sábado, 14 de abril de 2007
jueves, 12 de abril de 2007
Somos de aquí, ¿eh, maño?
Sin duda significará que queremos poco a nuestro acento y nuestro lenguaje de alpargata... ¿pero no os da algo de vergüencilla ajena cuando los aragoneses salimos en las noticias a nivel nacional y sacan siempre al mismo cateto con el acento más profundamente de pueblo que hay y usando palabras megacoloquiales?
Véase, o léase, el comentario de una señora en cuanto a la subida del Ebro al paso por su pueblo:
- Pues mire, oiga, es qu´esto es un sinvivir. No es que m´entre el agua, es que se me trasmana, y pasa por las baldosas. Se trasmana.
Dicho sea el trasmana ése en tres sílabas bien marcadas, muy al estilo zárágózá, y con ese tono resignadico de diosexisteylavidaesasíporqueélloquiereyyomecallo.
Trasmanar no existe; sí existe trasminar, así que la señora estuvo cerca de hacerlo bien. Trasminar: filtrarse un líquido o un olor a traves de un objeto.
martes, 10 de abril de 2007
Diabetadas (XIII)
Parchís: os marcháis.
Cartomancia: en inglés, utilizo un coche que me lleva a Mancia.
Sirvienta: posibilidad hipotética de que explote.
Truculento: nombre de un mago célebre por la parsimonia con que realizaba sus movimientos de manos.
Bahía: que cambia de estado.
Glucosa: cosa que hace "glu".
Maicena: aquello que como a las diez de la noche.
Trastocar: sucesos postcoitales.
Osteopatía: menuda leche que se ha llevao la gachí.
Zinedine Zidane: cortan la parte superior del prepucio.
domingo, 8 de abril de 2007
Aquí.
Te temía y al final llegaste.
Mirabas desde detrás de ti,
con ausencia ajena, o quizá tuya,
pareciendo capitana errante.
Saetas rápidas, sonrisa eterna,
breves silencios, lentos cafés.
Melodía extraña y pelo castaño,
amigo en potencia, amante de facto.
Sosia sensual, amable receptor,
encanto presente, frío en lo lejano.
No cabes en mi cabeza,
pero lo intentas.
Tú, perfección, estarás,
te temía y al final llegaste.
(Venga, llámame, cabrón).
viernes, 6 de abril de 2007
El asesino: happy version.
Cuando hicimos el anterior vídeo, mi hermano y yo, inmersos en la vorágine creativo-sideral, rodamos una segunda toma del mismo añadiendo variaciones más cómicas; lo cual no evita que todo quede en una ida de cabeza sin sentido pero curiosa de ver.
Haced click en http://www.youtube.com/watch?v=s_Tyzz2W3Dc
miércoles, 4 de abril de 2007
Momentos de educación: viejos conocidos.
Dorothy: Mirad todos allí. Es Pepita. No la saludéis, sale con Zutanito y me cae fatal.
Mikimoquetas: ¡¡Hola, Pepita!!
Pepita: Hola, ¡halaaaa, qué sorpresa!
Dorothy educativa: ¡¡Hola, Pepita!! ¿Qué taaaaaaaaaaaaaaaaaal?
(Nota: el número de aes es directamente proporcional al grado de hipocresía)
Mikimoquetas: ¡¡Hola, Pepita!!
Pepita: Hola, ¡halaaaa, qué sorpresa!
Dorothy educativa: ¡¡Hola, Pepita!! ¿Qué taaaaaaaaaaaaaaaaaal?
(Nota: el número de aes es directamente proporcional al grado de hipocresía)
lunes, 2 de abril de 2007
Qué rica y mona es.
- Mira, Carmencita, qué grande y maja la tengo.
- Que sí, Paco, que sí. No me vengas con ésas.
- Ahí la ves toda contenta. Qué pillina que es.
- Que sí, Paco, ya vale. Que he dicho que no y que no.
- Pero mírala, no me digas que no es un encanto. Con ella nos sacamos un sobresueldo.
- Paco, tío, que no me apetece. Es muy mona pero no.
- Mujer, pero mírala, si ya hasta empieza a echar liquidico por la boca.
- A ver, ¿cómo te lo voy a decir? Que no quiero usar a nuestra Laurita para mendigar. Es un cielo pero sólo tiene cinco años y me da igual que sepa imitar un ataque de epilepsia.
- Joer, qué mala baba tienes. Pues no sé pa qué quiero entonces a la puta cría. Anda, Laura, bájate de la silla, que no hay quien la saque del tiesto.
- Jo, mami, eres una anticapitalista radical, ¿eh? Que te den, me voy al cole.
- Que sí, Paco, que sí. No me vengas con ésas.
- Ahí la ves toda contenta. Qué pillina que es.
- Que sí, Paco, ya vale. Que he dicho que no y que no.
- Pero mírala, no me digas que no es un encanto. Con ella nos sacamos un sobresueldo.
- Paco, tío, que no me apetece. Es muy mona pero no.
- Mujer, pero mírala, si ya hasta empieza a echar liquidico por la boca.
- A ver, ¿cómo te lo voy a decir? Que no quiero usar a nuestra Laurita para mendigar. Es un cielo pero sólo tiene cinco años y me da igual que sepa imitar un ataque de epilepsia.
- Joer, qué mala baba tienes. Pues no sé pa qué quiero entonces a la puta cría. Anda, Laura, bájate de la silla, que no hay quien la saque del tiesto.
- Jo, mami, eres una anticapitalista radical, ¿eh? Que te den, me voy al cole.
sábado, 31 de marzo de 2007
Momentos de educación: costumbres fusilables de restaurante.
- Buenas tardes, que aproveche.
- Buchas fgafias.
- Buchas fgafias.
jueves, 29 de marzo de 2007
La verdad no existe.
Cada vez estoy más convencido de que la verdad, así, como entidad independiente y objetiva, es una de las mayores tonterías que nos hemos podido inventar. No es necesario ser muy inteligente para llegar a esta conclusión, puesto que con observar que cada cultura tiene una manera diferente de concebir el mundo basta y sobra.
Pero he vuelto a pensar en esta cuestión cuando me he puesto a darle duro a mi nueva asignatura antropológica, llamada Geografía Humana y Demografía. Resulta tocha y aburrida a la par que interesante.
En el segundo tema, se debaten las perspectivas que existen acerca de la distribución de las personas y de los tipos de edificaciones en las ciudades. Lo que parece a priori un tema no demasiado extenso se convierte en páginas y páginas de teorías que, cada cual desde su punto de vista (económico, ecológico, social...), ofrecen sus propias ideas y sus conclusiones distintas.
Una vez uno lee todas las teorías, se queda diciendo: oiga, please, ¿y no hay así como una teoría chachi que sea como más verdad que las demás y yo me quedo con ella y mi cerebro se relaja? La diversidad me abruma.
My God, quesque al final no me voy a atrever ni a definir un donuts.
martes, 27 de marzo de 2007
Sano hasta dar asco.
Un día cualquiera:
- Desayuno: tostada con mermelada, zumo de frutas megalicuadora y leche con cereales con fibra.
- Almuerzo: fruta.
- Comida: de primero verdura o pasta, de segundo ternera, pechuga o conejo, raramente cerdo; en ocasiones, de primero y de segundo, lata de legumbres.
- Merienda: zumo de frutas megalicuadora, yogur desnatado de albaricoque o melón y, a veces, tostada con mermelada.
- Cena: más frugal de lo que debería, o zumo de frutas megalicuadora, o pescado (merluza o pota) con tomate o mayonesa, y dos yogures desnatados.
- Postdata dietil: la dieta se trastoca cuando me da por meterme caña en el gimnasio y añadir batido proteínico, atún y claras de cinco huevos.
Por supuesto, algún fallo tendría que tener. Y es que esta dieta, perfecta hasta dar asco, la sigo de lunes in the morning a viernes por la evening; el resto del tiempo, mejor no contarlo...
domingo, 25 de marzo de 2007
Momentos de educación: familiaridad o exceso de confianzas.
- ¡Hola, Cristina! ¿Cómo estás? ¡¡Cuánto tiempo!!
- ¡¡Amparo!! Pues muy bien, ¿y tú?
- Muy bien también. Te veo muy guapa, y eso que han pasado años.
- Gracias, tú también, estás como siempre. Oye, pero cuenta, ¿qué estás haciendo ahora?
- Nada, hija, en casa.
- ¿No trabajas?
- No.
- ¿Es que tienes algún hijo?
- ¡Qué va, qué va! Tuve un aborto.
- Vaya, lo siento mucho.
- No te preocupes, más lo siento yo.
(Se acerca un niño).
- Es éste. Antoñito, éstate quieto y dile hola a Cristina.
- No quiero.
- Ays, hasta el gorro me tienes, qué cruz de crío.
- ¡¡Amparo!! Pues muy bien, ¿y tú?
- Muy bien también. Te veo muy guapa, y eso que han pasado años.
- Gracias, tú también, estás como siempre. Oye, pero cuenta, ¿qué estás haciendo ahora?
- Nada, hija, en casa.
- ¿No trabajas?
- No.
- ¿Es que tienes algún hijo?
- ¡Qué va, qué va! Tuve un aborto.
- Vaya, lo siento mucho.
- No te preocupes, más lo siento yo.
(Se acerca un niño).
- Es éste. Antoñito, éstate quieto y dile hola a Cristina.
- No quiero.
- Ays, hasta el gorro me tienes, qué cruz de crío.
viernes, 23 de marzo de 2007
Por un minuto.
En ocasiones el trabajo se hace rutinario: que si ahora toca matemáticas, que si ahora me toca echarle la bronca a éste, que si ahora tengo que poner cara de fíjatequébonitoes ante un dibujo horrible de plástica... Para ocasiones así, me permito organizar pequeños acontecimientos en clase que me hagan pasármelo bien y puedan colar como actividades pedagógicas.
