domingo, 3 de agosto de 2008

Grecia (I): Llegada y la isla Santorini.

Como siempre con antelación, allá por febrero, Leszek y yo empezamos a planear algún destino para visitar en verano. Él ha recorrido algo así como el ochenta y cinco por ciento de Europa, así que le pregunté directamente dónde no había ido. Mencionó una serie de países, entre ellos Grecia, en el que yo había pensando; no porque me llamase especialmente la atención, sino porque entendía que era de estos viajes "obligatorios" una vez en la vida, así que le respondí que Grecia me parecía bien, más que nada porque yo solo por mi cuenta nunca me animaría a ir, y empezamos a organizarlo.
En parte por desidia y en parte por tener una guía confusa con la que alguien poco entendido en las lindezas y geografía griegas hacía cualquier cosa menos conseguir una idea clara de qué había para ver, dejé en manos de Leszek la tarea de decidir el recorrido que seguiríamos. Será la última vez que lo haga, no porque tomase malas decisiones (aunque las hubo, pero involuntarias), sino porque cuando faltan dos días para irte dos semanas a un sitio y apenas sabes qué vas a ver y dónde exactamente vas a estar, te sientes hasta mal. En fin.
Tuvimos suerte y encontramos vuelos, desde Barcelona y desde Cracovia, que aterrizaban con apenas una hora de diferencia, aunque a las tres de la madrugada. Cuando nos juntamos, tomamos un bus a Pireo, ciudad costera cercana a Atenas desde donde un par de horas más tarde subimos a un ferry que en ocho horas nos llevó a Santorini, una de las famosas islas griegas:



Fue un poco horrible pasar ocho horas en un ferry, donde, sin cama, personalmente apenas pude pegar ojo a pesar de que llevaba toda la noche sin dormir. Además, por supuesto nos tocó cerca la típica familia cuya misión parece traer al mundo cuantos más niños mejor.

Una vez llegamos a la isla, como a las dos de la tarde, el puerto está lleno de gente: turistas que también acaban de llegar, policías que regulan el caos y decenas de automóviles y furgonetas de los dueños de los hoteles, que te vienen a recoger porque hay varios kilómetros de carretera cuesta arriba y en curva hasta que llegas a la zona alta más llana.



El hostal era majete, hasta con su piscina, que por cierto no utilizamos porque nos apetecía más ir a la playa, que estaba a cinco minutos a pie. La habitación era razonablemente espaciosa y con aire acondicionado (como iba a ser norma, afortunadamente, en casi todos los hostales), hasta con baño propio.
Lo malo es que nos tocó una habitación que daba justamente allí, a la piscina, y a las mesas y sillas; y si juntas eso con los típicos ingleses jóvenes que están hablando en voz alta desconsideradamente hasta las cinco de la mañana, pues la cosa se estropea. Sólo ocurrió la primera noche, ya que luego se marcharon, pero no sé qué pasa con los ingleses, si es que tengo mala suerte o es que abundan demasiado, porque en Wroclaw (Polonia) me pasó exactamente igual. También es cierto que Leszek no se enteró de nada, pero él tiene la fortuna de tener sueño, quedarse dormido en cinco minutos y ya está, hasta la mañana siguiente.



Pasamos en Santorini un par de días. Está bien, es una isla bonita. Quizá a todas las islas les pase lo mismo, no lo sé, era la primera a la que iba; el caso es que uno no puede desplazarse con libertad por ella, puesto que lo que hay entre montañas son carreteras, así que si no pasa el autobús, uno no puede moverse. De manera que todo lo que vimos en ella fue el hostal, la playa cercana, un pequeño supermercado y Fira, el centro de la isla, donde hay algo de vida, algún museo y vistas bonitas como la que acabáis de ver -así como calles en cuesta para fardar de subirlas en burro, cosa que no hicimos-. Nos perdimos como el setenta por ciento de la isla, que quién sabe si era interesante o no; pero desde luego no me quedaron muchas ganas de ver otras islas, pues aparte de la limitación del transporte, tampoco aportaban más que tranquilidad y una vista bonita, que está bien para dos días pero para poco más.

Comenzó en Santorini nuestro menú a base de coca cola y ensaladas griegas. Aún no sé cómo me pude comer tantas, pues ni el pimiento verde ni mucho menos el tomate me fascinan. Imagino que tenía algo que ver el hecho de estar todo el día andando de aquí para allá. En esta foto en concreto la ensalada griega sólo la toma Leszek; la mía es de atún con salsa rosa -cómo no-, qué buena estaba.





