lunes, 31 de julio de 2006

Siguiente opositora: Rakeltxu.


No os creáis a Rakeltxu cuando dice que va a la biblioteca a estudiar. La foto demuestra que hoy la he pillado investigando en el tarot acerca de sus posibilidades de aprobar su examen de oposición.
Querido lector, Rakeltxu necesita tu ayuda, ya que ha efectuado una tirada que no sabe interpretar. La muchacha dispone de los siguientes datos. Ha formulado una pregunta de sí o no; las dos cartas que dan la respuesta han sido la torre y la emperatriz; las dos cartas que completan la respuesta e indican los factores que inciden en ella, y que por tanto deberían modificarse en caso de no obtener la solución deseada, han sido la fortuna y el amor. Ninguna de las cuatro cartas ha aparecido en posición invertida.
Quien ose dejar su interpretación habrá de pinchar a continuación y dejar un comentario.

sábado, 29 de julio de 2006

Valencia (III): descubrimientos


Estos pocos días fuera de casa han servido también para ser consciente de algunos aspectos ajenos y propios que hasta ahora desconocía.
Estando en el salón de casa en Silla, durante la hora del telediario, mi tío empezó de repente a despotricar sobre Zapatero y su política de dejar entrar a los inmigrantes; "no dejan en ningún país y él hala, el tonto, los deja pasar; y claro, estamos todos aquí más mal que bien y encima nos vienen a quitar el trabajo". Como ése, otros varios argumentos típicos y tópicos que me hicieron pensar en ciertas inclinaciones políticas no muy agradables. Me alegré en ese momento definitivamente de no haber salido del armario ante ellos, porque esa mentalidad y ciertos comentarios jocosos -de índole también típica que podréis imaginar- me dieron a entender que la cosa habría caído peor que un jarro de agua fría. Como una estalactita de mármol directamente.
Otro aspecto destacable es que durante los cuatro días que pasé en Valencia he engordado dos kilos. He descubierto, o más bien terminado de comprobar, que mi dieta habitual es increíblemente sana y que debo permitirme darme un autoaplauso ante mi constancia y buen hacer respecto a la selección de alimentos diaria que hago por mi cuenta en mi casa. Disfruté como un tonto poniéndome hasta arriba de comida mientras estuve en Silla, claro que sí, porque estando en un lugar distinto y viendo pasar manjares ante mis ojos a todas horas, no quería (y además no podía) dejar de probarlos; pero me alegro de ser capaz de no comprarlos para mi propio hogar. La conclusión, que ya saqué hace unos años cuando perdí mis famosos veinte kilos en tres meses, es que lo de hacer dieta consiste en jugar con el enemigo en casa: tu familia y sobre todo tu madre, que suele ser quien más afanosamente se encarga de hacer o malhacer la compra y de invitarte a llenar al cien por cien el estómago en cada comida. Perder veinte kilos, o siquiera cinco, en Silla, es casi imposible, y en este caso Silla representa el noventa por ciento de las familias.
Prosiguiendo con lo que sutilmente se está convirtiendo en una pequeña autoalabanza que espero que me permitais, porque estoy en fase de resurgimiento de autoestima -término que acabo de inaugurar-, descubrí también en este breve periodo fuera de casa, cierta habilidad de orientación espacial que me permitió desplazarme de Silla a Valencia y hasta saber llegar a Silla cuando volviendo de Sagunto de repente perdí el coche de mi tío, que iba delante del mío, al tomar un desvío equivocado y regresé a Silla sin el menor problema. Mi tío alucinaba con que me hubiese hecho tan deprisa con los caminos básicos -si habéis estado en las afueras de Valencia lo comprenderéis- y yo más aún, dado que hace tiempo que había descartado esa habilidad en mí como buena.
Y finalmente, ha sido increíble el modo que me he dado cuenta de lo que aprecio a mi hermano. Durante estos cuatro días he estado un montón de tiempo seguido con él. Nos llevamos muy bien y he observado que es ya una pequeña personita, con su novia (de la cual oficialmente no sé nada, pero un servidor investigó un poco) y sus cositas. Si ya dejé claro en el post del jueves lo que me afecta salir de casa, lo que me hace pensar, una muestra clara de ello la tuve la primera noche que pasé en el pueblo: y es que, sin poderlo evitar, mientras trataba de dormir en ese calor insoportable al lado de él, me entraron unas ganas enormes de llorar al darme cuenta de lo que le quería.
Y así estuve más de media hora sin poderlo evitar...

jueves, 27 de julio de 2006

Valencia (II): deseos sin ganas.


El primer contacto con Valencia o, más concretamente, con Silla, el pueblo donde he pasado buena parte del tiempo, fue un tanto horrible.
Primero, por la elevada temperatura y la humedad pegajosa a la que aludí en mi post anterior. La primera vez que tuve que conciliar el sueño en la habitación de mi prima pensé que nunca lo conseguiría, ya que tenía la sensación de estar a treinta y cinco grados, y el sudor me caía a chorros por la frente. Imagino que haber conducido durante dos intervalos de dos horas y media me ayudó a dormir con cierta facilidad.
Segundo, por las revueltas de carretera para encontrar Silla. Uno tiene la idea de que un pueblo es un pueblo en todos los sitios a los que va; y no, porque en éste hay unos cuantos colegios y debe de tener como dos kilómetros o tres de largo por vaya usted a saber cuántos de ancho. Tiene, de hecho, dos entradas distintas desde la autovía.
La tercera razón por la que me costó sentirme bien en la comunidad valenciana fue por algo que trato de que no sea consustancial en mí: la pereza a viajar. No sé si llamarlo "parte yaya", pero a veces digo como mi abuela, que qué bien se está en casa y con la rutina de libro, gimnasio, estudio y cafecito con amigos. Salir a un sitio nuevo me da una pereza tremenda siempre: prepara la maleta, llévate ropas, desodorantes, cepillos, carnets, a ver qué haces con la comida a medio acabar de la nevera, dónde te vas a alojar, cómo vas a ir y si es en coche por qué carretera...

Me extenderé un poco en este tercer punto. Si yo fuese el libro de Tus Zonas Erróneas, best-seller de la sección de autoayuda, debería expresar el siguiente concepto así: poseo dos ideas incompatibles o al menos conflictivas entre sí, que son las de querer conocer sitios y gente nueva y la de encontrarme estupendamente en mi casa con mis cosicas. Como, siguiendo la hipótesis del libro, el pensamiento lleva al sentimiento, me da por el saco cada vez que veo que la gente viaja en cuanto llega el fin de semana, pues a la par que la envidio por la de sitios que conoce y aprecia, me encuentro la mar de bien sin moverme de la ciudad. Teniendo en cuenta que el año pasado, después de ir a Londres y a Jaca, me hubiese largado también a Amsterdam de haber tenido dinero, deduzco que, como muchas otras cosas, es cuestión de lanzarse a hacerlo y de coger cierto hábito y ánimo, pues ahora mismo, contando esto una vez ya he regresado a Zaragoza, admito que me plantearía irme fuera (unos pocos días o finde, eso sí) a otro sitio.

También hay una cosa curiosa, un sentimiento curioso e imagino que universal, pero que no sé si otras personas sienten con la misma intensidad que yo. Y es que, cuando salgo fuera (esta vez también me ha ocurrido, a pesar de no haberme desplazado a otro país o a un sitio lejano), veo otra gente, otra ciudad, incluso otro idioma –el valenciano en este caso-, otros chicos... y todo ello, toda esa novedad, me parece preciosa a la vez que me abruma. Pienso en la cantidad de sitios y personas que nunca conoceré, y siento cierta necesidad insólita de subirme a una gran plataforma y dirigirme a todo el planeta para que todos sepan que estoy aquí y que me apetece conocerlos. Insisto en que es un sentimiento algo extraño, una especie de deseo y a la vez impotencia de no poder abarcar cada sitio y cada persona, que realmente me desagrada, me conmueve y me vuelve cuando visito un sitio nuevo. A veces lo recuerdo también al pensar en lugares que he visitado, sobre todo Londres, quizá por haber sido en inglés y lejos; me acuerdo de las calles que recorrí, las personas que conocí y que volveré a ver cuando regrese... y entiendes que esos lugares y personas siguen existiendo aunque no formen parte de tu vida real diaria.

Son sensaciones habituales, ¿verdad? Cosas de ésas que algunos describen con la expresión de "viajando se aprende mucho".