El recurso divertiprofe más habitual es el de hacer una actividad basada en una canción que me guste a mí; así, por ejemplo, el otro día pude escuchar a toda pastilla Lucky Twice, la de "I´m so luuucky lucky, I´m so looooovely lovely...". Otras veces opto por proponer actividades lúdicas cuando toca inglés. Por ejemplo, reparto flashcards (minipósters) entre los alumnos y digo dos de las imágenes que salen en ellas; "¡Apple, onion!" El que tiene la primera debe pillar al que tiene la segunda por toda la clase, y se montan unas competeciones que te meas.
El otro día creé la actividad más cachonda que se me haya podido ocurrir. Se llama "Rey por un minuto" y está directamente basada en lo que hacía Emilio Aragón en Vip Noche. Hasta ahora sólo la he hecho una vez y los críos se escojonaron vivos encantados. Consiste en premiar el viernes a alguno de los alumnos que haya tenido mejor comportamiento o que haya mejorado en algún aspecto; ese alumno sale del aula y entra acompañado de una música imponente, con las persianas algo bajadas, con una capa de rey -que es una bata blanca-, una corona -hecha de cartulina- y tiene el privilegio de sentarse en una gran silla con ruedas que hace de trono. Durante un minuto, recibe masajes en el cuello y la espalda por mi parte mientras le sirvo en un plato dos galletas de chocolate y le abanico. Y una vez pasado el minuto, le quito la bata de malos modos, le tiro la corona a freír puñetas, le quito el plato y le echo de clase mandándolo a freír espárragos.
¡Qué divertido es ser profesor!
miércoles, 21 de marzo de 2007
El asesino.
Mi hermano y yo hicimos otro vídeo hace ya unos pocos meses.
Ya conocéis la técnica para verlo: hacéis click en la dirección que aparece a continuación y pulsais la pausa mientras se descarga todo.
lunes, 19 de marzo de 2007
Gran Slam.
Es el título de un nuevo programa de Cuatro que premia los conocimientos y la rapidez de los concursantes. Lo vi el otro día, creo que por primera y última vez porque es bastante monótono. Dos concursantes se colocan uno frente al otro mientras un locutor invisible recita preguntas bastante complicadas; al igual que en una partida de ajedrez, corre el tiempo del concursante hasta que acierta una respuesta y comienza a correr el del otro, así hasta que uno de los dos pierde los sesenta segundos.
Cuando lo vi, fue derrotado un tal Javier Dávila, que en su momento fue supercampeón de Saber y Ganar, ese sempiterno programa presentado por Jordi Hurtado en La 2. Quien lo venció fue un chaval que no pasaría ni de coña de los treinta años. Fue desgranando con rapidez las respuestas. Me chocó que vestía moderno, pelo con toque actual; vamos, alguien de quien uno no esperaría semejante cultura. Y entonces pensé: dios mío, ¡soy un ignorante, un inculto, una eme a su lado!
El tema del saber a veces me ha traído de calle. El hombre no ha terminado de definir nunca qué es ser inteligente. Parece que ahora, en un mundo globalizado donde las ciencias deben trabajar en coordinación, se valoran por fin todas las habilidades humanas que requieren de dotes y experiencia, como las habilidades sociales o la llamada inteligencia emocional. Sin embargo, qué duda cabe de que sigue vendiendo mucho gozar de una buena memoria que permita relucir datos remotos que pocos conocen o retienen.
Fue trabajo de estos últimos años míos, tras una relación con Javier, de buena memoria enciclopédica, el animar mi endeble autoestima recordando que la memoria es importante pero no lo es todo. Consiste todo en comprender que es lógico que disciplinas ajenas a mi interés, como la Historia, y repletas de datos fríos que o sabes o no sabes, nunca estarán muy a mi alcance. Consiste también en observar los aspectos positivos de uno y cómo aplicarlos; en mi caso, por ejemplo, me atrevería a citar cierta facilidad para usar el lenguaje con corrección -sobre todo el escrito-, facilidad también para imitar sonidos de otros idiomas, un buen sentido del ritmo, gusto por la lectura y por aprender y capacidad creativa. Todo ello compensará a buen seguro la retención relativa de datos de que soy capaz y que a veces, como en ese gran slam, a uno le hace sentirse el ignorante number one del reino.
sábado, 17 de marzo de 2007
Momentos de educación: diálogos asertivos de pareja.
- Paco, cielo, ven, que te tengo que enseñar una cosa.
- ¿Qué pasa, corazón?
- Anoche ya te dije que el consolador no me hacía ná.
- Sí. Por eso te la penetré pronto.
- Claro. Pero es que mira. Me estabas metiendo el termómetro de la fiebre.
- Santo cielo.
- Ya te dije que lo mejor es hacerlo a media luz. Se evitan despistes.
- De acuerdo, cielo, perdona.
- No pasa nada. Así he descubierto que tengo el coño a treinta y cinco.
- Anda.
- Celsius, claro.
- ¿Qué pasa, corazón?
- Anoche ya te dije que el consolador no me hacía ná.
- Sí. Por eso te la penetré pronto.
- Claro. Pero es que mira. Me estabas metiendo el termómetro de la fiebre.
- Santo cielo.
- Ya te dije que lo mejor es hacerlo a media luz. Se evitan despistes.
- De acuerdo, cielo, perdona.
- No pasa nada. Así he descubierto que tengo el coño a treinta y cinco.
- Anda.
- Celsius, claro.
jueves, 15 de marzo de 2007
Sinceridad.
martes, 13 de marzo de 2007
Electrodomesticado.

Si hace unos días os hablaba del microondas, aquí me veis fregoteando mi nueva licuadora. Es un placer eso de mezclar una pera, una manzana, un tomate y dos zanahorias y tomarse un vasito de zumo supersano in the morning oh welcome happy day.
Por cierto, porque yo lo valgo, diré que salgo muy simpático en la foto y que no mextraña que tenga la oportunidad de mandar a freír espárragos a tantos chicos.
Hala.
domingo, 11 de marzo de 2007
Estado de dolor.
El otro día mi compañera de bailes de salón me llamó por segunda vez consecutiva para decirme que el sábado tampoco podría ir a la clase. Me propuso recuperarla en otro turno, aunque fuese con otra profesora distinta a la nuestra. Y descubrimos que el domingo por la mañana era posible.
Recuperamos la clase sin problemas. Pero en ella me llevé toda una sorpresa al ver que no se trataba de profesora, sino de profesor, y que éste era prácticamente el típico tío que a mí me gusta. Ojo, no el arquetipo ideal que siempre anuncio aquí porque sé que resulta divertido o curioso comentarlo (muy cachas, muy alto, etc.); de estatura y complexión normal, delgado y como 1.80, pero de un rostro precioso: alargado, muy masculino, moreno, barba de dos días y unos ojos negros profundos.
A lo largo de la clase bailé con él para terminar de comprender unos pasos de quickstep algo complicados, y tenía que notarse la cara de alucinado que se me quedaba: poder tocar a ese tío tan tremendo.
Pero no estoy tratando de hablar de sexo (para variar). Sino de esa sensación, que personalmente me resulta horrible, de encontrar a alguien que físicamente resulta irresistible, y olvidarte de cualquier otra cosa.
Cuando hace años estaba saliendo con Javier, me sucedía en ocasiones. A pesar de que físicamente él me encantaba, muy puntualmente me cruzaba por la calle con chicos que me dejaban absolutamente tocados y que se me quedaban grabados en la mente al menos para el resto del día. Y durante ese rato knockeado, sentía una barbaridad: que Javier pasaba a estar en lo más recóndito de mis pensamientos y el chico con el que me había cruzado seguía presente durante horas y a veces días.
Con el profesor de baile me pasó algo parecido: a pesar de estar conociendo a una persona que -independientemente de que vaya a desembocar o no en algo- me gusta y me parece un encanto pero cuyo atractivo físico, que lo hay, es más del tipo "qué dulce que es" que "qué arrebatadoramente bueno que está", el profesor se me quedó grabado a fuego y mi cabeza construía fantasías tontas en las que él se ponía en contacto conmigo de algún modo imposible o improbable.
He dicho que esa sensación de flash no me gusta, y así es. Cuando alguien te impacta, lo más fácil es que esa persona no sea alcanzable; a pesar de lo cual, piensas en él y te deja una especie de dolor interior, un sufrimiento, por haber apreciado lo que para ti ha sido belleza en estado puro.
viernes, 9 de marzo de 2007
Investigación vital (I)
Margarita estaba cansada.
Aquella habitación casi vacía, de escasa decoración, absolutamente impersonal, se le caía encima y ya no podía con ella. Su alma se escapaba por las ventanas mientras soñaba. Sus ganas de hacer el bien seguían presentes, pero su juventud, quizá prontamente encerrada, estaba más viva que nunca y le rogaba vivir en otro lugar.
No iba a ser perdonaba. No lo sería y ella lo sabía. Pero estaba decidida.
Eran las doce de la noche. Sus compañeras dormían desde hace dos horas. Escaparse no iba a resultar fácil. Y dejar los viejos hábitos tampoco, pero lo deseaba.
Había cosas por hacer, por vivir, por conocer ahí fuera. Experiencias, libros, estudios, viajes... chicos.
En una pequeña maleta y una bolsa de plástico reunió todas sus pertenencias. No dejó ninguna nota. Llamaría más adelante para despedirse.
Abandonó la habitación, en la que sólo dejó su nombre; como símbolo del cambio que bullía en sus adentros, Tatiana se convirtió en su nuevo yo. Recorrió un largo pasillo. Se acercó a la entrada, vacía y silenciosa, abrió la puerta con movimiento lento y, ante su asombro, la libertad estaba ante ella.
Bajó las escaleras, pisó la calle y suspiró.
Ya estaba hecho.