Y estando en Fira, compramos billetes para un ferry hasta Tesalónica...

(Continuará)

lunes, 7 de julio de 2008

Juguemos a dónde está Wally.


Sí, amigos. Diabetes ha agarrado lo imprescindible -pan y nocilla- y acaba de marcharse de Zaragoza para visitar un lugar secreto. El lugar es secreto para casi todo el mundo excepto para algunas personas a quienes, seguramente por descuido, se lo he soltado. Pido por favor que éstas guarden el secreto, en favor de mi diversión y de la sorpresa postal de quienes no saben nada.

Hago el viaje con Leszek, nuestro polaco preferido -junto con Mike, que era un cielo y espero que cuando venga de visita de Madrid nos salude-. ¿Dónde nos hemos marchado? Pues doy cinco ideas. ¡Apuesten!

1) Grecia: Diabetes ha decidido visitar este país al resultar un viaje imprescindible, para tomar el sol en la playa y conocer edificios antiguos.

2) Noruega: animado por Leszek, Diabetes ha decidido que los noruegos podían ser interesantes, además del placer de hacer un viaje poco frecuente.

3) Francia: tras dos años aprendiendo francés, Diabetes ha decidido lanzarse a la piscina y poner en práctica el idioma durante unos cuantos días.

4) Portugal: a pesar de haberlo visitado las pasadas navidades, Diabetes sabe que hay más ciudades interesantes aparte de Lisboa y ha decidido recorrer otras partes del país.

5) Rumanía: a Diabetes le encantan los rumanos, así que, siendo Leszek ya sólo un amigo, ha decidido intentar rumanear con alguno y disfrutar de los precios bajos del lugar.


Si deseas recibir una postal de Diabetes desde donde quiera que acaba de marcharse, envíale un email a chaskatraska@yahoo.es Él guarda todavía las direcciones de quienes se la enviaron el año pasado cuando se marchó secretamente a Polonia. Recibiréis una postal, si el correo funciona bien, probablemente antes de que Diabetes regrese.

¡Pasad felices días!

martes, 1 de julio de 2008

Envidia (,) cochina.

Declaro inaugurado oficialmente el periodo de envidia cochina mundial: comienzo mis vacaciones hoy tras haber conseguido, casi de milagro, las dos firmas necesarias para poder enviar la memoria del curso al servicio de educación.
Para quienes crean que los maestros vivimos bien y nos critiquen por ello, les recuerdo que la facultad de educación está abierta para todos, así como las oposiciones posteriores.
¡Comienzan dos estupendos meses!

martes, 24 de junio de 2008

Efectos del tiempo.

Fallos temporales...
Por ejemplo, que la gente crea que los maestros ya estamos en Honolulú bajo una palmera, cuando andamos haciendo memorias y estresados entre papeles o, mejor dicho, fichas informatizadas.
Y también, fallo temporal porque el tiempo, esta vez el atmosférico, ha conseguido que muchos maestros no tengamos la sensación completa de fin de curso: digamos que es el calor insoportable el que favorece que deseemos y apreciemos la llegada del final de las clases. Y este año ha llegado ya y muchos no lo sentimos del todo.
¡Pero ahí está! Una semana más y comienza la época más envidiada del año.

miércoles, 18 de junio de 2008

Cierre de la 976, y mientras, destrozando dos idiomas.

Aquí salen Xavier y Jules, los dos franceses que conocí el fin de semana pasado. El de la camiseta de color claro es español y se llama Jorge.

jueves, 12 de junio de 2008

Poniendo a prueba el refrán.


Ahora que los pantanos están crecidos, que la Expo ha sido pasada por agua con buena nota y que ya nos hemos creído un poco que el invierno sigue existiendo aunque sea a deshora, toca comprobar si es cierto que hasta el cuarenta de mayo no debemos quitarnos el sayo y, sobre todo, si pasado el cuarenta de mayo, el sayo realmente se puede quitar.
Hoy andamos ya a cuarenta y dos o cuarenta y tres de mayo, así que sin duda ha de ser, como los días siguientes, una jornada primaveral típica.

viernes, 6 de junio de 2008

Broma pesada

lunes, 2 de junio de 2008

Diabetadas (XV)


Panadería: acción que se hace a sabiendas de que servirá de muy poco.
Turrón: bebida alcohólica que te pertenece.
Diálogo: por favor, no te quedes callado.
Filosofía: arte de aprender a amenazar navaja en mano.
Oscuro: sano vuestras heridas.
Inverosímil: parecido muy a lo invero.
Titubeo: en caso de que te localice con la mirada.
Misántropo: sacerdote que echa muchas horas en la iglesia.
Fallecer: morir a base de errores.
Culminar: poner bombas en el suelo con mucho salero.

jueves, 29 de mayo de 2008

Re-ungaunga.