¿Próximo destino?

lunes, 24 de julio de 2006

Valencia


¡Hola!
Escribo desde casa de mis tíos en Silla, Valencia. Como dije en el post anterior que Rakeltxu pareció no saber descifrar (lo cual se hacía copiando y pegando el mensaje en Word y pasándolo a letra normal), me he ido de vacaciones fuera de Zaragoza. ¿Hasta qué día? No sé, aunque empiezo a tener una idea clara de cuándo quiero volver. Estaré algún día más del que pensaba.
La cronología va a ser un cachondeo en los varios posts que dedicaré a este viaje. Así que hablaré de hoy mismo.
He ido a ver la ciudad de las artes y las ciencias; vamos, me refiero al oceanográfico y al hemisferio. Si algo debéis saber es que muy muy recomendable -al menos si pensais visitarlo en temporada alta como yo- que compreis las entradas desde cualquier sitio menos en el propio recinto, porque me he chupado hora y media de cola al sol...
Una vez dentro, el acuario me ha defraudado ligeramente. Por una razón que decir en voz alta me va a hacer quedar como un imbécil, pero a quien le defrauda le pasa también por eso: y es porque he visto poco más que seres marinos. Y claro, os preguntareis, ¿qué esperabas ver? ¿A Emilio Aragón pintando con el pie? El caso es que, dado mi relativo interés por el mundo natural en general, habría necesitado cierta espectacularidad de presentación. Ese aspecto sólo lo ha conseguido el espectáculo de delfines, con buena combinación de música, pero el resto era muy normal. De modo que veías lo que esperabas sin la más mínima sorpresa; así que, como digo yo siempre, si a los poco puestos en la materia nos ha dejado algo indeferentes, no creo que haya conseguido el objetivo primordial de cualquier exposición que se precie. En cualquier caso, vale la pena echarle un vistazo, por supuesto.
Después he ido al hemisferio a ver una peli. Dejando a un lado el sueño que me ha sobrevenido durante la proyección, también ha resultado curiosa la cosa; pantalla enorme y extracóncava. Me queda por ver, lo dejo para otro próximo día, el museo en sí, que es el edificio blanco que todos conocemos.
Eso sí, durante todos los días que estoy pasando así voy a sufrir el mismo mal que habría sufrido si hace unas semanas hubiese terminado yéndome a Granada -plan no realizado que desconocéis por eso: porque al final no lo hice-: el del turista sin mapa. Resulta que te vas a las oficinas de turismo de Zaragoza todo contento a pedir un mapa de Valencia o de Granada y te dicen que no tienen, y que no depende de ellos sino de las oficinas de turismo de las respectivas ciudades... Para suplir la carencia, te dan la dirección de la oficina de la ciudad a la que vas, pero... ¿cómo cojones se supone que la vas a encontrar? Porque si te vas a Soria mira, escupes y donde la baba no moje suelo ahí está, pero en una ciudad bastante grande como Valencia, ni de flores.
Y claro, ando algo limitado con mi coche de cara a moverme por la ciudad. Pensaba comprar un gps hasta que decidí que casi trescientos euros eran demasiadas pelas para tan pocas -aunque valiosas- funciones.
Por cierto, ya sé en carne propia qué significa la manida frase que había oído miles de veces: "En Valencia no es que haga más calor que en Zaragoza, sino que es más húmedo".
Adeu.

viernes, 21 de julio de 2006

Mensaje cifrado.

Queridos visitadores de Charada:
Voy a estar unos días fuera de Zaragoza, por lo que no actualizaré el contenido del blog.
Espero que vuestras existencias sigan teniendo el mismo sentido en mi ausencia y que no os derritáis de sudor.
See you soon!

martes, 18 de julio de 2006

Pequeño vídeo.

Esta tarde me he dedicado a preparar un cortometraje improvisado. Podéis verlo en http://www.youtube.com/watch?v=5r2Q1Qnqgh0
(Para quienes tengais una conexión que no sea de banda ancha, entrad en la página, pausad el vídeo mientras se descarga -os costará unos cinco minutos- y de ese modo no lo iréis viendo avanzar a trocitos, modo incómodo y desagradable de verlo).

lunes, 17 de julio de 2006

Lalau, mi fetiche sexual.


Lalau es su nick a la hora de hacer comentarios en mi blog; la pueden ver en la foto del post anterior a éste, al lado de Sara.
Es divertido ver que la gran mayoría de las veces que me encuentro con esta mujer resulta que apenas unos días antes he conocido, y puede que hasta palpado, a un chico atractivo o, en su defecto, me han entrado unos cuantos (la cantidad es peor que la calidad pero también infla el ego). Visto este poder de atracción a posteriori que ejerce Lalau en mí, suelo comentarle siempre que me acuerdo que a ver si nos vemos pronto de nuevo, porque será buena señal.

Sin embargo, como ya vísteis los visitantes de Charada, cené con ella y con Sara el otro día y por primera vez en varios encuentros no tuve nada que contarle en el ámbito erótico - sentimental... Pensé: oh. Será que ella ha ligado y ha pasado a usar sus poderes para ella misma. Pero no, sigue soltera. (Hago el llamamiento gratis, Lalau, para que veas).

A pesar de que tengo que quedar con ella para ver Cube, una famosa película claustrofóbica, temo que esa nueva quedada se retrase, y no es mi intención perder las buenas costumbres. Así que procederé a comentarte, Lauand -y los demás estáis invitados a cotillear también-, que justo hace un rato se ha ido de mi casa el chico que aparece al comienzo de este post. Es ligeramente más alto que yo y pesa 110 kilos. Una de mis rarezas es que me encantan los tíos grandes (sea cual sea el motivo de su tamaño: la obesidad, la estatura o la musculatura), y por primera vez en mi vida he tenido el placer de sentir entre mis manos una barriga descomunal que os aseguro que sale muy desmerecida en la foto, ya que parece menos prominente de lo que es en realidad.
La tripota y unas piernas gruesas, en plan lanzador de peso, me han encantado y ha sido una delicia tocarlas y verlas.
Para mí el rostro es lo más importante en un chico, pero en cuanto al cuerpo, estos rasgos particulares me entusiasman; quizá se explique así en parte por qué, teniendo un éxito razonable ligando, mando a paseo al 167% por ciento del mundo (el 67% de exceso que indico se debe a los que no me entran por la razón que sea pero rechazaría si yo les interesase. Juas juas).

Concluiré aprovechando que toco el tema del sexo para decir que no soy una persona promiscua; sin embargo, después de casi dos años tristón y desanimado -segunda causa de mi escasa vida horizontal de los últimos tiempos-, ahora que ando mucho más receptivo quiero y creo que hasta debo darme alegrías. Que por otro lado, siempre he creído que, por mera probabilidad, alguno de estos amigos con derecho a roce puede terminar siendo algo más.

sábado, 15 de julio de 2006

Parte de Aquelarre Teatro.


Así suelen terminar las actrices amateur cuando se quedan sin papeles que llevar a escena.
A la izquierda, Sara (Sarini); a la derecha, Laura (Lauand). Los tres disfrutamos de una pizza de espinacas como dios manda.
Algún día volveremos a preparar obras de teatro.

jueves, 13 de julio de 2006

Doña Perfecta.


Esta novela de Benito Pérez Galdós trata de Pepe Rey, cuyo padre concierta, con su voluntad, un matrimonio con Rosarito, la prima del muchacho. Rey acude a Orbajosa, donde conoce a la chica, a su madre (Doña Perfecta) y a varios personajes de la localidad, cuyas actitudes de pueblo chocarán con las suyas, más propias de alguien instruido y con carrera. ¿Se enamorarán? ¿Qué opinarán todos del matrimonio propuesto?
He leído la novela en la edición de Cátedra, que aparece en la foto. A la mayoría os resultará familiar la portada negra con una ilustración en la parte superior. En cada edición un filólogo llena de anotaciones la lectura de la novela para indicar incorrecciones del escritor o contextualizar determinados comentarios cuyo sentido, de otro modo, se le podría escapar al lector.
Hasta aquí todo es correcto. Lo que no soporto es que uno, obligado a enfrentarse con esos numeritos pequeños a lo largo de la lectura (pues estas novelas de renombre raramente se editan no comentadas), se encuentre con que determinadas de esas llamadas sean de tal calibre que... que... ¡que le chafen a uno la novela! ¿Pues no iba yo leyendo las treinta primeras páginas cuando me sale el filólogo de los cojones con una de sus innumerables llamaditas y me suelta que "Este comentario insinúa que, como veremos en el capítulo XXXV, Rosarito decidirá finalmente que blablablabla y bloblobloblo", y hale, la trama medio a la mierda?
¿Pero qué jodida necesidad hay de amargarle la vida a uno de ese modo? Cuando me matriculé en Literatura española, asignatura optativa de Magisterio, lo mismo: la profesora nos chafó decenas de novelas. Casualmente, una de ellas también era de Galdós, y no diré cuál por no imitarla, pero es un tocho enorme y al final una protagonista, dijo ella citando el nombre propio, se muere. ¡Bieeeeen, gracias, qué ganas tengo de leerla ahoraaaaa!
Que no me vengan los sabihondos literatos diciendo que estas novelas de renombre tienen mucha mayor riqueza que la de desconocer cómo se resolverá la trama; porque aunque así sea, que lo es, maldita sea la necesidad que hay de anticipar lo que va a suceder, copón.
Filólogo de los huevos, deje las llamaditas para las páginas finales de la obra, que usted gozará de la misma fama y reconocimiento y los demás disfrutaremos mucho más.
(Y pongan el acento en la a de Cátedra, leches, que luego me ando amargando la vida yo en clase con las esdrújulas y ya veo pa qué).

martes, 11 de julio de 2006

Diabetadas (IV)


Quintal: expresión típica de saludo entre amigos.
Coloquial: poner en su sitio.
Hachís: estornudo adictivo.
Ana Torroja: estado de Ana cuando le preguntaron en el trivial en qué año se descubrió América y se equivocó de respuesta.
Cachivache: agujero de escasísima importancia que se encuentra en una vía para automóviles.
Poltergeist: dejéis para más tarde.
Tetera: prenda de vestir en que las mujeres abrigan sus senos.
Alfonso: antiguamente, lo último que oía una persona antes de ser arrojada a las pirañas.
Empanadilla: por falta de sueño o exceso de alcohol, mujer que no acierta a escribir "hola" en un teclado el lunes por la mañana.

domingo, 9 de julio de 2006

La Retama.