No muy segura de querer hacerlo, quizá por su formación religiosa, terminó por volverse hacia atrás. Echó un vistazo, por última vez, al convento al que nunca volvería.
miércoles, 7 de marzo de 2007
Investigación vital (II)
Se acercó a una cabina de teléfonos. Marcó el número de su tía.
- Pero cariño, ¿cómo es que estás en la calle a estas horas? -respondió Carmen.
- Ya te contaré. He tenido una especie de problema - afirmó Tatiana-. Quería saber si puedo dormir en tu casa.
- Pues claro que sí, eso ni dudarlo, cielo. Pero verás, estoy en Mallorca ahora mismo.
- Oh, vaya.
- Escucha, acércate a casa de Julio. Es un amable señor que vive en la puerta de al lado. Explícale quién eres y te prestará una copia de las llaves.
- Gracias, tía. No sabes lo que te lo agradezco.
Tatiana no llevaba dinero encima. Le esperaba una larga caminata.
Por el camino, observó que una cantidad enorme de jóvenes disfrutaba del fin de semana en una zona de bares. Para satisfacer su curiosidad, decidió caminar entre esa gente.
Se sintió ligeramente incómoda, probablemente por la falta de costumbre. Pero enseguida percibió que algunos chicos le resultaban atractivos y que esa inusitada cercanía le producía un nudo agradable en el estómago.
Sólo sus pasos querían alejarse de la multitud, que no ella. Quizá su vestido no era el adecuado para salir una noche... pero era lo que el cuerpo le estaba empezando a pedir.
¿Por qué no probaba a llevarse un chico a su casa? ¡Eso sí que sería probar cosas nuevas, como había planeado!
¡Ahí va! ¿Y si...? ¿Y si...? ¡Sí!
Se le había ocurrido una idea perversa... pero tentadora.
Al día siguiente compraría un periódico... y dispondría de la casa de su tía.
lunes, 5 de marzo de 2007
Investigación vital (III).
Tatiana abrió la puerta del piso y dejó que Alberto entrara primero.
Alberto tenía un culo precioso, pero lo que a ella más le gustaba eran sus brazos musculados, su pelo moreno y su rostro de rasgos duros.
Tras un rato de charla y bebida entre notas musicales, se acercaron al dormitorio y se sentaron en la cama. Poco a poco, el toqueteo de las manos pasó a mayores y la ropa fue cayendo rítmicamente sobre el suelo enmoquetado.
Para Tatiana, qué duda cabe, aquella sesión horizontal supuso toda una novedad. Ningún hombre la había tratado de esa manera anteriormente. Fueron casi dos horas de besos y caricias antes de que llegasen veinte minutos de sudor animal y divino. Todo un éxtasis.
- ¿Te ha gustado? -preguntó él mirándola de cerca a los ojos.
- Muchísimo. Ha sido maravilloso -respondió ella, sonriendo.
- Me alegro. Podemos repetirlo cuando quieras.
- Claro que sí, Alberto. Estaré encantada. Oye, ¿podrías quedarte a dormir?
- No sé... -dudó-. Tendría que anular otras citas.
- No es problema. Dime cuánto cobras por la noche entera.
- Ciento cincuenta.
Tatiana le entregó el dinero y durmió abrazada.
Justo antes de dormirse, decidió definitivamente que abandonaba su anterior vida.
viernes, 2 de marzo de 2007
Comprendiendo a mis padres.
Influye sin duda llegar cansado de trabajar y pasar la semana fuera de la ciudad: cuando llega el viernes, quiero disfrutar de mi piso, del silencio, de los amigos y de la familia. Por eso me cuesta cada vez más ir al cine. Conforme pasa el tiempo me resisto más a introducirme durante dos horas en una sala oscura a una hora prevista; además pagando, siendo que en mi casa puedo hacerlo cuando quiero, gratis acercándome a una biblioteca y en versión original cuando deseo. Por otro lado, siento poca necesidad de películas tipo hayqueverlaenpantallagrande, sin pretender hacerme el elitista peliscomercialesnoplease, que me las trago sin problema.
Eso sí, ¡¡el teatro me supone un dilema...!!
miércoles, 28 de febrero de 2007
Diabetadas (XII)
Cro-magnon: hombre aragonés que adoraba las ranas.
Pancarta: bocadillo literario.
Concupiscencia: cencia de lo que se puede hacer con cu pis.
Distrito: que no encaja con el resto.
Superchería: he aquí dónde cuelga la ropa.
Clavícula: conde famoso al que, en contra de lo que se cree, no se le mata con estacas sino con clavos.
Chalada: mi blog en versión oriental.
Cornamenta: infidelidad aromática.
Autopista: nota recordatoria de que se sirven los desmemoriados.
Carbonato: que es un hijo de la gran puta de nacimiento.
lunes, 26 de febrero de 2007
El Dalai Lama y el huevo.
El Dalai Lama nos muestra la sabiduría acercándonos a su libro Cocina para un nuevo amanecer. En él, nos ilumina con la riqueza del huevo y nos hace regocijarnos en la bondad de las almas precavidas: "Amigos, tened cuidado, nunca introduzcáis un huevo en el microondas; además de que explote, podréis pillaros el otro con la puerta". Escuchad a la voz de la experiencia.
viernes, 23 de febrero de 2007
El momento.
miércoles, 21 de febrero de 2007
Gran Hermano 24 horas

Realmente sería necesario tener una cámara las veinticuatro horas del día en nuestro piso de Daroca para poder manteneros al día de las idas y venidas del personal.
Posiblemente andéis ligeramente perdidos acerca de con quién convivo allí, porque la gente cambia continuamente. Repasemos.
Por la izquierda vemos a Sergio. A ése ya le tenéis visto y, salvo concurso de traslados o torcedura de tobillo, ahí seguirá. A su lado se encuentra Rebeca, que como ya comentamos en una foto anterior, sustituía a Isabel en mi cole y ya no está con nosotros -no porque se haya muerto, sino porque Isabel ya regresó-. A continuación me encuentro yo, con cara de nene bueno abrazable, y por último se encuentra Amparo, que hoy es nuestra nueva incorporación al elenco pisodaroquil; también es maestra y también sustituye a alguien, en este caso a Marta, que por motivos de salud se encuentra de baja (todos deseamos que se recupere pronto). Vamos, ¿quién había dicho que para conocer gente hay que salir de casa? Qué va, usted viva en Daroca y ya verá.
No debemos dejar de presentar al quinto personaje de la foto. Se trata del proyector. Casi todas las semanas uno de nosotros trae una película, que vemos proyectando la imagen del ordenador en una pared del salón y con altavoces potentes. En este Home Cinema particular ya hemos visto películas diversas como El Cliente, El camino a casa, Volver, Battle Royale, September o Jeepers Creepers.
Como ya indiqué en otra ocasión, las cortinas son culpa de la dueña.
lunes, 19 de febrero de 2007
¡Al ataque!
Hace pocos sábados fui a cenar a casa de mis padres. Debido a las malas conexiones busísticas desde allí (Actur) hasta mi casa (Servet) a la previsible hora de regreso, en torno a las doce y pico in the darkness, decidí ir en coche. Tomé tal decisión a sabiendas de que con ello contaminaba más y por otro lado me arriesgaba a que me tentara salir por ahí al verme de madrugada, en coche y con ciertas ganas potenciales de juerga.
Y así fue. Me pasé por Dome y Versus. No había mucha gente porque era la una; me quedé en el primer bar. Me encontré con un chaval que una vez me entró, que me resulta simpático pero al que, aunque de modo automático y por tanto horrible, califiqué desde que lo conocí hace meses como superficial y verdulero. Pasé el rato charlando y bailando; después, afortunadamente, apareció Mike superpolski y empecé a divertirme más. Me fui al Versus con él y nos subimos a la escalera de la discoteca, sitio que a él parece gustarle porque le agobia estar entre la masa de gente.
Si recuerdo esa noche como especial es por un motivo que resulta algo soez mencionar, pero que me encantó: y es que, después de bastante tiempo sin sentirlo, noté una necesidad enorme de tener sexo con alguien. Fue muy diferente a la mera calentura veraniega que todos sentimos en algún momento; se trató de un horny-moment sin duda, claro, pero fue como si estuviese acompañado de cierto entusiasmo psicológico que hacía mucho que no sentía.
En definitiva, me gustó porque me pareció estar dando un nuevo paso respecto a mi estado erótico-afectivo-anímico; así, si hace cosa de un año noté que perdía por fin cierta tristeza conociendo a Óscar, esta vez percibí que, de modo general para el mundo –bueno, para los hombres en concreto-, mi receptividad estaba aumentando considerablemente.
Ello me llevó a fijarme con avidez en la gente que tenía alrededor. Estaba bailando junto a mi chico polaco y tuve una tentación enorme de abrazarlo y besarle en las orejitas y acariciarle, supongo que con poca intención sexual; pero me contuve porque creo que nos caemos bien tal como estamos ahora. Entonces recordé un grupo de cuatro muchachos negros, uno de ellos enorme, que estaba bailando junto a las imágenes proyectadas en una pared...
De todos modos, la conciencia me pesaba entre el humo y la música del Versus porque siendo las cuatro de la mañana auguraba un domingo resacoso e intelectualmente pobre para estudiar francés, como así fue.
Así que actúe con cierta coherencia: al grano y con rapidez. Me despedí de Mike y cuando pasé junto a los negros, le pregunté al alto si le gustaban los chicos. No me entendió, le repetí la pregunta, puso cara seria de quita quita, me di por enterado y me marché.
Fue una sensación de mierda menudo corte pero de satisfacción por haber jugado un papel decidido y activo. Todo ello me da a entender que, de seguir así, será más bien pronto cuando conozca a alguien.
¡Y lo contento que me siento de estar tan positivo!