Después de año y medio de haber abandonado el hábito, he decidido retomar mis visitas al gimnasio. En su momento lo dejé por pérdida de motivación pero también por exigirme demasiado: andaba estudiando antropología, empezando francés y acudiendo a clase de bailes de salón los fines de semana. Reventé por donde reventé, y fue dejando las pesas.
De vez en cuando, al ver un gimnasio, algo dentro de mí decía que me apetecía hacer ejercicio físico de nuevo; pero pensaba en mi tiempo libre y en lo feliz que se está haciendo lo que a cada momento a uno le apetece, y lo olvidaba.

Pero este sábado pasado salió el tema de las máquinas de gimnasio con mi hermano. Él mostró cierto interés por el tema, y habló de lo que algunos amigos que actualmente ya son habituales de las pesas hacían para entrenar. Sin darme cuenta, estuve más de veinte minutos hablándole de rutinas, alimentación, objetivos... y me di cuenta de que una parte de mí lo echaba de menos. Las decisiones se toman con nuestro lado emocional aunque pretendamos que no para sentir que controlamos nuestro alrededor, y por eso fue que en escasos minutos afirmé ante mi hermano que iba a volver a apuntarme a esto.

Y así ha sido, hoy lo he hecho y he comenzado en plan suave.
Durante el primer mes, calentamiento de media hora y cuatro ejercicios moderados para ir tocando todos los músculos del cuerpo. Luego ya empezaremos con más fuerza. Le he dicho al monitor que quería ganar volumen muscular, y que en los dos años que había estado entrenando anteriormente había ganado mucho brazo, menos pectoral y poco hombro (las abdominales para qué mencionarlas, las mías no existen o padecen introversión extrema). Me ha asegurado que conseguiría sacar de mí mucho y que desde luego no crecería de cintura. Ha hablado de ciertos batidos proteínicos muy buenos y de algunas dietas que me pondría. Y bueno, yo más emocionado y entusiasmado que si me hubiesen dicho que ha aparecido un dinosaurio vivo en mitad de Nueva York. Queriendo ponerme ya.

Y como guinda, al ponerme a entrenar -vaya corte, usando unos pesos de mierda en todas las máquinas, me sentía un viejo en comparación con cuando entrenaba-, estaba rodeado de algunos tíos de mi edad que estaban impresionantes. Uno era ligeramente más alto que yo, tenía un brazo que era dos veces el mío y aparte unos pectorales gigantescos, y desde el pectoral hasta los bultos tremendos que salían por su espalda había una distancia sensacional. Sé que a mucha gente esa estética le resulta indiferente o desagradable, pero a mí me mola, me encanta, me da un morbo que te cagas. Ver a un tío rellenando camiseta descomunalmente me deja sin habla.

Ays, en fin, pues eso, que he empezado. Mi experiencia en estos dos últimos años es que es complicado prometer y prometerse cosas a largo plazo, porque uno cambia según las circunstancias. Pero espero ser constante, que la otra vez lo fui durante dos años y eso me da confianza en mí mismo, y no dejarlo, idealmente nunca.

Sienta bien ir a sudar. El gimnasio en plan máquinas es aburrido, como tomar el sol, el yoga o hacer ganchillo; pero todos tenemos actividades mecánicas que nos ayudan a evadirnos.

Let´s go!!!

sábado, 24 de mayo de 2008

Cuestión de x.

Cada vez que alguien dice sexo con dos eses, seso, tuve seso, hicimos el seso, me mola el seso... me hace pensar en un viejo desdentado que dice la palabra seseando.
Por eso quizá incido tanto con mis niños en que sepan pronunciar la x.

domingo, 18 de mayo de 2008

¡Menudo mosqueo!