Si vives fuera de Zaragoza, este post te interesa tanto como la vida de las mitocondrias en las células de nuestro cuerpo.
Ayer fui a comer a un restaurante vegetariano llamado La Retama, que se encuentra en la plaza San Miguel.
Entramos a eso de las dos y diez. Es un local pequeñísimo que en realidad está dentro de un piso; al menos ayer, no tenía las luces encendidas y había una ligera oscuridad.
Los menús cuestan algo más de nueve euros, pero ayer, por ser fin de semana, se cobraba cada plato por separado.
Íbamos cuatro personas y pedimos una ensalada para todos. El plato de ensalada era del tamaño adecuado para una persona, porque claro, suelen ser platos individuales siempre. Esperamos más de media hora de reloj a que nos atendiesen y, si no me equivoco, hubo una o dos parejas que entraron después que nosotros a las que se les sirvió antes.
Cuando llegó mi pastel de patata y cebolla me quedé con cara de gilipollas, porque debía de ser como de doce por cuatro centímetros, y estaba pagando unos siete euros por eso. Comimos y bien es cierto que todo estaba bastante bueno. Luego pedimos postres y lo mismo, estaban razonablemente ricos.
Pero claro, cuando se nos cobró y salimos a quince euros por persona (en mi caso por haberme comido un cuarto de una ensalada individual, el pastel, una tarta de ciruela también pequeñita y el agua), aluciné en colores y decidí –de hecho decidimos- que había sido la primera y la última vez que íbamos allí.
Puede que entre semana, si te atienden más rápido y te hacen el precio de menú, este lugar resulte menos malo; pero a nosotros se nos quedó la sensación de que nos habían atracado por un servicio deficiente y de que la próxima vez, de decidir ir a un vegetariano, recurriríamos al de siempre: La Olla Vegetal, en una calle paralela a Latassa junto al instituto Goya, donde por un menú de ocho euros y medio te tomas dos platos enormes y un postre siempre delicioso.

Tenía que descargar mi decepción gastronómica.

viernes, 7 de julio de 2006

Ricardo Magdalena (III)


La de juego que me está dando lo de ir a la biblioteca, madre mía, que ya voy por el tercer post consecutivo.
Lo de hoy ha sido el colmo del surrealismo. He llegado a mi puesto habitual, un asiento del lado izquierdo conforme se entra, arriba del todo, a mitad del pasillo. He encendido la luz, he colocado sobre la mesa dos libros, mis gafas, un botellín de agua, un lápiz... y he empezado a leer.
Pero cuando llevaba dos páginas subrayadas, he empezado a oír: "Carrrrmennnn, Carmen de Españññaaaa tú ereeees... (tracatrantráaaan)". Toda la biblioteca ha levantado la mirada.
He pensado: "Jodo, la gente no se corta con el móvil".
Pasados más de diez segundos, se podía seguir oyendo: "La más bonitaaaaah de las niññaaaaah (chumba chumba chumba, o más bien chunda chunda chunda).
Y conforme pasaba un minuto... y dos... y tres... me he ido dando cuenta de que se debía de tratar de algún tipo de orquesta que estaba ensayando o actuando cerca de la biblioteca.

Joder.
Si hay algo que me resulta imposible es concentrarme en un texto si oigo palabras, bien sea en una conversación o en una canción, porque me puede lo que oigo a lo que leo.
Y viendo que desentrañar todas las variables que intervienen en la conformación de una etnia y su perduración a la vez que escuchaba a la carmendeespaña de los cojones con su chundachunda y su gracia eran cosas absolutamente incompatibles, he recogido mi repertorio de trastos, y así, he vuelto a mi casa apenas quince minutos después de haber salido.

En mi salón no me ha cundido gran cosa, claro, pero al menos algo he podido avanzar, pues no tenía a la farandulera ésa tocándome los tímpanos; sólo al crío del piso de arriba cantando Oliver y Benji. Que dentro de lo malo, ha durao poco rato y como no tenía altavoces, se oía menos.

jueves, 6 de julio de 2006

Ricardo Magdalena (II)


Hoy he tenido tiempo y ocasión mientras estudiaba en la biblioteca para reflexionar acerca de la libido.
Si hay algo incómodo que nos puede suceder a los chicos es tener erecciones en momentos poco oportunos. En mi caso, el runrún (que intuyo de reminiscencias uterinas) del autobús o el duermevela tras una comida son muy propicios a despertarme el ectoplasma.
Mientras andaba cavilando acerca del concepto de cultura, ha sobrevenido el momento del levantamiento. Sentado como estaba, no ha supuesto esta vez ningún inconveniente y nadie ha podido percibirlo. Me ha servido, en cambio, para recordar que en ocasiones me cuesta mucho sentir verdadera atracción, verdadera fuerza quasi física, por un chico; me comparo con buena parte del género masculino y a veces me da la sensación de que tengo el impulso sexual telarañizado. De ahí que, aunque potencial y moralmente podría convertirme en una mariposa de flor en flor sin problemas, en la práctica soy lo opuesto a ello a pesar de vivir solo y tenerlo a huevo.
Sin embargo, en pleno resurgir de la entrepierna, el chico que tenía unos asientos más allá ha resultado muy apetecible. Era de constitución delgada, tenía el pelo algo largo, camiseta a rayitas horizontales ajustada, pantalón pirata claro y amplio y sandalias de dedo. Vamos, que no era mi tipo ni de broma; pero que el torrente sanguíneo se hubiese ampliado un poco cambiaba totalmente el punto de vista.

Así que me he quedado pensando...: ¿qué tendré que hacer: meneármela yo solo para conectar el radar, irme corriendo al ambiente y entonces ya por fin ligar uno tras otro?

Y parecía aburrida la etnología regional. Que conste que también he estudiado...

miércoles, 5 de julio de 2006

Ricardo Magdalena.

Animado por el aprobado obtenido en Estadística aplicada a las ciencias sociales, del cual tuve noticia el pasado día 30 (veintiún días tardaron en corregirlo), ayer día 4 de Julio me puse ya a estudiar la asignatura que tengo para septiembre. La tengo para septiembre porque en febrero ni siquiera me molesté en abrir la primera página. Es Etnología regional. Para otros aspirantes a antropólogos debo decir que en las primeras páginas uno se encuentra, por fin, con un intento de descripción de y diferenciación entre los conceptos de Antropología, Etnología y Etnografía, cosa de agradecer tras tanto tiempo de confusión que, por otra parte, no es que se aclare del todo –gajes de habernos decantado por disciplinas con objetos de estudio tan amplios y variopintos-.

Para estudiar, no me quedo en mi habitación de estudio y de interneteo, porque el gran problema de mi piso es que el calor se acumula y ya me expongo al ventilador suficientes horas a lo largo del día cuando leo y veo la tele. Así que voy a estudiar a la biblioteca Ricardo Magdalena, la del antiguo matadero. ¿Que no sabemos qué hacer con el local donde nos cargábamos a los animales? Pues ya está, de cajón: hagamos una biblioteca y oficinas de acción social.
En ella la temperatura es buena, casi hasta se está fresquito, así que uno se predispone con gana a darle duro.
Pero yo soy un poco tiquismiquis y no he podido evitar observar ciertos aspectos mejorables. Por un lado, las sillas son un poco duras y algo incómodas. Además, el fluorescente que cada persona tiene delante cae tan lejos de lo que se está leyendo que apenas lo ilumina. La luz natural, por otra parte, les cae a quienes están estudiando por la espalda, de modo que son los propios estudiantes quienes hacen sombra a los folios que tratan de leer. Otro defecto es que hay algo, quizá el aire acondicionado, que emite un ruido similar al de un boli dando golpecitos en una mesa y el periodo de toctoctocs se repite cada cinco minutos y dura unos veinte segundos. En penúltimo lugar, en la mayoría de los sitios se corre el peligro o bien de que te toque al lado la típica parejita o trío de amigos que encuentran algo muy interesante que cuchichearse cada cinco minutos –o bien se lo cuchichea por sms con sonido un amigo del mundo exterior- o bien de que algún usuario se ponga a rebuscar libros en las estanterías que están justo más cerca de donde se está estudiando.
Dejo para el final la molestia más curiosa de todas, y es que la persona que más escándalo monta, que más en voz alta habla y que más parlotea por teléfono es una señora creo que morena y no muy alta, que no es otra que la bibliotecaria.

Lo que hemos de aguantar la sufrida población estudiantil.

martes, 4 de julio de 2006

Homo videns.