Y así fue. Me pasé por Dome y Versus. No había mucha gente porque era la una; me quedé en el primer bar. Me encontré con un chaval que una vez me entró, que me resulta simpático pero al que, aunque de modo automático y por tanto horrible, califiqué desde que lo conocí hace meses como superficial y verdulero. Pasé el rato charlando y bailando; después, afortunadamente, apareció Mike superpolski y empecé a divertirme más. Me fui al Versus con él y nos subimos a la escalera de la discoteca, sitio que a él parece gustarle porque le agobia estar entre la masa de gente.
Si recuerdo esa noche como especial es por un motivo que resulta algo soez mencionar, pero que me encantó: y es que, después de bastante tiempo sin sentirlo, noté una necesidad enorme de tener sexo con alguien. Fue muy diferente a la mera calentura veraniega que todos sentimos en algún momento; se trató de un horny-moment sin duda, claro, pero fue como si estuviese acompañado de cierto entusiasmo psicológico que hacía mucho que no sentía.
En definitiva, me gustó porque me pareció estar dando un nuevo paso respecto a mi estado erótico-afectivo-anímico; así, si hace cosa de un año noté que perdía por fin cierta tristeza conociendo a Óscar, esta vez percibí que, de modo general para el mundo –bueno, para los hombres en concreto-, mi receptividad estaba aumentando considerablemente.
Ello me llevó a fijarme con avidez en la gente que tenía alrededor. Estaba bailando junto a mi chico polaco y tuve una tentación enorme de abrazarlo y besarle en las orejitas y acariciarle, supongo que con poca intención sexual; pero me contuve porque creo que nos caemos bien tal como estamos ahora. Entonces recordé un grupo de cuatro muchachos negros, uno de ellos enorme, que estaba bailando junto a las imágenes proyectadas en una pared...
De todos modos, la conciencia me pesaba entre el humo y la música del Versus porque siendo las cuatro de la mañana auguraba un domingo resacoso e intelectualmente pobre para estudiar francés, como así fue.
Así que actúe con cierta coherencia: al grano y con rapidez. Me despedí de Mike y cuando pasé junto a los negros, le pregunté al alto si le gustaban los chicos. No me entendió, le repetí la pregunta, puso cara seria de quita quita, me di por enterado y me marché.
Fue una sensación de mierda menudo corte pero de satisfacción por haber jugado un papel decidido y activo. Todo ello me da a entender que, de seguir así, será más bien pronto cuando conozca a alguien.
¡Y lo contento que me siento de estar tan positivo!
viernes, 16 de febrero de 2007
¿Qué es?
Sí, ¿qué es?
¿Qué es el amor?
Deja que piense...
El amor es un sentimiento más o menos intenso y temporal que suele acabar en aburrimiento, procreación o psicoanálisis.
Cierto, ¿viste?
miércoles, 14 de febrero de 2007
lunes, 12 de febrero de 2007
Me alegro de no tener hipo.
¡Mare mía mare míaaaaaaaaa, si llego a estar comprando una houuuusseeeeeeeee!! ¡¡Mare mía, mare míiiaaaaaa, 80 euros más al mes so suddenlyyyyyy!! ¡¡Ay, euribooooor, quioooo!!
¡Virgencica que me alquilen como stoy!
viernes, 9 de febrero de 2007
Diabetadas (XI)
Ginecólogo: médico dado a cierta bebida alcohólica.
Mortaja: fallecida en lonchas.
Postparto: momento en que decido salir de viaje.
Tutú: individuo asertivo y humilde.
Tocólogo: me enfado y dejo el auricular sobre el teléfono.
Párrafo: conjuntos de racimos de uva unidos.
Báyer: medicamento casado con un estropajo amarillo, al que da nombre.
Calvicie: logre que alguien se enganche a esnifar cal.
Alergólogo: médico que transmite sus diagnósticos con una sempiterna sonrisa.
Rajoy: sí, rajó, y... y... ¿y qué? Si no dijo ná interesante, pa variar.
miércoles, 7 de febrero de 2007
Las siete de la mañana.
Durante las últimas semanas, tanto Rebeca como yo hemos padecido el mismo fenómeno: el de despertarnos a las siete de la mañana. No hay que buscar explicaciones místicas, atípicas o neokantianas. Simplemente hay que asomarse a la ventana de nuestra cocina para hallar la respuesta: la iglesia de enfrente y sus campanas.
No termino de comprender por qué en Daroca -y en otras muchas localidades, supongo- siguen sonando las campanas a troche y moche. Es una tradición bonita, pero vaya, resulta ligeramente incompatible con el descanso. Quizá quienes viven allí habitualmente no las oyen, pero tras meses viviendo en Daroca County no he terminado de acostumbrarme a ellas. Es cierto que no suenan de doce de la noche a siete de la mañana... pero vaya, a las siete, cotoclón cotoclón, y a la mierda el sueño.
El colmo es cuando un día has dormido mal y por la tarde, a la hora postmerienda, suenan durante varios minutos seguidos en memoria de un reciente difunto. Pobre el que se ha muerto, pero joer.
lunes, 5 de febrero de 2007
Instantánea.

Colocamos la cámara dentro de un armarito de trastos de limpieza. Y a punto de saltar el disparador automático, se empezó a cerrar la puerta del armarito. Estamos en Daroca. No creáis que la chica que desconocéis es la que en la otra ocasión no quiso salir, sino que es la sustituta de aquélla, que ha pedido excedencia durante estos días. Rebeca saldrá nominada por fin de contrato a mitad de Febrero.
viernes, 2 de febrero de 2007
miércoles, 31 de enero de 2007
El secreto de la elegancia.
- ¡Hola, seño! Hoy vas vestida de fiesta. Qué bonita estás.
- Gracias. ¿Tú crees que voy de fiesta?
- Sí. Sólo te falta un vestido de colores y otros zapatos.
- Lo que quieres decir, cielo, es que llevo unos pendientes bonitos.
- Eso, seño.
lunes, 29 de enero de 2007
Calenturas.
Ya hace dos años o tres que me la calienta. Lo hace de manera eficaz, rápida y agradable.
Se lo dije a mis padres y dijeron que a ellos no les importaba que no se la calentara. Así que al final les compré uno. Un microondas.
A pesar de utilizarlo a diario -dejando a un lado que el de Daroca is broken-, me sigue pareciendo un invento fascinante, el colmo de la comodidad. También hay uno en el cole, y muchas veces me paro a pensar en lo duro que tenía que ser hace años si uno se quedaba en él a comer sin posibilidad de que se la recalentaran.
Definitivamente, se merece un día del año festivo.
viernes, 26 de enero de 2007
miércoles, 24 de enero de 2007
El código de barras.
Fotografiado a finales de diciembre, uno de esos días de niebla y frío terribles.
¿Qué opinión os merece ese original edificio zaragozano después de haberos acostumbrado a él?
¿Qué opinión os merece ese original edificio zaragozano después de haberos acostumbrado a él?
lunes, 22 de enero de 2007
Redejándolo.
Aunque no podéis apreciarlo, bastantes de los posts que estoy haciendo últimamente están en playback, es decir, los he escrito hace días y los voy colocando de vez en cuando. Lo hago así porque, al igual que una vez hace tiempo, después de unas navidades absolutamente enganchado a internet he querido dejar de conectarme tanto y permitirme a mí mismo hacerlo sólo una vez a la semana. Mi ordenador portátil se encuentra en Daroca -donde no tengo conexión- y lo utilizo exclusivamente para pasar los apuntes de mis antropologías.
Desde el cole me limito a mirar vuestros blogs y mi correo. Dejo los ligues virtuales para ocasiones puntuales.
He dicho.
viernes, 19 de enero de 2007
lunes, 15 de enero de 2007
EN NEGRO
Nunca hay baños de luna
que no aceleren el tiempo.
desde arriba, extraen los pensamientos
y, sabedores de que los testigos duermen,
los arrastran para sí entre las horas.
que no aceleren el tiempo.
desde arriba, extraen los pensamientos
y, sabedores de que los testigos duermen,
los arrastran para sí entre las horas.
Dicen que los bosques son los únicos
que pueden resistirlos; dicen también
que desde antaño confabularon
con el sol, verdadero artífice de los hilos.
No así tú.
Vaciado de tu pensar, la esfera
ha entornado sus saetas para que,
por sorpresa,
caigas con buen pie, tras tropezar,
a años de distancia de quien eras
cuando decidiste observarla
en el silencio de tu intimidad.
Esos baños de luna, engordados
por ti y por otros quienes,
desean serlo de estrella. Por eso
nunca dejarán de buscar la luz
de quien la ofrezca:
ignoran que la oscuridad siempre respira.
que pueden resistirlos; dicen también
que desde antaño confabularon
con el sol, verdadero artífice de los hilos.
No así tú.
Vaciado de tu pensar, la esfera
ha entornado sus saetas para que,
por sorpresa,
caigas con buen pie, tras tropezar,
a años de distancia de quien eras
cuando decidiste observarla
en el silencio de tu intimidad.
Esos baños de luna, engordados
por ti y por otros quienes,
desean serlo de estrella. Por eso
nunca dejarán de buscar la luz
de quien la ofrezca:
ignoran que la oscuridad siempre respira.
viernes, 12 de enero de 2007
lunes, 8 de enero de 2007
On the sofa.
A lo largo de Nochevieja, sobre todo cuando comíamos las uvas, vuestra frase más coreada fue la de "¡Otro vídeo, Diabetes, por favor!". Aquí y ahora van a verse recompensadas vuestras súplicas. Pulsad en el siguiente link ----> http://www.youtube.com/watch?v=cXCCH0zzGVk y allí podréis deleitaros con un nuevo vídeo patrocinado por diabetes.
Como sabéis, tanto con adsl como con las potato connections, hace falta un intervalo de tiempo para que se descargue. Os ruego que pulseis la pausa mientras se descarga para que no lo veais a trompicones. Ah, os dolerá el cuello un poco, ya lo comprendereis, jeje.
jueves, 4 de enero de 2007
Diabetadas (X)
Auscultar: situar fuera del alcance de los sentidos.