Tengo la costumbre de grabar algunos programas de la tele para verlos cuando a mí me viene en gana y no cuando al programador de la cadena le apetece que yo lo vea. Uno de esos programas es 59 segundos, un debate sobre temas políticos y de interés social -lo cual no quiere decir que la política no sea de interés social- que tiene la particularidad de que cada interviniente ve cómo su micrófono desciende y corta su monólogo tras cincuenta y nueve segundos hablando. Lo cual lo hace ameno.
El otro día puse la cinta de vídeo y salía el padre de Mariluz, la niña asesinada, proponiendo una serie de cambios en las condenas a pederastas.
De repente, la cinta se cortó, como si alguien hubiese grabado algo encima, y apareció el mismo programa pero esta vez con Cándido Méndez y José María Fidalgo, los secretarios de los sindicatos CC.OO. y U.G.T.
Me sorprendí, porque no entendí ese salto, pero seguí viendo el programa.
Lo que me dejó ya absolutamente boquiabierto es que cuando la presentadora despidió a estos dos secretarios, anunció que tras la publicidad iba a estar presente el padre de Mariluz.
¿¡Pero cómo!? ¿Era posible?
Pasé la publicidad y ahí estaba. Y tras veinte minutos hablando, volví a ver la parte de su intervención que había visto al comienzo de la cinta.
¿Cómo pasó eso? ¿Cómo puedo tener en una misma cinta el mismo trozo repetido si sólo lo puse a grabar una vez?
¿Alguien tiene una explicación?

martes, 13 de mayo de 2008

Invisible.

El sábado pasado fue lo que se dice un día cultural. Primero, en fastuosa butaca de patio, El caso de la mujer asesinadita, de Mihura, que no me convenció del todo por haber ido con expectativas equivocadas. Y a la salida del teatro, por veintidós euros menos, me lancé a la filmoteca a ver All the invisible children, con la que disfruté veintidós veces más que con la obra.



Está hecha de cortometrajes sobre niños que, por diferentes razones, son invisibles para nosotros, porque no percibimos que sufren o porque si lo sabemos no solemos acordarnos de ello lo suficiente. Hay cortos previsibles, algo tópicos, pero buena parte de ellos son entretenidos y curiosos. Están dirigidos por gente conocida, como Emir Kusturica, Ridley Scott, Spike Lee...
Recomendable.

jueves, 8 de mayo de 2008

Idiomas y costumbres.

Enlazando con uno de mis posts anteriores, durante las últimas semanas, puede que ya meses, he empezado a prestar atención más que de costumbre a practicar idiomas.
Primero, desde luego, he continuado con las clases de francés. No quiero decir que nunca lo dejaré, porque hace dos años estaba con antropología y con el gimnasio y ahora de eso no queda nada; pero al menos por ahora el francés me gusta, es razonablemente sencillo y me ocupa poco tiempo.
Pero además, veo ahora en versión original sin subtítulos las películas que son en inglés. Es duro, porque, al igual que cuando uno empieza a leer libros en inglés, la tentación inmediata es la de ir a por el diccionario a ver qué significa tal o cuál palabra, o la de poner los subtítulos en el caso de la película; pero si uno tiene paciencia y se tranquiliza pensando que lo importante es comprender el significado general, es más sencillo. Procuro no ver películas demasiado trascendentes; hace poco vi Match Point, de Woody Allen, y es fácil que me perdiese diálogos interesantes y hasta algunas coñas divertidas. No trato de animar a nadie a hacer esto, ya que supongo que requiere un cierto conocimiento de inglés que es, por desgracia, algo superior a la media española, razón por la que sería incapaz de ponerme a hacer lo mismo en francés en la actualidad.

Pero a quienes deseen ponerlo en práctica, les recomiendo una serie maravillosa. Mientras muchos andan viendo CSI Miami, o Prison Break, o Perdidos, y luchando por ver quién ve antes por internet los últimos capítulos, yo ando como siempre con mis series estilo démodé que, en realidad, tienden a mantener su encanto con el paso del tiempo. La que más me gusta ahora mismo es Las Chicas de Oro. Son capítulos de veinte minutos con cuatro mujeres estupendas, en especial la más mayor -que por desgracia es la que peor se entiende- y la que creo que se llama Betty, la que es un poco cortica. En general, es un inglés bastante asequible y aparte de divertirse uno, acaba con la satisfacción de haber seguido la trama sin problemas. Me encanta, además, la asertividad con la que se comunican y ese trasfondo triste que me parece ver en cada capítulo, al tratarse de personajes que están comenzando o culminando su vejez.