Se subtitula "La sociedad teledirigida" y está escrito por Giovanni Sartori. Se trata de uno de esos libros que aporta ideas que en su mayoría no resultan nuevas, pero las une con otras que sí lo son o las comenta de tal modo que uno siente haber reflexionado sobre aspectos en los que nunca se había parado a pensar (o no con profundidad) y haber atado aspectos diversos.
Sartori habla de la influencia de la televisión en el ser humano de las sociedades avanzadas. Comenta que así como antaño una persona estaba informada de decenas de hechos importantes cada día gracias a los periódicos, ahora la gran mayoría que sólo se guía por la televisión se entera de un par de cosas realmente relevantes –de las cuales raramente conoce lo suficiente previamente como para asimilarlas-, y el resto son hechos morbosos o de poca relevancia. Además, aunque tenemos la impresión de que la tele del salón es una ventana abierta al mundo, sabemos que las imágenes son manipulables de muchos modos e intuimos que cuanto menos libre sea un país –piénsese en una dictadura, por ejemplo- menos información se tiene de él. Lo peor de todo es que los medios escritos y la radio también han visto modificados sus contenidos en cuanto a su grado de trascendencia.
Dado que la televisión se ve, entra por los ojos, acomoda a muchas personas a la recepción pasiva, y mientras, abundan quienes declaran no leer un libro al año siquiera.
Por si todo esto fuera poco, se ha creado el concepto de opinión pública, que ha venido favorecido por la enorme difusión de este medio de comunicación. Se realizan consultas a pie de calle sobre asuntos importantes –a menudo del ámbito político-. Existen investigaciones que demuestran que estas preguntas por sorpresa raramente se dejan sin responder (la gente no quiere quedar mal). De manera que la opinión pública que luego, se dice, ha dado su parecer, ha hablado desde la ignorancia. Está bien que podamos decir lo que pensamos, pero no que la televisión convierta balbuceos tontos en puntos de vista supuestamente válidos que llegan a crear tendencias. De ahí Sartori deduce que la tendencia de democracia representativa a democracia directa que se observa a través de, por ejemplo, propuestas de referéndum o participación rápida a través de internet, no resultaría conveniente en absoluto.

Sin terminar diciendo que leer es una panacea, desde luego siento y demuestro que da que pensar más que la caja tonta.



lunes, 3 de julio de 2006

Diabetadas (III)


Emilio o la educación: disyuntiva habitual entre el deseo de perder el tiempo con internet o el correo y ponerse a estudiar de una vez.
Tormenta: lluvia clorofílica.
Marejada: mujer que anda a punto de echar la pota.
Almendra: dirigido a uno mismo.
Planicie: escasez de pechos.
Archipiélago: conjunto de islas que está muy lejos y en las que la gente se moja.
Río: agua contenta.
Alfalfa: letra griega de difícil digestión, pues siempre repite.
Mitocondrias: solicitud de mimos.

domingo, 2 de julio de 2006

Fin de semana guionizado.

1 – He salido tanto viernes como sábado.
2 – El sábado vuestras mercedes pudieron ser testigos de mi resaca (de carácter somnolienta más que post-etílica) al sorprenderme en las nubes varias veces.
3- No llevaba idea, pero por si me quedaba alguna duda, he decidido que no sirvo para celador.
4 – He ido a ver En las tinieblas, que sin ser nada del otro jueves, tiene sus giros sorprendentes de guión.
5 – El sábado por la noche no salí por el ambiente porque se me hincharon los cojones tras quince minutos intentando aparcar.
6 – He comprobado lo insano que es ir al cine con un chico objetivamente atractivo que siente simpatía (y, según parece, nada más) por un servidor.
7 – He decidido que aunque el mensaje "¿Crees en el amor a primera vista o debo pasar otra vez?" es muy bueno, la camiseta en que está escrito es demasiado hortera.
8 – He descubierto cartas de amor perdidas en mi ordenador y he comprobado, pasado el tiempo y con otros ojos, lo que el amor atonta y lo que la gente se aprovecha de ese estado.
9 - He vuelto a sentir el bochorno veraniego.
10 – Me he encontrado por la calle con un chico polaco que me había escrito por internet diciendo que vendría a Zaragoza hoy y, por tanto, he comprobado de hecho y por sorpresa que lo decía en serio. Practicaré inglés –polaco no, la verdad-.
11 – Me he puesto a leer un par de libros la mar de elevados e interesantes que le ponen a uno el ego intelectual por las nubes.
12 – Se me olvidó ir a comprar tomate frito pa las judías verdes.

viernes, 30 de junio de 2006

¡¡Vacaciones!!


Inevitablemente, es el tema de hoy. Oficialmente ya puedo empezar a tocarme la moral cosa mala.
Claro que en realidad el próximo lunes, a riesgo de sentirme absolutamente gilipollas, iré de nuevo al cole porque hoy he dejado el aula igual de empantanada que se había quedado el miércoles. No me ha dado tiempo a recoger todo porque, como ya sabéis, el próximo año llevaré yo la dirección del centro y tenía que ametrallar a preguntas a mi compañera sobre las cuentas de gestión, las entradas y salidas de documentos, las becas de transporte, etc.
Una madre de infantil ha entrado en el colegio para traer las fotos de sus hijos, los tres trillizos que soportará mi nueva compañera a partir del curso que viene, y no sé qué imagen habrá sacado de nosotros: el aula patas arriba -pero literalmente-, un juego de tazas que me ha regalado mi compañera como despedida encima de la mesa y medio turrón de coco, también como regalo, y el cuchillo al lado.
Pero lo dicho, estoy de vacaciones y voy a hacer lo que me salga de los...

jueves, 29 de junio de 2006

Veintisiete.

miércoles, 28 de junio de 2006

¡Salid del armario!


Que hoy es el día del Orgullo Gay.

martes, 27 de junio de 2006

Diabetadas (II)


Socavón: vocativo de carácter insultante.
Abdominales: leyendas urbanas.
Contracorriente: que manifiesta ideas opuestas a un individuo primario que sonríe.
Mujercitas: táctica del imaginario masculino ideal que agrega encuentros sexuales furtivos al estado marital.
Embalse: otorgue reminiscencias del vals.
Lujuria: arte de retrasar los acontecimientos.
Finiquito: me quedo con los obesos.
Escrutinio: palpo los testículos.
Aciago: actúo de este modo.

lunes, 26 de junio de 2006

Los memes.

Los genes transmiten información acerca de nuestras características biológicas. Así, si yo soy moreno y atractivo, como sin duda soy, y tú pelirroja y guapa, vete a saber de qué color tendrá el pelo nuestra descendencia, pero seguramente tengamos unos bebés preciosos.
Pero... ¿se transmitirán nuestros conocimientos?
Ahí entran en juego los memes.
Los memes forman parte de una nueva teoría basada hasta ahora en meras especulaciones. La filosofada consiste en afirmar que los memes son transmisores de información que se aprovechan de los seres humanos para viajar y reproducirse. Ahora mismo, por ejemplo, a un meme le estoy haciendo un favor hablando del concepto de meme y me está utilizando para que vosotros lo recibáis en vuestros brazos y quizá lo propaguéis a su vez.
La sociedad avanzada actual, que limita el número de hijos y lleva la educación a más hogares, pone serias barreras a la reproducción genética pero hace más fácil la reproducción memética.
Me quedo con la idea de que en la actualidad hay filósofos que dedican sus neuronas a divagar acerca del concepto de meme. Quién sabe si estas reflexiones nos llevarán a algún lado. Yo, por ahora, creo que la transmisión de conocimiento era un concepto que se estaba trabajando suficientemente antes de que a alguien se le ocurriera esa palabra extraña, y que quienes hablan continuamente de memes es que son eso mismo pero cambiando una vocal.

domingo, 25 de junio de 2006

Sustancias.


No miento si digo que ir al gimnasio no me obsesiona en absoluto. Si voy es porque poquito a poco voy viendo resultados y porque me va muy bien en épocas como ésta, con sotopochocientas vacaciones a la vista, para no amuermarme todo el día en casa delante del ventilador.
Pero es cierto que si se tiene en cuenta que lo que aparece en pantalla son cosas que poco a poco he ido empezando a tomar de cara a que el entrenamiento resulte más fructífero, uno a veces empieza a tener dificultades en demostrarse a sí mismo y a los demás que el gimnasio importa relativamente, aunque insisto en que así sea.
El bote más grande es el batido de proteínas diario; sin proteínas, el músculo no crece. El botecito rojo regula la temperatura corporal para ayudar a eliminar grasas; el blanco son vitaminas que ayudan a mejorar el entrenamiento y el botecito más pequeño, que no tiene apenas que ver con el gimnasio, es el típico complejo vitamínico que me tomo cuando llega la primavera y la astenia con ella.
En mi defensa diré que lo segundo y lo tercero me lo regalan cuando compro el batido proteínico, que es lo único que realmente ingiero a conciencia, así que no os asustéis, porque lo demás lo uso poco, mucho menos que lo que indican las instrucciones, porque tengo muy oído que a largo plazo los inventos así fastidian los riñones. Pero no me digáis que si yo tengo ya tantas cosas, no será alucinante la de mierdas –legales y se supone que buenas, y sin entrar desde luego en anabolizantes- que la gente obsesionada se esté tomando.
Una manera estupenda de sentirse como el abuelito y sus pastillas de las diez, de las dos y media y de antes de cenar.

viernes, 23 de junio de 2006

También hay madres majas.


Una de ellas me ha regalado un bote de gomina y otra bombones. Y me han apoyado con lo del carnet por puntos.

jueves, 22 de junio de 2006

Sin.


