin derretir y mi actitud (g)rosera. Una de las madres se me ha quedado mirando un segundo más de lo que mi carisma incomparable suele atraer, pero ha sabido mantener su sonrisa y no ha dicho nada.
Por la tarde, Elena esperaba ansiosa los rosas resultados y, aunque felizmente, se ha quedado decepcionada ante la ausencia de acontecimientos dignos de mención.

Quizá haya sido más por Zaragoza, caminando desde donde había aparcado el coche hasta mi casa, donde la gente me miraba más claramente. Un gachó de greñas y vestido de jevitrón no sé lo que habrá pensado (bueno, claro que lo sé, y qué razón lleva en el fondo). Y justo antes de llegar al portal de mi casa, me he encontrado con la prima de mi madre. Ha mencionado que iba muy fresco; yo he añadido que sí, y que también llamativo. "Me lo he puesto por ver qué decían mis chicos", he explicado quizá innecesariamente. "La verdad es que sí que vas moderno, sí", ha contestado a mi sutil provocación. "Se habrán pensado que eres maricón".

Tanto llevar el rosa al pueblo y me encuentro alguien azul a dos metros de mi casa.

sábado, 4 de marzo de 2006

¡¡Nadie!!


Hace dos jueves fue jueves lardero. Tradicionalmente era un día en el que se consumía carne antes del comienzo de la cuaresma, que no permitía la canne de los cojonnes. Eso derivó en la actual pseudotradición de comer longaniza en ese día.
En el colegio, a mi compañera y a mí nos pareció una buena idea celebrar con bocadillos de longaniza el jueves lardero y aprovechar para ir con los niños a la iglesia del pueblo y verla por dentro.
Almorzamos en la plaza de la iglesia y el cura nos abrió luego el viejo edificio.
Al poco de entrar, Lorena, una de las niñas de tres añitos, que evidentemente estaba viendo frustrada cierta expectativa que se había montado en su cabeza, dijo (viendo aumentado su comentario por la acústica patatera de la iglesia):
-¡Aquí no hay nadie!
Begoña, la profesora de religión, que nos acompañaba, enseguida respondió:
-¿Cómo que no, Lorena? Aquí está Dios.
-¡No! -dijo Lorena con su voz de pito de niñita-. ¡Aquí no hay nadie!
Y yo me regocijé en esa muestra inconsciente de ateísmo.
Repetí bocadillo de longaniza, por cierto.