Barroco: que posee un estilo mineral.
Simposio: café poco denso.
Antropología: ciencia social que estudia los bares de poca categoría.
Cráter: cierra la boca.
Mandarina: dictadora.
Anorexia: culo de categoría.
Fantasma: enfermedad provocada por una marca concreta de refrescos.
Escuadra: artilugio de medida que posee cuatro lados iguales.
Cuscús: tastás.
lunes, 1 de enero de 2007
sábado, 30 de diciembre de 2006
He aquí un gran motivo...

...de que me cueste ser fiel a una dieta sana: mi portal coincide a la perfección en situación y tamaño con el Panishop de enfrente. Y uno puede ser fuerte, pero no trescientos sesenta y cinco días al año.
Al menos, en navidades me estoy controlando razonablemente. Cuando volvais de nochevieja, "pesarsus" y me contais qué tal.
jueves, 28 de diciembre de 2006
martes, 26 de diciembre de 2006
Egoduda.

Por si no sois muy observadores, os diré que en caso de encontrar algo raro en la foto se deberá a que estoy completamente afeitado, fenómeno inaudito tras vaya usted a saber cuánto tiempo -años- con barba de dos días. La novedad se debe a una de las cosas que comenté en mi post anterior: haberme dejado la máquina del pelo en Daroca. Con ella, que repito, es del pelo y no de afeitar, me afeito con la maquinilla al cero y me deja la barba de dos días que todos conocéis. Con la que me he comprado, que sí es de afeitado, tengo que afeitarme del todo a la fuerza.
El caso es que hacía tanto tiempo que no me veía así que el resultado me ha sorprendido y quizá hasta gustado. Creo que es evidente que me quita un par de años de encima; siempre está bien, aunque aparentar ser mayor de lo que soy en absoluto me molesta.
La cuestión es que querría saber qué opinais vosotros francamente: ¿así o con barba? Tengo ciertas dudas.
Ah, Dorothy/Cartola, que te conozco: no me salgas con lo de que "hagas lo que hagas te querremos igual", que quiero que te mojes.
domingo, 24 de diciembre de 2006
Buscando.

El viernes los alumnos de mi colegio y los del pueblo de al lado nos juntamos por ser navidad o, prefiero pensar, por acabar el trimestre. Preparamos varias actividades y una de ellas fue la de bailes de salón. En la foto, Sergio, mi compañero de piso -y sin embargo simpático- con una alumna; habría puesto una foto de Alin, un alumno mío rumano a quien quiero pensar que le puse en bandeja poder tocar a una chica, pero en fin, supongo que al ser menor no debo hacerlo.
A las dos me despedí del megatentempié que habían preparado las mamis en el pueblo, les deseé felices fiestas a todas y me marché a Zaragoza iscopitiau. ¡Vacaciones!
En el camino debí de gastar el triple de gasolina de lo habitual, porque el maletero y todos los asientos estaban llenos de cosas: maletas, aguinaldos de las familias, comida que no podía dejar en Daroca, etc. Recordé que me había dejado el secador de pelo, la máquina de afeitar y el cargador del móvil cuando iba conduciendo en pleno puerto de Paniza; nevaba intensamente y volver a buscar todo ello suponía un peligro.
Llegué a casa en la ciudad, tuve la fortuna de poder aparcar cerca de mi portal y necesité hacer cuatro viajes para subir todo, pero todo, todo, porque acto seguido me fui a la Opel a dejar el coche para revisión rutinaria –la del primer año, aunque el coche en realidad tiene dos y pico-. Una vez abandoné el coche en la Opel, descubrí que la parada del 25 más cercana estaba suprimida y tuve que andar; el bus llegó a los veinte minutos y hace un recorrido realmente turístico de no menos de treinta y cinco minutos.
Y en cuanto merendé y miré un ratito internete, salí pitando a comprar un secador, una maquinilla de afeitar y un cargador de móvil. ¿O es que creíais que iba a poder disfrutar por fin de algo de paz económica? ¡Qué va!
El Alcampo me salvó la vida pero no respecto al cargador, el cual resultó ser el objeto más difícil de encontrar, como en la típica película navideña donde al protagonista le van a cortar los testículos en lonchas si no se topa con el juguete que su hijo ha pedido al gordo rojiblanco. ¿Quince días sin teléfono móvil? ¡Ni de broma! Así que del Alcampo fui a Fnac –nada-, de allí al cortinglés –nada- y de allí, a las 9:25, tuve la valentía de coger un taxi a Grancasa. No hagáis esto en casa, amigos, cuesta 7,25 desde el paseo independencia. Pero si no no habría llegado, y valió la pena, porque tenían un cargador para mi jodido Sony Ericsson.
Aproveché que estaba cerca de casa de mis padres para cenar con ellos a pesar de que hoy volveré a hacerlo y después me puse a ver con mi hermano Saw, la peli del asesino psicópata de la que muchos habréis disfrutado.
Finalmente, salí por el ambiente hasta las siete de la mañana. En realidad, terminé en la 976, donde nunca había estado. Me estaré haciendo mayor... pero cada día que pasa, aunque me sigue gustando, me cuesta más trasnochar y aceptar sexo a deshora (aunque el chico en cuestión, que quizá lea esto, resultaba tentadoramente abrazable).
Flicsee fseista (y fcleies dso kosil msá).
A las dos me despedí del megatentempié que habían preparado las mamis en el pueblo, les deseé felices fiestas a todas y me marché a Zaragoza iscopitiau. ¡Vacaciones!
En el camino debí de gastar el triple de gasolina de lo habitual, porque el maletero y todos los asientos estaban llenos de cosas: maletas, aguinaldos de las familias, comida que no podía dejar en Daroca, etc. Recordé que me había dejado el secador de pelo, la máquina de afeitar y el cargador del móvil cuando iba conduciendo en pleno puerto de Paniza; nevaba intensamente y volver a buscar todo ello suponía un peligro.
Llegué a casa en la ciudad, tuve la fortuna de poder aparcar cerca de mi portal y necesité hacer cuatro viajes para subir todo, pero todo, todo, porque acto seguido me fui a la Opel a dejar el coche para revisión rutinaria –la del primer año, aunque el coche en realidad tiene dos y pico-. Una vez abandoné el coche en la Opel, descubrí que la parada del 25 más cercana estaba suprimida y tuve que andar; el bus llegó a los veinte minutos y hace un recorrido realmente turístico de no menos de treinta y cinco minutos.
Y en cuanto merendé y miré un ratito internete, salí pitando a comprar un secador, una maquinilla de afeitar y un cargador de móvil. ¿O es que creíais que iba a poder disfrutar por fin de algo de paz económica? ¡Qué va!
El Alcampo me salvó la vida pero no respecto al cargador, el cual resultó ser el objeto más difícil de encontrar, como en la típica película navideña donde al protagonista le van a cortar los testículos en lonchas si no se topa con el juguete que su hijo ha pedido al gordo rojiblanco. ¿Quince días sin teléfono móvil? ¡Ni de broma! Así que del Alcampo fui a Fnac –nada-, de allí al cortinglés –nada- y de allí, a las 9:25, tuve la valentía de coger un taxi a Grancasa. No hagáis esto en casa, amigos, cuesta 7,25 desde el paseo independencia. Pero si no no habría llegado, y valió la pena, porque tenían un cargador para mi jodido Sony Ericsson.
Aproveché que estaba cerca de casa de mis padres para cenar con ellos a pesar de que hoy volveré a hacerlo y después me puse a ver con mi hermano Saw, la peli del asesino psicópata de la que muchos habréis disfrutado.
Finalmente, salí por el ambiente hasta las siete de la mañana. En realidad, terminé en la 976, donde nunca había estado. Me estaré haciendo mayor... pero cada día que pasa, aunque me sigue gustando, me cuesta más trasnochar y aceptar sexo a deshora (aunque el chico en cuestión, que quizá lea esto, resultaba tentadoramente abrazable).
Flicsee fseista (y fcleies dso kosil msá).
jueves, 21 de diciembre de 2006
domingo, 17 de diciembre de 2006
viernes, 15 de diciembre de 2006
“REBELDE”
Un poema es un estado de ánimo
sobre el que hago caer un lago
de ideas.
Y vago. Recorro la habitación,
acaricio sinalefas
y sólo consigo un charco.
Aunque menos da una piedra,
me digo por conformarme:
no es un lago, sí es un charco.
Deshago el camino andado,
mas no ignoro lo ocurrido:
del charco obtengo meandros.
Uno me da algunas rimas,
otro escupe latinajos,
y otro, simples pareados.
Reescribiendo, retocando,
observando lo ocurrido,
por fin surge el vaticinio:
“Yo te aseguro
-me dice el poema-
que con estos latinajos,
con esas rimas tan pobres,
con tantos charcos y lagos,
pisoteaste tu tiempo
y tu arte para hacer
cuatro meandros
de tus estados de ánimo”.
Hay que ver cuán poco soy:
quería hablar entre versos
y esos versos me han hablado.
Daroca, 13-12-2006
Un poema es un estado de ánimo
sobre el que hago caer un lago
de ideas.
Y vago. Recorro la habitación,
acaricio sinalefas
y sólo consigo un charco.
Aunque menos da una piedra,
me digo por conformarme:
no es un lago, sí es un charco.
Deshago el camino andado,
mas no ignoro lo ocurrido:
del charco obtengo meandros.
Uno me da algunas rimas,
otro escupe latinajos,
y otro, simples pareados.
Reescribiendo, retocando,
observando lo ocurrido,
por fin surge el vaticinio:
“Yo te aseguro
-me dice el poema-
que con estos latinajos,
con esas rimas tan pobres,
con tantos charcos y lagos,
pisoteaste tu tiempo
y tu arte para hacer
cuatro meandros
de tus estados de ánimo”.