Éste es el lado derecho de mi colegio, el de infantil. No hay nadie salvo nosotros, los dos profesores. No se oye nada en las aulas, salvo, a veces, mis cederrones caseros.
También estaba vacío el piso de Daroca en el que viviré el curso que viene. He podido elegir la habitación que más me gustaba y tiene una pequeña estantería para mis libros, una mesa perfecta para estudiar y un armario más que suficiente. El gimnasio está a treinta segundos andando y a la hora que volveré del trabajo encontraré sitio para aparcar sin problema.
Y también se ha quedado vacío un hueco en la hoja de tutorías: el de la madre del hijo con cuatro suspensos, que no parece llevar intención de hablar conmigo.
Vacío no, lleno de felicidad me quedo por todo ello.

martes, 20 de junio de 2006

Diabetadas.


Croqueta: mujer que cruida su asprecto.
Filamento: expresión de pena que la gente realiza colocada una detrás de la otra.
Piruleta: dulce chiflado.
Demiurgo: seguido de "por el amor de Dios", solicitud caritativa.
Cinemascope: filmografía procristiana.
Techo: te hago salir a la fuerza.
Testificar: rodear las respuestas correctas.
Chumino: a otro, a otro.
Glorieta: yo tumbao mientras me la chupan.

lunes, 19 de junio de 2006

Cruz de navajas.


Hoy a las 13:30 había reunión en el cole para comentar cuatro cosas a los padres acerca de asuntos como el horario, la despedida de mi compañera...
Cuando, terminada la reunión, me ha dado por salir a buscar a una de las madres antes de que se marchara para decirle una cosa, me he encontrado con que ella y otra madre estaban a grito pelao -pero pelao, con la voz desfigurada de tanto chillar- en este plan:
-¡Que estoy hasta los cojones de ti! ¡¡Que yo no me voy a ir de este pueblo!! ¡¡Que si tú eres de Villarreal, yo más!!
Muchos de los niños estaban en el recreo escuchando todo ello. Qué buen rollo.
-¡¡Porque tú no sabes las gafas cuánto me han costado!! ¡¡Que son muy caras!!
La que gritaba era casi todo el rato la problemática de siempre, la que tiene dos hijos que le estudian menos en casa que dos sapos diurnos y va diciendo por ahí que es que yo tengo menos interés en enseñarles a sus hijos que a los de la otra madre con la que hoy discutía. Las gafas de su hijo, por cierto, se las pisó su propio hijo y el niño de la otra no tuvo nada que ver; versión oficial ofrecida por un testigo presencial, el profesor de educación física, pero nada ni nadie la sacará de su hipótesis.
Así que comprenderéis lo asqueao que estoy de esa madre, que espera que yo haga magia con sus hijos cuando son ellos los que no estudian ni memorizan las cosas en casa; y lo contento que estoy de tener que decirle a finales de esta semana que si sigue así, el pequeño suyo repetirá cuarto pero descarao.

domingo, 18 de junio de 2006

Mi madre y mi hermano.


Encarna (¿aparenta los cincuenta y cinco años que tiene?) y Santiago (quince años y creo que potencialmente ligón), durante una cena el pasado viernes.

sábado, 17 de junio de 2006

Suburbana y sobre todo nocturna


Este post muestra lo que os perdísteis ayer los fotologgeros. Ahí me veis con Tomás, o faunasuburbana, al que con todo mi morro le dije: "Ven, que nos hacemos una foto, que quiero ver la cara de Nekokun". Luego se acopló a mi grupo.
Ayer os habríais conocido todos en paz y armonía...

viernes, 16 de junio de 2006

Nacido ayer.


No por fanfarronear o por ser soez, sino por el carácter simbólico y trascendente del hecho para mí, permitidme decir que en la foto llevo puestas las gafas del tío bueno que me gustaba, que dejó olvidadas en mi casa.

jueves, 15 de junio de 2006

La Frontera de las descargas


Salí a comprar alguna camiseta y volví con dos pantalones cortos y lo que veis: una novela de temática gay, un diccionario -que falta me hacía para renovar el antiguo, que por lo demás es una joya, como saben algunos teatreros- , el último disco de la Venegas y el cd de La Frontera que hace tiempo que quería: Rosa de los Vientos. Diez puñeteras canciones a precio de Venegas... Para que luego digan que con las descargas internetianas se pierde dinero: ¡pero si lo que me gusta me lo compro!

miércoles, 14 de junio de 2006

Sangre roja, azul y arcoiris.


Se comenta en el 20 minutos de hoy que varios países, entre ellos Reino Unido, Francia y Andorra, prohíben todavía que los homosexuales donen sangre. Para ello se basan en estadísticas probablemente anticuadas y en una actitud anticonstitucional que en España no encontramos.
Desde luego, es de suponer que en la práctica podrá donar quien le dé la gana, pues con asegurar que uno no ha mantenido relaciones con otro chico basta; pero es el hecho en sí lo que llama la atención. Hale, ahí están las asociaciones mariquitosas para acabar con eso; y cuando lo consigan, no irán a donar, jeje, como ahora que nos podemos casar y adoptar niños y ni porl forro... ;)

martes, 13 de junio de 2006

Anestesia.


En lugar del café solo que tomo antes de entrar al colegio, parece que me inyecto melisa para todo el día... porque, desde que ha llegado el bochorno bochornero, ir al gimnasio da pereza sólo de pensarlo y es poner el culo en el sillón y entrarme sueño...
Este verano (no me lo creo ni yo) ya me puedo proponer levantarme no muy tarde, sino me convertiré en un vegetal andante.

lunes, 12 de junio de 2006

Ya he entrado en el ring.


Hoy he telefoneado a la escuela de idiomas de Calatayud para ver si me habían admitido. La señora me ha informado de que sí. Así que estupendo, el año que viene empezaré a convertirme en todo un experto en francés. Las cosas van saliendo bien.

domingo, 11 de junio de 2006

¿Conseguirá plaza Carol?


Las dos cartas superiores indican la respuesta. Las dos inferiores hablan de aquellos factores del pasado reciente que influyen en el resultado y, por tanto, de lo que sería necesario modificar en caso de querer lograr un resultado distinto.
Me salen significados tan contradictorios cuando consulto el libro de interpretación que he pensado: que nos ilumine Nekokun con su sapiencia.

viernes, 9 de junio de 2006

After-exam sillyness


Éste es mi blog y hago con él lo que quiero. Hala.
Y hoy, como ya hice un día y qué bien que me sentó, me apetece echarme cuatro flores.
En la foto se observa a Jorge, con el pelo recién cortadito y morenito todo él. Su reflejo aparece en el retrovisor de su coche; la tontería de la foto ha surgido justo después de hacer un examen en Calatayud. Examen de Estadística aplicada a las Ciencias Sociales que ha resultado ser de dificultad media - baja y que, aunque no muy concienzudamente preparado, veo posible aprobar.
En el retrovisor se refleja también un Jorge que esta semana se ha animado a quedar con dos chicos a través de Internet y que ha observado que tiene posibilidades sexuales con ambos. Uno de ellos es sudamericano, se llama Luis Miguel (...) y aunque físicamente no me entusiasma, me ha caído bien y oye, estoy yo muy happy y me parece que de perdidos al río y me llevo dos, que decía María Martillo. El otro no sé cómo se llama porque se me olvidó preguntárselo y físicamente me encaaaaannnnnnnta. Me muero por seguir quedando con él y conocerlo, pero si he investigado correctamente en su perfil internetiano, al parecer tiene pareja... Mi dilema moral con él no viene por tener algo con alguien emparejado -pues el culpable es el emparejado, aunque es cierto que podría no motivarle-, sino por mi escasa tendencia a buscar sexo a secas. Pero estoy cansado de enrollarme con mi ex -con el que estoy muy a gusto, saludos pa él, que lee esto- y de no encontrar a quien me "ponga", así que creo que de nuevo me lanzaré a la piscina, y con éste supermegaagusto. (Ya os podéis imaginar que es altote, moreno, masculino y cero pluma, ñam ñam ñam).
Y finalmente veo en esa foto con espejo a un Jorge que anda acabando el curso y que tiene a la vista dos meses de relax alegremente pagados por vosotros, contribuyentes de esta Aragón nuestra que tanto queremos. Podéis odiarme un poco.

Hala. Ya mesplayao.

jueves, 8 de junio de 2006

Abramos nuestras mentes.

Estoy completamente a favor de permitir el matrimonio entre católicos. Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo. El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales. Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos. Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio. Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas. También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por "el qué dirán" o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones. Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia. Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente acerca del cual espero que mi opinión no resulte demasiado radical: también estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos. Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de "¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!". Veo ese tipo de críticas y respondo: si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás. Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres. En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.
Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.
(Recibido por e-mail)

martes, 6 de junio de 2006

No lo aguanto


Auriculares, un libro, palmera de chocolate blanco en una tienda... Todo con tal de hacer algo mientras viene el bus.

lunes, 5 de junio de 2006

El diablo vegetariano


Mi mente ha perdido el tiempo esta tarde en darse cuenta de que mañana martes es día seis del mes seis del año seis, lo cual tiene ciertas reminiscencias satánicas. Tiene gracia que yo voy a disfrutarlo tocándome el linimento porque es fiesta en el pueblo donde trabajo... ¿casualidad o explicaría eso los rictus serios que abundan en esa localidad?
Ya que no trabajo, propongo desde aquí comer juntos al mediodía. ¿Os parecería elegir el restaurante vegetariano al que ya he ido en alguna ocasión con Dorothy? Espero que vuestros espíritus estén animados y me hagáis una llamada perdida o, en su defecto, dejéis señal aquí de que a las dos nos encontraremos en el puente de los gitanos de San Juan de la Cruz. Y que al diablo no le importe que quedemos en una calle con nombre de santo.
¡Ñam, ñam!

domingo, 4 de junio de 2006

O riginalidad visual y dominical


¿O narcisismo? ¿O juego de espejos? ¿O modo de eternizar un blog con futuros posts de posts de posts? ¿O fetichismo de pies? ¿O blea? ¿O nanismo? ¿O bertura? ¿O disea? ¿O me callo ya?

sábado, 3 de junio de 2006

Quedada improvisada.