Enjoy!






domingo, 4 de mayo de 2008

Mil años ago.

lunes, 28 de abril de 2008

Fonética y subtítulos.

Yo sé que he hablado de esto en varias ocasiones. Pero puede conmigo.
Tengo claro, aunque me pese, que el nivel de inglés de los maestros de Primaria en este país no está muy allá. En fin, para defendernos y para dar unas clases no muy demenciales, pues valemos, creo. (Otra cosa es la nula formación que tenemos para dar clase en Infantil, pero ése es otro tema y deberá ser contado en otra ocasión).
Pero ays, a lo mejor es que amo la estética demasiado; pero cuando asisto a clases de conversación en inglés para profes de Primaria y escucho unas pronunciaciones que dejan mucho que desear, se me revuelven las tripas.
Vaya por delante, antes de que me tachen ustedes de creído, que probablemente mi pronunciación no sea exquisita tampoco. Pero ay, no sé, procuro, yo qué sé, pronunciar las bes y las uves de forma distinta, marcar la diferencia entre los sonidos vocálicos -que son más de cinco en este idioma-... En fin, echarle teatro, y con modestia creo que no me sale mal (aunque sí, vale, todo es mejorable).
Pero hay maestros que andan todo felices con sus cinco vocales, y su acento pacomartínezsoria y tal, y me destripan las revuelvas, o cómo se diga.

¿Y hay que esperar a que la gente tome la iniciativa de ver las pelis en versión original? Juas, pero si hasta a mí me cuesta y lo hago menos de lo que querría, y eso que me gustan los idiomas a rabiar. ¿Habrá que esperar a ver si eso de enseñar idiomas desde que los nenes tienen tres o cuatro años creará una generación mucho más receptiva al inglés, al francés, al alemán...? ¿Y si luego no es así? Porque claro, si los idiomas sólo se ven en clase, que es lo que pasa, mal vamos. Los maestros sabemos algo bien: si el crío sólo aprende en clase, entonces no aprende. Vaya, que el resto del tiempo el niño debe ver lo mismo. Y como llega a casa y las teles emiten todo doblado, y lo mismo en el cine, y los padres son los que menos saben idiomas y pueden predicar con el ejemplo, pues así andamos.

La primera vez que fui a Polonia coincidí en el avión con un chaval de unos doce años, polaco, que fue capaz de llevar una conversación no muy torpe en inglés conmigo. Me sorprendió enormemente, y pensé: ¿y cuándo esto en España?

Que semos europeos, dicen, leñe.

lunes, 21 de abril de 2008

A ver qué va usted a criticar.


Pues no me disgusta el nuevo gobierno que ha planeado Zapatero. No sé si es que este hombrecillo tiene ganas de aparecer en los libros para la posteridad o qué, pero estos nuevos planteamientos tan femeninos sin duda se lo van a poner fácil si ésa fuese su pretensión.
Tampoco sé si, mujeres y mujeres aparte, los nuevos ministros van a aportar ideas nuevas o es todo poco más, que no es poco, que favorecer la discriminación positiva de la mujer. Veremos.

A lo que voy es que me ha molado eso de que en todo el mundo se ande hablando de que fíjate tú Zapatero, que todo mujeres casi, que fíjate Zapatero, que en España los gays se pueden casar, que si tal que si cual... Son pequeñas grandes cosas que le hacen a uno sentirse a gusto en su país y henchirse de orgullo al hablar con extranjeros.

Y lo que más choca de todo, sin duda, es que la Chacón sea la nueva ministra de defensa. Personalmente no tengo la más mínima duda de que podrá ejercer el cargo con solvencia y de que, de no lograrlo, no será por ser mujer. Pero no hemos de negar que existen miles de personas, de hombres ante todo, que estarán ahora mismo mirándola con cara de ya verás tú ésta a ver qué hace, que no debe de tener ni pajolera idea de dónde se mete. Imagínense ustedes al capitán capitanzado de turno, o a otros grandes cargos militares con trescientas estrellas y condecoraciones, con sus cojones bien puestos y su machismo ranciete compensando sus inseguridades personales, y que un día reciben la llamadita de la Chacón, ahí toda maja y femenina, con tono de buen rollo y soy guay, diciendo que mira, que mejor se dejen de tantas maniobras por el campo y que ahora vamos a darle a lo militar este punto de vista no sé cómo, así o asá. Y los capitanes éstos quizá la miren como diciendo mecagüentuputamadre, mujer tenías que ser.