Hay que ver cuán poco soy:
quería hablar entre versos
y esos versos me han hablado.
Daroca, 13-12-2006
domingo, 10 de diciembre de 2006
Sorprendente.
A finales del mes pasado se publicaba un estudio acerca de la posible correlación hallada entre los asesinos suicidas y el interés por el estudio filológico de la lengua inglesa. Para ello se llevó a cabo un sondeo telefónico compuesto por individuos de ambos sexos que manifestasen abiertamente dichas tendencias o bien las hubiesen puesto en práctica. El resultado publicado no ha podido ser más sorprendente: según se desprende de la investigación, los asesinos suicidas manifiestan un interés por la filología inglesa un veintitrés por ciento superior al de la población normal. Numerosos profesionales del campo de la filología, la psicología y la neurociencia han comenzado ya a desentrañar a qué puede deberse la correlación descubierta entre esas variables.
Sin embargo, investigadores especializados en las mentes criminales de los asesinos suicidas encuentran varios reproches al estudio desarrollado. En primer lugar, la vía telefónica no supone el medio más fiable para certificar el grado de tendencia al asesinato suicida o la efectiva puesta en práctica vigente; además, se considera que una encuesta como la llevada a cabo basada tan solo sobre una muestra de ciento cincuenta asesinos suicidas no es completamente representativa; y por último, señalan los investigadores, hay un tercer pero que resulta evidente: la muestra posiblemente sea sesgada ya que la población asesina suicida telefoneada pertenece a un rango de edad de entre 18 y 22 años cuya residencia habitual se halla en torno a la facultad de filosofía y letras de una conocida ciudad española.
Sin embargo, investigadores especializados en las mentes criminales de los asesinos suicidas encuentran varios reproches al estudio desarrollado. En primer lugar, la vía telefónica no supone el medio más fiable para certificar el grado de tendencia al asesinato suicida o la efectiva puesta en práctica vigente; además, se considera que una encuesta como la llevada a cabo basada tan solo sobre una muestra de ciento cincuenta asesinos suicidas no es completamente representativa; y por último, señalan los investigadores, hay un tercer pero que resulta evidente: la muestra posiblemente sea sesgada ya que la población asesina suicida telefoneada pertenece a un rango de edad de entre 18 y 22 años cuya residencia habitual se halla en torno a la facultad de filosofía y letras de una conocida ciudad española.
viernes, 8 de diciembre de 2006
Diabetadas (IX)
Sesenta: se cansa de estar de pie.
Oquedad: otra opción es que os veáis en persona.
Mediocre: un poco de un color y un poco de otro.
Aplatanar: provocar una erección.
Guaperas: chico atractivo que dice gua cuando ve dos tetas.
Betún: vagancia para mover el cuerpo.
Zinc: pensar, reflexionar.
Nigromancia: ciencia oculta basada en el amor a la raza negra.
Ultimar: engaño para conseguir dinero que sucede al final de la jornada.
Diarrea: maltrata a su mujer conforme sale el sol.
martes, 5 de diciembre de 2006
Preferencias.

Me fastidia mucho tener gustos a veces tan peculiares. Que si tíos enormes como el de la foto, que si muy cachas, que si... Porque en ocasiones me doy cuenta de que conozco a gente muy maja, con la que podría llevarme la mar de bien, y el físico me supone un impedimento; no es que busque un tío de dos metros veinte que encima se compenetre conmigo estupendamente, pero sí que, visto lo visto, necesito que el chico que se acerque a mí tenga algo grande. Sé que la frase suena a lo que suena, pero no hablo necesariamente de eso -aunque nunca está de más, claro-.
Ese gigantismo extraño que me priva es sustituible o prescindible, pero sólo por una personalidad muy muy de mi gusto y/o rostros que me resulten muy muy especiales. Supongo que estoy algo mal acostumbrado ya que las dos personas con las que en su momento tuve aventuras más o menos trascendentes, Arturo y Javier, cumplían esos requisitos: el primero por medir más de metro noventa y calzar un 48 y el segundo por tener las piernas más enormes -y sin embargo bonitas- que he visto en mi vida.
Espero que podáis contarme vuestras rarezas, para así sentirme menos friqui. Ojalá Toño pueda explayarse (como de costumbre) con este tema, que creo que sí. :P
sábado, 2 de diciembre de 2006
Lo he dejado.

Imagino que podrá sonar poco importante para vosotros, pero en mí ha suponido algo trascendente que me ha costado unas semanas decidir. Sé que se dice supuesto, pero quería ver vuestras caras.
Llevaba casi un mes percibiendo que me cansaba un poco de la pechuga de pavo, de la pasta y del arroz y de esas cosas. Y hace dos semanas noté –sin duda afectado por la mala leche criada tras mis desventuras con el coche aquí narradas- que el tiempo de la semana se me iba algo menos aprovechado de lo que creía.
Pero ése no ha sido el motivo más importante. Lo ha sido que al comenzar los ejercicios percibía que no me sentía del todo bien allí, que no me apetecía demasiado estar en el gimnasio haciendo los ejercicios preestablecidos. Dos tardes estuve apenas media hora y me subí al piso de Daroca, apeteciéndome más estudiar francés o ponerme con antropología.
Y este jueves lo decidí: se acabó. Seguiré visitando el gimnasio para moverme un poco en la cinta, para hacer de vez en cuando algo de pesas por no perder la forma... pero se acabaron mis aspiraciones culturistas. Me encantaría convertirme en una mole enorme megacachas, pues un tío así sabéis que me mola; pero el cuerpo, o más bien la mente, me pide que elija y establezca preferencias, y me tira más meterme a una clase de aeróbic o estudiar, o probar a tocar la guitarra o el piano, que en la escuela de música de Daroca se puede.
La pena es haberlo decidido tras haber pagado el año entero en el gimnasio y de haberme organizado todo el curso; pero lo entiendo como una nueva etapa.
¡¡Ahora podré estudiar más y mejor!! ¡¡Llegar a Zaragoza el viernes a las seis!! ¡¡Bieeeeeeen!! ¡¡Mueran los mongolos de gimnasiooooooo!!
Ya me he pasao.
miércoles, 29 de noviembre de 2006
Dalias.
El otro día oí
que las dalias florecen en invierno.
Lo cual me ha hecho pensar
y decidir mandarte al cuerno:
tengo setenta años y ganas de follar.
No como tú.
domingo, 26 de noviembre de 2006
jueves, 23 de noviembre de 2006
El puto coche.
Si bastante asqueado le tiene a uno el tema de las hipotecas y los alquileres, esta semanita mi coche ha querido recordarme que él también merece su rincón de cariño en este blog.
Durante las últimas semanas he adquirido la costumbre de volver a Daroca el domingo por la noche. Da algo de pereza, pero de ese modo uno puede levantarse más tarde por la mañana y sin el agobio de conducir durante una hora con demasiado tráfico.
El pasado domingo preparé las maletas (ropa para cinco días, sábanas limpias, pelis de la biblioteca como premio por buen comportamiento para los alumnos, comida en la bolsa-nevera, maquinilla de afeitar, secador...). Lo cargué todo en el coche en dos viajes, puse un litro de aceite porque en el salpicadero se iluminaba el símbolo correspondiente y cuando arranqué, noté que el coche andaba como arrastrándose. En dos minutos, un blupblupblup rítmico y el volante torciéndose en exceso hacia un lado me dieron la clave: mi rueda delantera derecha estaba pinchada.
Eran las diez y media de la noche y ya no tenía tiempo de cambiarla, pues yo no sabía y mi padre me hubiera dicho que sí, hijo, sí, ahora mismo me visto y voy a estas horas.
El lunes fui a trabajar con la profe del pueblo de al lado. Por la tarde, Marta, la compi de piso que podéis ver en una foto de hace pocos días, se portó de maravilla y me llevó a Calatayud para que no perdiera clase de francés. El martes por la tarde bajé a Zaragoza, quedé con mi padre para cambiar la rueda (creo poder asegurar que ya sé cambiarla) y esa misma noche regresé a Daroca.
Eso sí, nada más salir de Zaragoza el símbolo del aceite volvió a encenderse. Sospechosísimo.
Ayer miércoles vertí tres litros más y desde luego, si en pocos días me vuelve a hacer la misma jugada, mi querido cochecito irá al taller de cabeza.
En cuanto a la rueda, acudí a un taller de Renault a falta de uno de Opel cerca y serán noventa euros por un nuevo neumático, ya que el pinchado es irreparable.
Lo habréis oído decir mil veces, así que ahí va la mil una: no os compréis coche si no os hace falta.
domingo, 19 de noviembre de 2006
jueves, 16 de noviembre de 2006
Y un cuerno.
Ando agobiado desde hace dos años por tener que desembolsar mensualmente una cantidad aproximada de 720 euros al mes para pagar el alquiler del piso y el coche. Deseo que llegue el próximo agosto para que lo del coche termine y poder vivir algo más feliz.
Y resulta que descubrí que ponerse a pagar un piso puede implicar fácilmente estar pagando entre 500 y 700 euros al mes.
Inmediatamente me pregunté: ¿así que debería estar durante unos 30 años llegando a final de mes haciendo malabares como hasta ahora, y para un piso modestito? ¿¿¿¿Para eso trabajo y gano un sueldo razonablemente digno????
Isabel, compañera de piso y además de trabajo, está pensando en meterse en una casa de 43 millones en su pueblo. Afirma segura que cuestan eso ya y que no va a encontrar por menos. Debe decidirse en pocos días y parece estar por el sí. Ayer hicimos cálculos con ella y del sueldo mensual que ganamos los maestros, descontando los también 700 euros que le costaría al mes la casa, y además los gastos habituales que ella tiene, le quedarían 280 euros cada mes para ella (y no sólo ocio...). Para echarse a temblar a poco que te surjan cosas como un problema con el coche... o un embarazo no deseado.