Mensaje de Rakeltxu: estamos en la Urbana, si eso te pasas. Pues vale. Y hala, hasta las cinco de la mañana. Bebiendo vodka con granadina y croissant, red bull, bacardi breezer -con una nueva fan del mismo- y encontrando seres extraños in the street. Deambulando por bares ambientosos, y hasta descubriendo uno nuevo, Fangorya (repleto de chicas para regocijo de heteros).
Dado que hoy me siento buena persona, me he limitado a mostrar la foto en la que mejor salimos: la de nuestros pies entre baile y baile.

martes, 30 de mayo de 2006

¿Se puede adivinar si una persona tiene pareja?


Fui a unos famosos grandes almacenes, o sea, a El Corte Inglés. Cuando estaba en caja para pagar, la chica rubia que me atendía estaba manteniendo una animada conversación con una compañera que parecía ser nueva:
- ¿Pero tú tienes pareja o qué? Yo creo que sí, no sé, es una cosa que se nota.
- ¿Ah, sí? No fastidies. Nunca había oído algo semejante.
-Sí. Son veinte euros.
Pago.
- Aquí tiene, gracias. Pues sí, lo que te digo, al ver a una persona se nota.
- Perdona, no puedo resistirme, ¿yo tengo pareja? -le pregunté directamente.
Cara de "ondia, con qué me sale éste".
- Huy. Es que mira, no sé, ahora mismo no te podría decir. Es que no te conozco de nada. Pero cuando ya has tratado un poco a una persona, pues no sé, hay algo que te lo dice.
- Claro, claro -dije yo-. Yo te he oído que decías eso y vamos, no me iba de aquí sin saber el truco.
- Jeje, claro.
- Adiós -me despedí.
Y, frustradas mis expectativas ante aquel posible descubrimiento, desfogué el sentimiento a base de tópico: rubia tenía que ser.

domingo, 28 de mayo de 2006

Flechazos


Vas andando por la calle y, flash, te cruzas con un chico (hablaré en masculino por abreviar) que no es que esté bueno ni te dé morbo ni, en mi caso, mida más de metro noventa; pero tiene una mirada que te ha engatusado, una carita que te habla sola y te dice que has encontrado a ese chico mono, dulce y atento con el que siempre has soñado. Por vergüenza y falta de contexto, así como por incapacidad para encontrar un modo de entablar conversación, incapacidad aumentada por el estado fisiológicamente abrupto tras haberlo visto por primera vez, te limitas a mirar y admirar.
Ese momento, de apenas unos segundos o, con suerte, unos minutos, pasa por fin y el chico se va sin que se te ocurra ningún modo de evitarlo. Y para tu asombro, su imagen se guarda en tu cerebro durante horas, de un modo desproporcionado dado lo breve y unilateral del encendido encuentro...
Por eso me gustó tanto encontrar una sección en el periódico El País que, aunque de eficacia bajísima dada su tirada nacional, permite dejar un mensaje en la sección "Te vi" describiendo encuentros fugaces y sentidos como el que he mencionado y acariciar por un segundo la posibilidad de que ese chico que de sólo verlo se ha quedado dentro de ti pueda llegar a decirte que ha sentido lo mismo estando a tu lado...
:)

viernes, 26 de mayo de 2006

Comienza la gran vida y el carnet por puntos.


Este lunes, 29 de Mayo, los maestros empezamos tímidamente nuestra racha de privilegios, y es que se inaugura el tramo finalísimo del curso, es decir, la jornada continua (que algún día sueño con que se extienda al resto del año, como en Andalucía). Cuatro horas por la mañana y a tomar por el saco hasta el día siguiente.
Pero el lunes empieza también una nueva idea que se me ocurrió el otro día de repente -repito, como dije en un post reciente, que las buenas ideas se me ocurren así, muy suddenly oypordios quéguay-: el carnet por puntos. Como mis alumnos no conducen, lo voy a aplicar a su comportamiento. Sé que suena algo déspota y radical, pero es que de los diez niños que tengo, los únicos más o menos normalitos son cuatro; vamos, que en términos relativos, mi clase es muy conflictiva, aunque claro, como tengo diez niños sólo, se te escojonan poco y mal.
He colocado un cartel en una pared. Salen los nombres de todos ellos y debajo de cada uno un cuadrado sujeto con plastilina; tienen siete puntos todos de primeras.
Éstas son las normas:
- Con siete puntos, se entra al final del día en el sorteo de las tres películas que les traigo desde la Biblioteca Pública de Zaragoza. Quien tiene la suerte de llevarse una, tiene la tarde para verla y la tiene que devolver al día siguiente. Las que están en vídeo hay que traerlas rebobinadas o por muchos siete puntos que tengas te estará prohibido coger otra la próxima vez. (Aprovecho para llevarles cosas que sé que no han visto, como Los Goonies, Indiana Jones o Lucky Luke, y me vienen contando que están superbien, claro).
- Si durante varios días no estudian o se olvidan de hacer correctamente su cargo (abrir las ventanas al salir al recreo, borrar la pizarra, regar a Happiness -la alegría que llevé al aula hace unas semanas-, etc.), pierden un punto. También si en varias ocasiones no me obedecen o insultan.
- Cualquier acción violenta tiene la pena máxima, dos puntos.
- Si bajan de siete a seis puntos, les mando una copia. Método tradicional e ineficaz, pero simbólico.
- Bajar a cinco puntos supone que la semana siguiente, si le toca al infractor el cargo de encargado -que es el jefe de la clase cuando no estoy yo-, no podrá hacer de tal.
- Bajar a cuatro significa que elegiré yo el cargo que me dé la gana para el infractor.
- Quedarse con tres puntos implica que el hijoputa del profesor te va a mandar una de deberes que te vas a cagar.
- Si ya sólo te quedan dos, cuando se junten las aulas de infantil y primaria a ver una peli, el profesor te mandará a suertes una tarea que seguro que es mucho menos entretenida.
- Y si se queda con uno, el infractor no tendrá clase de Educación Física -lo cual jode mucho, porque son clases divertidas que nada tienen que ver con las de antes, que eran Gimnasia mayormente-.
- Y buenoooo como te quedes sin puntos... porque eso implica una falta leve de comportamiento de las que se indican en el reglamento del colegio. Varias faltas así pueden dar lugar a la larga a una expulsión...
- No nos olvidemos de que vamos a ser todos muy buenos y debemos preguntarnos: ¿hay puntos extra para quienes se comporten bien? ¡Sí, Jorge no es tan cabrón! Cuesta conseguir el octavo punto, pues un punto se gana o recupera con una semana entera de buena actitud; pero de conseguirlo, se le da a elegir al agraciado entre, siempre durante un día, decorar la clase con sus dibujos, usar internet en el recreo, traerse un juguete para el recreo, quedarse dentro del aula durante ese rato con un compañero a elegir para jugar a algún juego de mesa -en plan sala Vip de Gran Hermano- o poder usar los columpios, vetados por hinchazón de ovarios de mi compañera. El octavo punto se pierde en cuanto se usa ese privilegio, y si no lo usas, eres tonto porque no hay noveno punto.
Veremos qué resultados tiene el invento. Hasta aquí por hoy Radio Metodologías.

jueves, 25 de mayo de 2006

Ellos y tu autoestima

Encontré el siguiente artículo en el número 56 de una revista deportiva llamada Freestyle. Contiene una indicación regocijantemente inesperada. Por Dios si me deshuevé.