Y aún hay otra idea mejor: ¿y si el PP, muy dado a criticar al PSOE a la mínima, se mete con lo que la Chacón, u otras ministras, hacen o dejan de hacer? ¡Pues de puta madre! Coge el PSOE y con decir que en el PP son todos una caterva de machistas que te cagas y que no saben aceptar que las mujeres pueden gobernar, tó arreglao.

Pues va a ser que Zapatero lo ha elegido todo con buenos dobles filos, y le ha salido bien.

lunes, 14 de abril de 2008

El hombre así, me dijo mi madre.


El otro día mi madre, de repente, me trajo a la cabeza varios recuerdos.
Todos estaban relacionados con Senarta, un cámping en Benasque, Cerler... y toda esa zona del noroeste de Aragón al que íbamos cuando yo era pequeño.
Costaba entrar al cámping ciento veinticinco pesetas: veinticinco por persona, veinticinco por el coche y veinticinco por el remolque en el que iba la tienda de campaña. Era un precio barato para la época.
Algunos amigos de mis padres, también ya emparejados, iban al cámping y pasaban allí muchos fines de semana. Recuerdo, y recordaba mi madre, a las dos hijas de unos de esos amigos, con quienes jugaba y también fregaba algo de la vajilla de la comida. Recuerdo, y también recordaba mi madre, que guardábamos los refrescos y las bebidas para adultos en el río, cuyas aguas no superaban los cinco o siete grados y en las que mi padre apenas osó bañarse más de un par de veces.
Recuerdo, y también mi madre, a un chaval probablemente catalán, con quien jugué horas y horas. Yo lo recuerdo porque tengo una foto con él. Era de mi estatura, moreno, de pelo corto, quizá no muy agraciado, pero viéndole la cara, estoy convencido de que a mi modo, por la edad, me gustaba, porque hoy al ver la foto me sigue pareciendo (en potencia, claro, que a mí me van mayores de edad) mi tipo. Mi madre dice, repito, que nos íbamos a jugar por ahí horas y horas, y con lo asocial o tímido que era yo, pues me reitero en esa especie de encadilamiento fantástico que me suena que sentía estando con él.
Y de todo lo que mi madre me ha contado, todos nos hemos reído con una soplagaitez suprema que yo no recordaba, y que ella erróneamente creía haberme dicho en alguna ocasión. (Véase de nuevo la foto de arriba para entender de qué hablo a continuación). En una ocasión mi madre me llevó a la tienda de campaña para que me echase a dormir. La tienda se cerraba con cremalleras de arriba abajo, y era naranja, con un colchón que recuerdo cómodo. Cuando estaba cerrando la puerta, me asomé y muy serio, le dije:
- Mamá, si ves que viene un señor con los dedos puestos así, ven porque eso es que quiere abrir la cremallera para entrar.

Ostia, los críos y su mundo. :)

jueves, 10 de abril de 2008

¿Dulce derrota?

lunes, 7 de abril de 2008

Verídico.

En el aula de Infantil se había hablado de las semillas, de cómo se utilizaban, qué sucedía con ellas dadas unas condiciones determinadas, dónde se encontraban, etc.
Maestra: Bueno, chicos, ya podéis abrir los almuerzos. Yo tengo una manzana.
Niños: ¡Yo pera! ¡Yo melocotón!
Maestra: Muy bien, veo que seguís los almuerzos sanos, qué bien.
Niños: ¡Sí!
Maestra: ¡Anda! Mirad, acabo de comerme la manzana y, claro, ¡dentro había semillas!
Niños: ¡Sí, las semillas!
Maestra: ¿Entonces...? ¡Me he tragado las semillas!
Paola: ¿Qué te va a pasar?
Maestra: Pues no lo sé. ¡Huy! ¡A lo mejor me sale de la tripa un manzano!
Paola: Haaalaaa, ¿sí?
Maestra: Claro. Madre mía, ¿y qué puedo hacer ahora?
Paola: ¡Pues mátate!

viernes, 4 de abril de 2008

Esta canción me gusta y me relaja.

Se llama New Soul, de Yael Naim.