Estas dos últimas semanas he estado dando muchas vueltas al tema de meterse en hipotecas. Y queridos amigos, he decidido que salvo que encuentre algo por un precio razonable -lo cual parece imposible-, el menda, un día, dejará el piso en el que está y tomará una de estas dos decisiones: o volver a casa de los padres o meterse en una habitación de los pisos zaragozanos que se vacían en verano; como está haciendo en Daroca, visto que no está tan mal. (De hecho, cabe la posibilidad de que un día, si sigo en el mismo pueblo trabajando por más años, deje todo alquiler zaragozano y viva en casa de mis padres durante los findes).
Desde luego, lo que no estoy dispuesto a sufrir es el agobio de tener que medir el dinero que te gastas hasta el último céntimo durante el noventa por ciento de mi vida laboral. Aunque compartir piso entre varios eternamente es una perspectiva con dificultades y peros, a todas luces me resulta mucho más agradable si a cambio me queda el 75% del sueldo para mis gastos cotidianos.
¡¡Pobre mí, si sólo aspiro a, una vez llegue agosto, poder hacer un viaje, o ir al teatro, o comprarme una tele!! ¡Percibir ligeramente que tengo un sueldo!
Y si para ello debo recluirme en una habitación, lo haré encantado. No picaré en esta vorágine absurda de vivir el mes a mes en agonía.
viernes, 10 de noviembre de 2006
Tres y la fotógrafa.
A la derecha, Marta, maestra de la especialidad de Audición y Lenguaje, de ésas que se dedican a coger a los niños con problemas y a hacerles pronunciar la r y cosas así.
En el centro, Sergio, de la especialidad de música y secretario del cole en su tiempo libre. Ahí no se ve, pero iba en mallas y se acababa de depilar las piernas. Vamos, que parece mentira que el gay sea yo.
El de la izquierda soy yo. Creo.
Hace la foto mi compañera del cole, que no aparece no porque mi cámara cutre de cincuenta euros del Alcampo no tenga disparador automático, sino porque afirmó manifestar rechazo a aparecer en Internet. Respetemos, pues, su decisión y aceptemos su presencia como ejecutora de la instantánea.
Postadata: las cortinas del fondo son culpa de la dueña.
miércoles, 8 de noviembre de 2006
Génesis, capítulo 1.
Dios creó el mundo. Dijo Dios: "Hágase la luz". Y la luz se hizo.
"Hágase la tierra". Y la tierra se hizo.
"Háganse los gays y los profesores de matemáticas". Y la maldad vino al mundo.
Y la luz se fue. "Yo no he dicho que se vaya", dijo Dios.
"Claro", explicó Satán, antes de que lo crearan y todo. "E.ON es una multinacional y eso nos pasa por ser tan globalizadores".
Y dijo Dios: "Jodo".
domingo, 5 de noviembre de 2006
Supernanny
En el programa de la Cuatro, unos padres desesperados llaman a Supernanny para que les diga cómo narices conseguir que sus hijos no les amarguen la vida más de lo que ya lo han hecho.
Y la tal Rocío Ramos-Paúl llega y observa.
Es genial el modo en que la tía va por la casa observando todo y poniendo cara de pedo ante cada escenita entre padres e hijos. Parece que anda pensando: "Dos bofetones le hacen falta a éste".
Después de haber decidido qué razones son las que hacen que los niños se porten mal, supernnany establece unas normas para padres y niños.
Durante los primeros días la mujer acompaña a la familia y luego los deja solos para regresar más tarde y criticarles por aquellas normas que han olvidado.
Lo que me encanta del programa es que, al final, quienes han tenido que cambiar los hábitos han sido los padres, únicos responsables de la mala baba de sus hijos. Así, la madre deja de actuar como una neurótica que no puede dejar a sus hijos solos en una habitación ni cinco minutos o de decir cosas del tipo "Es que no te puedo mandar nada, torpe" y el padre, en lugar de llegar a casa y tocarse los cojones en el sofá, pasa ratos y ratos jugando y hablando con sus hijos.
Vamos, que la supernanny, en el fondo, es una mujer con simple sentido común. Y con derecho a criticar a los padres, claro. Quién fuera ella.
viernes, 3 de noviembre de 2006
martes, 31 de octubre de 2006
Diabetadas (VIII)
Alpargata: querida minina, te las piras al partido aragonés regionalista.
Bencina: mujer que vive en el piso de al lado.
Locutorio: establecimiento donde todos los que hablan por teléfono están pirados.
Meticuloso: habitual del sexo anal.
Soplete: que la infusión abrasa.
Torpedear: descuidarse y manchar el calzoncillo.
Varapalo: que lleva el pelo al cero.
Criticable: pack de TV con múltiples canales de cotilleo.
Denuncio: que trabaja para el Papa.
Pistacho: en el lugar del crimen, diez huellas en un cuchillo o un dni con sangre.
domingo, 29 de octubre de 2006
jueves, 26 de octubre de 2006
domingo, 22 de octubre de 2006
Deux livres.

Una de las múltiples ventajas de vivir cerca del lugar de trabajo es que uno dispone de mucho más tiempo cada día, como ya sabéis que ando comprobando últimamente. Así, a lo largo de la semana, saco más tiempo para leer y pongo en práctica el lema del que hablé en un post previo de convertir en hábito aquello que nos motiva, en este caso la lectura.
En la foto se observa que practico el eclecticismo mejor que el tocino y la velocidad. Una novela de Yukio Mishima y después una de Dan Brown, el autor de El código da Vinci o Ángeles y demonios. La primera habla de la vida y costumbres de los habitantes de una isla japonesa, en concreto de varios jóvenes y su descubrimiento sexual. Como –imagino- muchas novelas japonesas similares, es prolija en descripciones y los acontecimientos suceden con linda parsimonia. Aunque no afirmo que en ésta también suceda, estas novelas suelen tener finales trágicos.
La segunda, La Conspiración, es menos atractiva que las dos que he mencionado antes del mismo autor. Sin embargo, sus cuatrocientas y pico páginas se leen bastante bien y entretienen. Sin desvelar nada, diré que trata de un asombroso descubrimiento que se hace en el Ártico y las consecuencias que eso tiene a nivel político en los Estados Unidos y en la NASA así como para algunos personajes que se ven involucrados en todo el lío.
Bueno, ahora contadme, ¿algún libro que recomendéis?
viernes, 20 de octubre de 2006
Dos días acelerados.
Ayer jueves el día tuvo sin duda un comienzo singular.
Cuando me desperté y vi, en la oscuridad de mi habitación, que bajo la puerta había luz, deduje que alguno de mis compañeros ya se había levantado. Así que empecé a desvelarme y a prepararme para ponerme en pie. Cuando lo hice y consulté el móvil, observé que eran las 4:52. Ya absolutamente despierto, recordé que Isabel, la que trabaja conmigo, estaba con vómitos y diarreas y se habría levantado para ir al baño. Me había acostado a la una, así que con apenas cuatro horas de sueño, mi cuerpo se negaba a conciliar el sueño.
Pensé –lo que anima tener una actitud positiva, ya lo dicen algunos refranes y los libros de autoayuda- que así leería un montón de páginas de un libro al que andaba enganchado y que me plantaría en el colegio prontísimo, como a las ocho, lo cual me iría de cine, como se comprenderá más adelante.
Así lo hice. Leí, me duché, desayuné, preparé el almuerzo y la comida, me arreglé... Antes de salir recordé también que era el cumpleaños de Marta, la otra chica del piso, así que le dejé una nota simpática en inglés diciéndole que me marchaba porque me había asustado al ver lo vieja que era.
Salí de casa. Y en plena plaza principal el coche se negó a arrancar tras veinticinco intentos.
Tras ciertos maleficios escupidos, llamé al seguro, que dijo que me enviaría una grúa en media hora. Regresé al piso, donde mis compañeros estaban extrañados de que me hubiese marchado tan temprano. Felicité de palabra a Marta tratando de sonreír y acto seguido solté cien víboras contando lo del coche.
Pasó un rato y llegó la grúa. Cuando iba a bajar a la calle, le dije a Isabel que no fuese al colegio sin mí, claro. "No", me dijo, "eso seguro, porque sigo estando mal, así que no voy a ir". Chupi, ahora resultaba que no tenía medio de ir a trabajar.
Ya de una mala baba bestial, salí a la calle y le expliqué el problema al gruista. "Serán los calentadores o la batería. Prueba a encenderlo, a ver qué indica el salpicadero".
El coche hizo brrrummm brummmmm y hale, funcionó a la primera. Os podéis imaginar la sonrisa que le dediqué al señor. Huy, pues antes no iba, comenté. El señor, o más bien chaval, me recomendó que fuese a su taller por la tarde. Me despedí de él y, aprovechando que el coche estaba en marcha, me fui al cole.
Por la tarde en el taller vieron que todo era correcto, así que cualquier día de éstos me huelo que el coche me hará alguna jugarreta...
En cuanto a hoy viernes, este veinte de octubre era para muchos directores de colegio un estrés, ya que era el plazo límite para enviar la Programación General Anual, las Cuentas de Gestión y el Documento de Organización del Centro. Es imposible expresar con palabras la cantidad de tonterías burocráticas que implica completar esos documentos; sólo por daros una pequeña idea, cada hoja –y en total serán unas 60- exige poner el nombre del colegio, su número clave, el nombre del pueblo y mi firma y/o el sello del centro, más luego las firmas de una madre del colegio y de la secretaria del ayuntamiento, que para apretarte más los plazos, sólo acude al ayuntamiento del pueblo lunes y jueves (y el jueves la esperé 45 minutos mientras ella tomaba notas de las quejas de unos vecinos por un asunto de unos terrenos). En resumidas cuentas, me he quedado hora y media martes y jueves tras el fin de las clases por las tardes y hoy me he marchado del cole a las siete... Y aún tengo que enviar mañana sábado tres cartas certificadas y visitar una librería que me cae tan a mano como los Augusta.