Consejos para hacer que crezca tu autoestima:
1. Identifica tus puntos fuertes y los que te hacen singular. Realiza actividades que involucren esas habilidades.
2. Refuerza lazos afectivos con personas que te valoran. Evita las relaciones negativas e hipercríticas.
3. Incrementa tus niveles de autonomía.
4. Pregunta cómo te perciben las personas más cercanas.
5. Mejora tu calidad de vida: deja de posponer tu hora con el dermatólogo, hazte ese corte de pelo que siempre te ha gustado, intenta rebajar el tabaco.
6. Inicia una actividad deportiva y de ocio y practícala regularmente.
7. Establece metas a corto, medio y largo plazo.
8. Revisa tus cuentas pendientes y sanéalas.
9. Identifica los problemas de posible solución y trata de arreglarlos. Los imposibles déjalos atrás.
10. Arregla tus cuentas afectivas. Di eso que nunca te atreviste.
11. Deja de hablar del clima, habla de ti y pregunta por los demás. Comunícate.
12. Escribe al final de cada día una cosa que hayas hecho bien, un pequeño éxito, un detalle agradable.
13. Perdona a tus padres.

martes, 23 de mayo de 2006

Viendo Gentuza de un modo distinto


Increíblemente, éste es el segundo post que se desarrolla sobre la cinta de correr de mi gimnasio. Mientras la uso (andando, no corriendo, porque me dedico a utilizar un programa que consiste en aumentar progresivamente el porcentaje de inclinación de la cinta), tengo delante ocho televisores con varias cadenas de televisión. En lugar de usar los auriculares que incorpora la máquina para seguir el canal que yo desee, me llevo mi mp3, que me ayuda mejor a sudar con ánimo y marcha.
Hoy he tenido la oportunidad de ver Gente, programa genuino que pone la Primera a las ocho o´clock. Han empezado a salir casos a cual más raro, macabro y salvaje. Uno de ellos, un ciclista atropellado por un coche; otro, una madre y su hijo saltando al vacío por un balcón para no morir presos de las llamas –se me han retorcido las tripas-; y así cada cual peor.
Sin duda ha resultado una experiencia sin igual asistir a ese espectáculo de imágenes mudas cuya banda sonora residía en canciones chunda-happies de mi mp3; "chundachunda, tralaláaaa, una madre ahoga a sus dos hijos en la bañera, I´m loooooking through my windoooooow, luego se tira del sexto y no se mata, what about the suuuuun you make shiiiiiine, señoría, yo es que no quería dejarlos solos en este mundo; I´m bluuuuuuue, dabadíiiiii dabadáaaaaa, hallan un feto de cinco meses en la basura, haaaaaard roooock, hallelujaaaaaah."
Yo me lo he pasado pipa, pero por dios, ¿qué programa es ése? Pensemos en los putos críos y en la alegría vital que con suerte le queda a su presentadora. Gente no, sólo gentuza parece que hay suelta por ahí después de ver semejante cosa.


domingo, 21 de mayo de 2006

La zona libre del código da Vinci


Sin tenerlo planeado, he ido al cine dos veces este fin de semana. Primero fui a ver Zona Libre. Se trata de una película que se desarrolla en Jordania y en la zona libre que hay al lado. Los personajes y los acontecimientos tienen significados metafóricos, de ahí que al mismo tiempo que lo que sucede a lo largo de la película me pareciese escaso e insuficiente para resultar atractivo, me quedase con la sensación de haberme perdido algo; eso unido a que la música me gustó, y mira que es repetitiva, y a que la crítica la ha puesto muy bien, sobre todo por su guión –contradiciendo mi opinión-, ha hecho que la película no me haya dejado indiferente. No me atreveré a recomendarla, pero si alguien va a verla, escucharé su opinión ansiosamente. Por cierto, la protagoniza Natalie Portman (en el centro en el fotograma de la película), con un papel que le pega tan poco que afortunadamente no supe qué otros papeles había hecho hasta después de ver la peli.
Y después vi, cómo no, El código da Vinci. Hay que empezar por decir, como es de esperar, que lo que hay que hacer es leerse el libro. Pero tanto para quienes lo habíamos leído como, supongo, para los que no, se trata de la típica película entretenida que te mantiene en vilo las dos horas y pico que dura. Personalmente había olvidado buena parte de la trama salvo aspectos fundamentales, así que la disfruté más de lo que podía esperar. Los comentarios que se han escuchado diciendo que es infumable provienen de la crítica profesional, que no la puede calificar de otra manera al encontrarse con una trama lineal compuesta de puzzles y situaciones de peligro y personajes cuya personalidad reside en pensar rápido para escapar. Sin embargo, el libro era así, pues tenía en sí un desarrollo muy cinematográfico, por lo que, teniendo en cuenta que la gente va a ver cómo se ha llevado el libro a la pantalla, dudo que resulte tan decepcionante como se ha dicho. Puede, eso sí, que en una película quede peor tanto comentario histórico y dilucidación fantástica minuto tras minuto.
¿Puedo conocer vuestras opiniones?

viernes, 19 de mayo de 2006

¿Por fin realmente laicos y europeos?


A modo de pequeña primicia, os comentaré que nos está llegando a los colegios una encuesta de la DGA acerca de qué nos parecería al profesorado lo siguiente: tener una semana de vacaciones a finales de octubre -que quizá se mantendría para pilares dada la importancia de estas fechas-, dos semanas para navidad -que no deja de ser lo mismo- y una semana entre febrero y marzo. Lo que se propone, en definitiva, es que haya siete días al menos de descanso a mitad de cada trimestre; eso se practica en bastantes países europeos y responde a la realidad, injustamente valorada por las personas ajenas al mundo de la educación, de que los que nos dedicamos a ello vivimos estupendamente: y es que tres meses seguidos sin una oportunidad para desconectar de los niños, como ha ocurrido este año de enero a abril, acaba con la moral de cualquiera. El cambio más significativo, de hacerse realidad esta propuesta, sería el de que quizá esa semana a mitad de febrero sustituiría a la semana santa. ¡¡A tomar por el saco las fiestas santas!! ¡¡Bieeeeeen!!
Eso sí, la encuesta no dice nada acerca de las consecuencias de esos cambios, pues si por ley hay algo así como 170 días lectivos por curso, al haber una semana de fiesta en cada trimestre, esos días se descontarán de otros sitios... así que por otro lado, cuidadito con lo que nos puede esperar para el próximo curso, como empezar en plan 5 de septiembre ya con los niños o alargar el fin de curso hasta que el mercurio termometril no quepa de gozo en el tubito.
Considerando que el concepto de los derechos (entre ellos el de participación) de los alumnos y de los padres se ha extendido de tal modo que ahora son casi más ellos los que son temidos por el servicio provincial de educación a la hora de designar el calendario escolar, dudo que osen modificar tanto el tema como para tener a media Aragón cagándose en sus muelas. Pero sin duda sería algo fantástico poder relajarte un poco en momentos determinados durante el curso, revisar cómo vas con la programación de contenidos y... de paso poder pillarte un viaje en temporada baja.

miércoles, 17 de mayo de 2006

Liberando a Carmen Posadas.


La dama de la foto es Carmen Posadas. Si la pienso liberar no es porque me haya contado que es lesbiana y vaya yo a presentarle semejantas, ni porque se acabe de divorciar y necesite quemar sus deseos de fornicar salvajemente tras años de ver las mismas judías con tomate. Se trata de que, bookcrossing se le llama, hay una vitrina de metacrilato -palabra que muchos aprendimos en Vip Noche con Emilio Aragón- en la biblioteca que está cerca de mi casa en la que uno puede dejar a su aire libros o bien apropiarse de alguno que se encuentre. Me leeré las Pequeñas Infamias de la citada dama, premio planeta 1998 -con lo poco que eso habla a su favor- y lo dejaré en cualquier parte del mundo mundial para que quien quiera que lo encuentre pinche en la web www.bookcrossing.com y, como he hecho yo, deje el número clave del libro para indicar que está en nuevas manos.
Eso sí, como en lugar de pequeñas infamias sean infamias basura, pienso liberar el libro a patadas o desde un tren, por mis cojones.

domingo, 14 de mayo de 2006

Yo bloggeé, yo bloggeo, ¿yo bloggearé?


Tener un blog o una variante cualquiera implica reflexionar acerca de las obligaciones que conlleva. Supone contar algo. Supone buscar una foto adecuada. A cambio, la gente lo lee y te hace sus comentarios, lo cual, en ocasiones, sirve para mantenerte en contacto con los amigos, aunque sea in a potato way.
¿Cómo concebir la relación entre nuestro blog y nosotros mismos dentro de, por ejemplo, quince años? ¿Seguiremos manteniéndolo o lo habremos dejado? ¿Seremos capaces de encontrar cosas medianamente interesantes o divertidas que decir? Observando mi modo de actuar y el de los bloggeros que conozco, se deduce que el asunto no es sencillo, y que a menudo caemos en decir poca cosa o en espaciar cada vez más nuestras intervenciones.
Quizá sea cuestión de diseñar un plan estratégico: actualizar el blog cada tres o siete días, encontrar un tema que nos dé de sí ad infinitum, utilizarlo como punto de venta de productos -aunque dudo que sea legal-... ¿Alguna idea más que se os ocurra?
Creo que hay un punto clave: que de la misma manera que necesitamos ver a la gente en persona para seguir sintiéndonos vivos, hace falta observar visitas frecuentes para sentir ganas suficientes de continuar.
Así que, ¡a ver quién sigue blogging que te blogging para el 2020!

sábado, 13 de mayo de 2006

Mucha atención, por favor: poema trascendente.

Atentos, atentos:
se anuncia
que la dama boba
ha robado una escoba.
Si la veis, perseguidla;
no, no le deis coba,
que si le dais coba,
la boba, que no es boba,
cogerá la escoba
y se irá. Y si la roba,
aparecerá un trova-
dor y le dará una ova-
ción. Sí, a la boba,
a la estúpida dama boba.
¡Y no es la primera vez, qué va, que una cámara de televisión demuestra en un juicio que roba!
La dama boba
es fan de Meteoronova,
de Martina Navratilova
y de Pumuki.
De modo que la madame boba,
si se va con lo que ha roba-
do, ya tendrá la escoba,
el kit de Meteoronova,
la raqueta de Navratilova
y el muñeco de Pumuki. ¡Joroba
con la dama boba!
Con todo lo que roba
ya podrá comprarse un chalet.
Qué morro.

jueves, 11 de mayo de 2006

Hoy tengo un montón de cosas que contar.

Pero cuando iba a empezar me han entrao ganas de cagar.

lunes, 8 de mayo de 2006

Consecuencias (o estrés de ideas) (II)


A raíz de lo comentado en días anteriores -y siento lo perdidos que andarán determinados energúmenos que visitan menos este blog que las iglesias-, hoy, que por cierto no he ido a trabajar porque es fiesta en el pueblo, he aprovechado para ir a Calatayud a matricularme en primero de francés en la escuela de idiomas.
Resulta alucinante que, de este modo, esté comenzando la casa por el tejado, pues ni siquiera tengo piso en Daroca, pero claro, hoy terminaba el plazo para francesear el próximo curso y era hacerlo o no hacerlo.
Dos cosas, una negativa y otra positiva: la primera es que va a resultar que el domicilio laboral quizá no me otorgue puntos para la ee. de ii., porque parece que no entra en su zona (o sea, que se supone que me corresponde la de Zaragoza, increíble pero cierto), y ello supone que el 9 de Junio puede que me entere de que no haré francés; la buena es que me ha llamado Sergio, el profesor de música de mi cole, y sonaba bastante plausible que pueda convivir con él el próximo curso en Daroca, así que el tejado ha caído finalmente sobre suelo más o menos estable. Sergio, por cierto, es heterosexual y no de mi tipo, con lo cual, a pesar de ser varón, promete ser un compañero no inconveniente ni potencialmente problemático a nivel afectivo.
Parece que cobro comisión por nombrarlo, pero Eduard Punset, el presentador de Redes, tiene mucha razón cuando dice en su último libro que muchas veces, cuando llevamos a cabo una idea, no es necesariamente porque la hayamos razonado concienzudamente, pues una determinación no se toma de modo tajante con el consciente o con el inconsciente, sino básicamente porque emocionalmente nos implicamos en ella y nos resulta atractiva. Va a ser que sí.

domingo, 7 de mayo de 2006

Descripción de una ablación.

Ana se encuentra en su casa. Es una muchacha de trece años de cara rosada y mandíbula pronunciada. Quiere coger una madalena, pero su abuela está entre el armarito de las chucherías y ella. ¿Qué sucede en el cerebro de Ana? Piensa: “Quiero una madalena, pero antes debo conseguir que mi abuela se aparte”. Para ello, Ana debe poner en marcha su aparato fonador. Se limitará a emitir una frase sencilla, básicamente porque su abuela no oye bien y resultarían inútiles los circunloquios.Ana, por tanto, actuará como emisora de la frase; desea que su abuela deje de impedirle alcanzar el alimento, de modo que deberá transmitirlo a la anciana señora a través de las limitaciones de su idioma. La emisora piensa brevemente las palabras. Cuando las lance, la señora mayor actuará de receptora. El canal, el medio por el que el mensaje será transmitido, es el aire. Puede haber ruido, o interferencias que impidan la clara transmisión de la información; podríamos clasificar como ruido la sordera de la abuela o los sonidos que llegan de la calle. Empero, Ana dice por fin “Abuela, aparta, que voy a coger una madalena” y la señora la escucha y ejecuta la acción sin rechistar. Ana ha ablado: hemos asistido, pues, a la puesta en práctica del acto lingüístico básico.

viernes, 5 de mayo de 2006

Consecuencias (o estrés de ideas)


Ayer comentaba que se confirmaba que me quedaba dos años más en el mismo pueblo trabajando. Pues bien, hoy la administración educativa ha admitido que se han encontrado veinte errores en la adjucación de destinos y que la publicación definitiva en el BOA de los mismos se retrasará una semana. No es que me plantee que finalmente pueda cambiar de centro, pero quería dejar constancia de tanto vaivén.

Asumido pues que estaré dos años más en el mismo colegio, se me ha pasado por la cabeza lo siguiente: quedarme, el curso que viene, entre semana en Daroca. Cae a diez minutos de mi pueblo, tendría gimnasio (y más barato), estaría en "mi segunda casa" a las cinco de la tarde y, como tendría que madrugar sólo a las ocho y media dado que me ahorraría la hora de coche, dispondría en definitiva de mucho más tiempo cada tarde. Por si eso fuera poco, mis frustrados intentos de entrar en primero de francés en la escuela número 1 de zaragoza se convertirían, o diría se convertirán, pues estoy bastante convencido de todo lo que estoy diciendo a pesar de que no hace ni cinco horas que se me ha ocurrido, en hechos, pues he llamado a la escuela de idiomas de Calatayud (que cae relativamente cerca de Daroca) y me han informado de que seguramente no tendría problemas para entrar en primero.
Y por si todas estas ventajas no fueran pocas, en Daroca se organizan a veces cursos chulos de baile y, lo mejor de lo mejor, ¡¡al tener más tiempo, podría matricularme en un porrón de asignaturas de Antropología!!

Si el curso que viene vivo entre semana en Daroca, ésta sería la diferencia de horario:
- En la actualidad me levanto a las siete y regreso a las seis y media.
- El año que viene se modificará el horario de mi centro y por las tardes saldré media hora antes, es decir, a las cuatro y media. Podría levantarme a las ocho y media viviendo en Daroca y estaría de vuelta a las cinco.
Por tanto, de disponer de unas cinco horas de ocio diarias este año, el curso que viene tendré ¡¡siete y media!! Dos horas y media más por día, lo cual, de lunes a viernes, suma doce horas y media.

Aunque así escrito todo suena muy bonito y muy ideal, el caso es que sólo las ideas de poder estudiar francés de una puta vez y de que quizá pueda sacarme Antropología Social y Cultural en dos o tres años y no en ocho o nueve como tenía pensado, ya valen su peso en oro.

¡¡Qué ganas tengo de que empiece el curso que viene!!
Bueno, ya está, ya me he pasao.

jueves, 4 de mayo de 2006

Piezas.


A piezas se ha quedado hoy el segundo coco que he roto a martillazos ante los niños de Infantil. Escojonaos cuando he vertido el líquido en un vaso y les he dicho que el coco se estaba haciendo pis. Ha salido bueno el coco -aplauso y medio para Sabeco- y les ha gustado al setenta por ciento de los niños.


De una pieza se han quedado los mayores, los chavales que llevo yo, cuando han pisoteado unas baldosas recién puestas con cemento fresco en el recreo y Jesús, el de educación física, les ha echado la bronca.


He podido encajar otra pieza más en mis proyectos, ya que el concurso de traslados es ya definitivo y es del todo seguro que seguiré dos años más en el mismo pueblo y que tomaré la dirección del centro.


Y de una pieza me he quedado cuando he descubierto que la renta me sale a devolver este año. Una mierda, pero a devolver.

miércoles, 3 de mayo de 2006

Soy tu hombre por narices.


Se ha hecho un experimento en el que cuarenta mujeres olieron camisetas que varios hombres se habían puesto para dormir durante una noche. El resultado demostró que el olor que cada mujer prefería pertenecía al hombre cuyos genes garantizaban que la posible descendencia tuviese los menores problemas posibles en su desarrollo.

Así que, queridas lectoras: si queréis tener hijos sanos y fuertes, no os dediquéis a andar por ahí buscando tíos buenos, que con que sus feromonas os huelan bien vais que chutais. Dejadme a mí los que tengan mal aroma, que ya veré qué hago con ellos.

A la camita.


Me levanto a las siete o siete y cuarto de la mañana para ir a trabajar.
Esta noche, quién sabe por qué, he estado en la cama dando vueltas desde las once y media y no he podido dormirme. Y ya veis qué hora es y aquí estoy, esperando a que me entre el sueño hasta que no pueda más. Menudo día me espera mañana, con lo que me afecta a mí dormir mal...

lunes, 1 de mayo de 2006

Babeando.


Esta mañana he ido al gimnasio.
Estaba en la parte de abajo haciendo unos ejercicios. Ha bajado por las escaleras un hombre bastante alto que llevaba el uniforme del CAI. Yo ya sabía que el equipo de baloncesto entrena a veces en el gimnasio, así que la sorpresa no ha sido muy grande.
He subido al piso de arriba y de repente, cuando estaba en la máquina del jalón invertido, me he visto rodeado de nueve morlacos a cual más alto, dos de ellos English speakers y negros. Andaba yo ya terminando, pero de repente se me han ocurrido multitud de ejercicios que me apetecía hacer: lumbares, un poco de pectorales...
Cuando estaba en una máquina haciendo dorsales, uno de los jugadores, que había estado sentado hasta ese momento en otra máquina cerca de mí, se ha levantado y madre de Dios, era más alto que la propia máquina en que estaba. Esa escena pasará a formar parte de mi repertorio masturbatorio.
Uno de los jugadores, que a veces lo he visto en los periódicos, uno canoso de 35 años o así, se me ha quedado mirando varias veces, y de hecho me ha pillado despelotándome en el vestuario y me ha vuelto a mirar. ¿Tendré alguna posibilidad? ;)
Me lo he pasado pipa, pero ay, en el fondo, que se me pongan a tiro tíos que me dan tanto morbo es insano...