Afortunadamente, la dirección no implica este estrés más que en momentos puntuales del año.
Cuando me desperté y vi, en la oscuridad de mi habitación, que bajo la puerta había luz, deduje que alguno de mis compañeros ya se había levantado. Así que empecé a desvelarme y a prepararme para ponerme en pie. Cuando lo hice y consulté el móvil, observé que eran las 4:52. Ya absolutamente despierto, recordé que Isabel, la que trabaja conmigo, estaba con vómitos y diarreas y se habría levantado para ir al baño. Me había acostado a la una, así que con apenas cuatro horas de sueño, mi cuerpo se negaba a conciliar el sueño.
Pensé –lo que anima tener una actitud positiva, ya lo dicen algunos refranes y los libros de autoayuda- que así leería un montón de páginas de un libro al que andaba enganchado y que me plantaría en el colegio prontísimo, como a las ocho, lo cual me iría de cine, como se comprenderá más adelante.
Así lo hice. Leí, me duché, desayuné, preparé el almuerzo y la comida, me arreglé... Antes de salir recordé también que era el cumpleaños de Marta, la otra chica del piso, así que le dejé una nota simpática en inglés diciéndole que me marchaba porque me había asustado al ver lo vieja que era.
Salí de casa. Y en plena plaza principal el coche se negó a arrancar tras veinticinco intentos.
Tras ciertos maleficios escupidos, llamé al seguro, que dijo que me enviaría una grúa en media hora. Regresé al piso, donde mis compañeros estaban extrañados de que me hubiese marchado tan temprano. Felicité de palabra a Marta tratando de sonreír y acto seguido solté cien víboras contando lo del coche.
Pasó un rato y llegó la grúa. Cuando iba a bajar a la calle, le dije a Isabel que no fuese al colegio sin mí, claro. "No", me dijo, "eso seguro, porque sigo estando mal, así que no voy a ir". Chupi, ahora resultaba que no tenía medio de ir a trabajar.
Ya de una mala baba bestial, salí a la calle y le expliqué el problema al gruista. "Serán los calentadores o la batería. Prueba a encenderlo, a ver qué indica el salpicadero".
El coche hizo brrrummm brummmmm y hale, funcionó a la primera. Os podéis imaginar la sonrisa que le dediqué al señor. Huy, pues antes no iba, comenté. El señor, o más bien chaval, me recomendó que fuese a su taller por la tarde. Me despedí de él y, aprovechando que el coche estaba en marcha, me fui al cole.
Por la tarde en el taller vieron que todo era correcto, así que cualquier día de éstos me huelo que el coche me hará alguna jugarreta...
En cuanto a hoy viernes, este veinte de octubre era para muchos directores de colegio un estrés, ya que era el plazo límite para enviar la Programación General Anual, las Cuentas de Gestión y el Documento de Organización del Centro. Es imposible expresar con palabras la cantidad de tonterías burocráticas que implica completar esos documentos; sólo por daros una pequeña idea, cada hoja –y en total serán unas 60- exige poner el nombre del colegio, su número clave, el nombre del pueblo y mi firma y/o el sello del centro, más luego las firmas de una madre del colegio y de la secretaria del ayuntamiento, que para apretarte más los plazos, sólo acude al ayuntamiento del pueblo lunes y jueves (y el jueves la esperé 45 minutos mientras ella tomaba notas de las quejas de unos vecinos por un asunto de unos terrenos). En resumidas cuentas, me he quedado hora y media martes y jueves tras el fin de las clases por las tardes y hoy me he marchado del cole a las siete... Y aún tengo que enviar mañana sábado tres cartas certificadas y visitar una librería que me cae tan a mano como los Augusta.
Afortunadamente, la dirección no implica este estrés más que en momentos puntuales del año.
domingo, 15 de octubre de 2006
jueves, 12 de octubre de 2006
Diabetadas (VII)
Esnobismo: recién sacadico al mercado.
Cultura: cuánto de alto.
Mechero: aparato que al pasarlo por la cabeza te deja pelos de colores.
Alvéolo: momento inicial de una cita a ciegas.
Halterofilia: trastorno a mi hijo.
Guirigay: mariquita extranjero.
Bastarda: mujer que no llega a tiempo.
Aspaviento: movimiento de la energía eólica.
Apero: sin condón.
Palpitar: bocina de los coches.
Cultura: cuánto de alto.
Mechero: aparato que al pasarlo por la cabeza te deja pelos de colores.
Alvéolo: momento inicial de una cita a ciegas.
Halterofilia: trastorno a mi hijo.
Guirigay: mariquita extranjero.
Bastarda: mujer que no llega a tiempo.
Aspaviento: movimiento de la energía eólica.
Apero: sin condón.
Palpitar: bocina de los coches.
martes, 10 de octubre de 2006
El chico tenía razón.
A veces pasan cosas en clase de lengua. Por ejemplo con Javier, que está en tercero.
- A ver, Javier, teníamos que ordenar las palabras para que surgiese una oración. Y tú has escrito "El niño tiene sellos de una colección antiguos". Se entiende más o menos, pero vamos a intentar ponerlo de otra manera.
- Vale.
- Mira, yo creo que hay alguna palabra que deberías mover. Por ejemplo, cuando decimos "antiguos", ¿de qué estamos hablando?
- Pues no sé. De los egipcios.
domingo, 8 de octubre de 2006
Vacaciones de antaño.

Imitando el cachiruli-pic de Nekokun, diré que esta semana sólo trabajo lunes y martes, por lo que cualquiera de vosotros que planee proponerme actividades sexuales puede hacerlo a partir del día diez a eso de las seis. En cualquier caso, quiero reivindicar desde aquí esas maravillosas vacaciones de cuando éramos estudiantes -aunque yo todavía lo soy- y la cosa duraba semana y pico. Jo.
Por ello, mañana me plantaré en clase con el cachirulo puesto. Llevaré dos pañoletes más con la idea de contagiar a mis compañeros.
viernes, 6 de octubre de 2006
Semana.
- Después de las fiestas del pilar tendré mi primer examen de francés.
- Ya me han mandado deberes de ese idioma: describir por escrito a un personaje famoso.
- Estoy hasta las pelotas de una señora que va al gimnasio con su hijo de siete años, que, diagnosticado o no, es hiperactivo de cojones.
- En Daroca (todavía) existe la costumbre de poner esquelas en las paredes de las casas cuando se muere alguien –sería chocante si no fuese entonces-. Algún día dedicaré un post a eso, con la esquela del que se haya muerto ese día.
- Me encanta llegar a Zaragoza y encontrarme el buzón lleno.
- Aunque con un 5.00, he aprobado el examen que estudié este verano. Eso, o lo han perdido, pues la Uned te pone un 5 si te lo pierde.
- Hoy me han llamado al cole y me han dicho que, por haber rellenado una encuesta sobre el equipamiento informático durante el curso pasado, me van a enviar una cámara digital (para mí, no para el cole).
- He salido del armario para los tres compañeros del piso.
- En la cena para trece maestros que anoche se hizo en dicho piso para celebrar el cumpleaños de mi compañera del cole y del que viene a dar música, había al menos dos entendidos más. Ojalá un tercero también, pues me dio un flechazo total con el tercero en incógnita.
- Ya me han mandado deberes de ese idioma: describir por escrito a un personaje famoso.
- Estoy hasta las pelotas de una señora que va al gimnasio con su hijo de siete años, que, diagnosticado o no, es hiperactivo de cojones.
- En Daroca (todavía) existe la costumbre de poner esquelas en las paredes de las casas cuando se muere alguien –sería chocante si no fuese entonces-. Algún día dedicaré un post a eso, con la esquela del que se haya muerto ese día.
- Me encanta llegar a Zaragoza y encontrarme el buzón lleno.
- Aunque con un 5.00, he aprobado el examen que estudié este verano. Eso, o lo han perdido, pues la Uned te pone un 5 si te lo pierde.
- Hoy me han llamado al cole y me han dicho que, por haber rellenado una encuesta sobre el equipamiento informático durante el curso pasado, me van a enviar una cámara digital (para mí, no para el cole).
- He salido del armario para los tres compañeros del piso.
- En la cena para trece maestros que anoche se hizo en dicho piso para celebrar el cumpleaños de mi compañera del cole y del que viene a dar música, había al menos dos entendidos más. Ojalá un tercero también, pues me dio un flechazo total con el tercero en incógnita.
- De todos modos, una maestra me leyó la mano tras la cena y, ante mi ruego de que me dijera algo agradable, me contestó que no tendría pareja fija hasta los cuarenta.
- La semana que viene es corta.
- La semana que viene es corta.
domingo, 1 de octubre de 2006
Go on!!!

Pensaba yo que con la foto iba a hacerle publicidad gratuita a mi ex-gimnasio, pero con lo borrosa que ha salido...
Esa frase que podéis leer es la que sale en la tarjeta del gimnasio. Es bien cierta. Cuando algo te llama la atención, lo comienzas, y sólo si lo coges como hábito seguirás haciéndolo.
Así me pasó en su momento con el hecho de perder kilos, o ahora con el gimnasio. Espero que me suceda igual con las clases de francés, las asignaturas de antropología, los cursillos a distancia y las sesiones de baile de salón. ¡Disfruto tocando tantos pitos y sin agobiarme en absoluto (bueno, lo justo)!
Muchos ánimos a todos los que andan motivados y/o habituados. Para Dorothy con sus nuevas clases históricas, para Nekokun con su caspa, para Rakeltxu y César con sus auxilios, para Jb con su trabajo y su, aparentemente, never ending project, etc.
Go on, go on, go on!!
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